La resurrección de una maravilla

Fuensanta López Rosales trabaja en la talla de San Andrés mientras Juan Antonio Fernández Labaña y Tomás Ruiz Planes observan. / nacho garcía / agm

La recuperación de la talla de San Andrés, obra de Francisco Salzillo, está a punto de llegar a su fin. Los técnicos del Centro de Restauración de la Región se enamoran de la calidad de la imagen, que refleja en sus detalles la genialidad del ilustre imaginero

David Gómez
DAVID GÓMEZ

Los técnicos del Centro de Restauración de Bienes Culturales de la Región están profundamente enamorados de la última imagen que han rehabilitado. Se trata del San Andrés del ilustre imaginero Francisco Salzillo que se custodia en la parroquia situada en el barrio murciano con el mismo nombre, cuyas calles recorre en procesión el último domingo de noviembre.

La talla, muchas veces infravalorada, presentaba un importante deterioro debido al paso del tiempo, a la humedad y a una rehabilitación deficiente de la que fue víctima con ocasión del proyecto 'Huellas'. Pero el trabajo de los profesionales de la Comunidad le está devolviendo su esplendor y muy pronto, en el plazo de un mes, la recuperación quedará completada. Entonces la imagen del apóstol, que según la tradición cristiana fue hermano de San Pedro, podrá lucir de nuevo en lo más alto del altar mayor de la iglesia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca. Miembros de la hermandad que cada noviembre saca en procesión la escultura con motivo de su festividad estuvieron en el Centro de Restauración la pasada semana invitados por el director general de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y Turismo, Juan Antonio Lorca. Un equipo de 'La Verdad' les acompañó durante la visita.

«Estamos ante una de las mejores piezas de Salzillo que han pasado por el Centro de Restauración», asegura Lorca, que indica que la talla «refleja la madurez artística del imaginero». Piensa que fue encargada por una persona con grandes posibilidades económicas «porque es de tamaño natural, está tallada completamente en madera y cuenta con una cantidad impresionante de pan de oro». «Es una auténtica maravilla», sentencia el alto cargo de la Administración regional.

La pieza estaba deteriorada debido a la humedad y a una intervención deficiente de la que fue objeto

En un mes estará lista y en noviembre saldrá en procesión por el barrio que lleva el nombre del santo

El trabajo se ha prolongado durante cinco meses y a él se han dedicado los restauradores Juan Antonio Fernández Labaña, Fuensanta López Rosales y Pablo Molina. El primero de ellos, que además es experto en imaginería murciana en madera policromada, insiste en que la imagen venía en un estado muy deficiente debido a esa desafortunada actuación que se hizo con anterioridad. «Se aplicaron demasiados repintes que alteraron los dorados originales con purpurinas», precisa. «Todo eso lo hemos retirado y hemos descubierto el principal problema de la pieza, que era la consolidación. Salzillo solía aplicar cantidades de yeso muy importantes en sus obras y, debido a la humedad, este fue perdiendo su cohesión. Estuvimos un mes y medio consolidando la pieza antes de desarrollar la limpieza, retirando con distintas técnicas las aportaciones añadidas y recuperando grandes trozos originales. Ahora mismo nos encontramos en la fase final de toda restauración, que es la parte de la reintegración cromática diferenciada», explica Fernández Labaña.

De los años de La Santa Cena

«Es todo un honor trabajar en la recuperación de una pieza de semejante calidad», confiesa este técnico superior de restauración, que no tiene dudas de que «estamos ante una de las grandísimas obras de Salzillo», a la altura de las imágenes mucho más conocidas como el San Juan que desfila el Viernes Santo.

Aunque se desconoce por ahora la fecha exacta de su realización, ya que no se ha encontrado todavía el documento por el que se encargó la talla, los expertos del Centro de Restauración de la Región están convencidos de que es de la misma época que La Santa Cena (sobre 1761), debido a la semejanza de su rostro con la imagen de San Andrés que se sienta en la mesa con Jesucristo y los otros once discípulos.

La pieza da muestra de la genialidad del ilustre imaginero murciano. Fernández Labaña destaca que se cuidaron detalles como el trozo de blusa que asoma por su brazo derecho, el que sostiene la cruz en forma de aspa en la que, según la tradición, fue martirizado el apóstol. También resalta la boca, en la que solo se aprecia un diente, una mella cuya intención es la de mostrar la avanzada edad del santo. La restauración ha permitido recuperar en la peana un troquel que Salzillo siempre incluía en sus creaciones.

Una obra que evangeliza

Por su parte, el historiador del arte Tomás Ruiz Planes, parroquiano de San Andrés, llama la atención sobre la mano izquierda de la escultura, que sostiene una Biblia. El dedo índice del apóstol se introduce en las Sagradas Escrituras, probablemente señalando la parte del Nuevo Testamento en la que se narra el encuentro de San Andrés con Cristo. Y es que el pescador de Galilea fue el primero de los discípulos que siguió a Jesús de Nazaret, según relatan los Evangelios. «La imagen evangeliza por sí sola», destaca admirado el párroco de San Andrés, el sacerdote Antonio José Carbonero.

La talla estará lista para salir en procesión por las calles del barrio de San Andrés el último domingo antes de Adviento. Ese día, si el tiempo lo permite, el brillo del sol de otoño repercutirá como nunca sobre la pieza y permitirá a los murcianos admirar, una vez más, el talento de Francisco Salzillo y Alcaraz.