José Cantabella, el poeta del «amor verdadero», muere a los 55 años

José Cantabella. /Carmen Cantabella
José Cantabella. / Carmen Cantabella

El escritor murciano será recordado, entre otros títulos, por 'Cuaderno de Ibiza y otros poemas', dedicado a su tercera esposa, la artista plástica Carmen Cantabella

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

«Esta mañana, cuando me has mirado,/ he tenido que quitarme/ primero, el sombrero,/ luego las gafas y, finalmente,/ me he arrancado los labios/ para intentar no besarte./ ¿Pero? Tú, mirándome seguías.../ y cuando solo quedaba por quitarme,/ la innecesaria ropa que me cubría,/ me he desnudado de aflicciones,/ y como dádiva, te he ofrecido mi alma/ mientras me seguías mirando./ Dime... ¿qué más querías?». Este poema, 'Tu mirada', fue uno de los escogidos por una de las parejas más inseparables que hayamos conocido, la formada por el poeta José Cantabella y la artista plástica Carmen Molina Cantabella, para una publicación de edición limitada, 'Himeneo', con motivo del enlace de los autores, y fue el regalo a los invitados el día de su boda, junto al mar, en Santiago de la Ribera, el 9 de abril de 2016. Cantabella, un mismo apellido, para dos vidas unidas por el amor... por el color y las palabras.

La vida, sin embargo, tiene sus caprichos. El poeta que había descubierto en Carmen Cantabella el «amor verdadero», después de dos matrimonios fallidos, murió a los 55 años la noche del miércoles al jueves en su domicilio, con la serenidad de quien ha dedicado su vida al bien ajeno y sabedor de que la vida había merecido la pena, aunque solo fuera por haber bebido de ese amor.

Cantor de afectos, afanes y sueños cotidianos, y destacado activista en defensa de la cultura, José Cantabella (Murcia, 1963) vio en los últimos meses cómo su salud se deterioró a consecuencia de un cáncer, una enfermedad que le había hecho ser «aún más sensible», aunque en esencia no había modulado su carácter. «Soy como soy», decía. «Contundente, débil, sentimental, tozudo».

La enfermedad le hizo más sensible. «Soy como soy», decía. «Contundente, débil, sentimental, tozudo...»

El tanatorio Arco Iris fue el lugar donde familiares -era padre de tres hijos y abuelo de una nieta- e incontables amigos le brindaron su adiós. Hoy será incinerado. Durante toda la jornada fueron numerosas las muestras de condolencias, también a través de las redes sociales, donde Cantabella era muy activo en sus perfiles. Una cascada de elogios y alabanzas por su compromiso social con causas como la del soterramiento de las vías del ferrocarril y la defensa de la calidad de los servicios públicos, a raíz del recorte de los horarios de apertura de la Biblioteca Regional o la crisis de los trabajadores del Museo Gaya, que permanecieron un año sin cobrar por problemas burocráticos, una situación ante la que se manifestó.

Cantabella será recordado por libros como 'Afán de certidumbre' (2009) y, especialmente, por su última obra, publicada en diciembre, 'Cuaderno de Ibiza y otros poemas' (MurciaLibro, 2018), editada por Francisco Serrano, ensalzada por la crítica y aplaudida por los lectores y por sus compañeros. Si de algo se sentía orgulloso, además de por el hecho de haber descubierto «el amor verdadero», era del valor de la amistad. Cultivador de todos los géneros, pero especialmente de la poesía, el relato y la crítica literaria, y lector apasionado, mantuvo una fructífera vinculación con diversos medios de comunicación como colaborador y columnista, donde dejaba patente su carácter indoblegable y su vocación literaria, si bien no fue precoz a la hora de publicar.

Valoraba la amistad y la sencillez por encima de todo; le gustaba rodearse de gente apasionada

En los últimos meses realizó para el suplemento de letras, artes y ciencias 'Ababol', de 'La Verdad', los perfiles de la ganadora del premio Cervantes, la uruguaya Ida Vitale, y de los poetas Dionisia García y Eloy Sánchez Rosillo, a los que comparaba con los clásicos y valoraba profundamente por su natural sencillez, una cualidad que valoraba por encima de otras entre los rapsodas. Quedó pendiente la publicación en 'Ababol' de un perfil a modo de recuerdo de la poeta Josefina Soria (1926-2010), madre de la escritora Marisa López Soria, de quien ayer se apoderó el silencio, sorprendentemente, ese silencio que aparece envuelto de fotos fijas y recuerdos.

Entrevistas

José Cantabella fue durante diez años director del programa de Onda Regional 'La torre de papel', codirigió la revista literaria 'Lunas de papel' (2008-2010) y fue coordinador del Premio Libro Murciano del Año en varias ediciones. Admirador de los poetas ingleses y alemanes -tenía por costumbre comprar libros antiguos en librerías de viejo de sus poetas predilectos, como Enrique Heine y su 'Cantar de los cantares', que él regalaba restaurados y dedicados- y de los autores del 'boom' de la literatura hispanoamericana como Julio Cortázar -el personaje de Horacio Oliveira, de 'Rayuela', era su favorito, ese viajero argentino de gran cultura, un sabelotodo en París y en permanente búsqueda- o Gabriel García Márquez, deja una obra diseminada en diferentes periódicos, antologías (aparece en las de Francisco Javier Díez de Revenga y Luis Bagué) y revistas especializadas, contenidos que unos días antes de su muerte organizó en su web (www.josecantabella.es).

En los últimos meses tuvo un frenesí de presentaciones, entre las que destacan los libros de amigos poetas, como Pascual García, Anabel Úbeda y Charo Guarino. En diciembre pasado, acompañado por la poeta Juana Marín Saura y la actriz Mercedes Imbernón, presentó en el Museo Ramón Gaya 'Cuaderno de Ibiza', volumen dedicado al amor de su vida, la pintora Carmen Cantabella, musa e inspiradora de muchos de los versos, que se presentan como el diario sin fechar de una felicidad compartida. En noviembre pasado estuvo recitando en la casa natal de Miguel Hernández. El colectivo Bálamo del Arte de Cartagena le ha dedicado su publicación más reciente.

Compromiso social

Entre sus libros destacan 'Historias de Chacón' (2005) y 'Llegarás a Recuerdo' (2009), ambos de relatos; los poemarios: 'Afán de certidumbre' (2009), 'Los sueños cotidianos' (2011), 'Poemas de amor' (2014) y 'Revolución' (2014), junto a su pareja, Carmen Molina Cantabella. En los últimos años el poeta mostró públicamente su malestar por la desidia política hacia la cultura. Incluso organizó recitales, abiertos a la ciudadanía, para recoger apoyos y exigir servicios públicos culturales de calidad. Sus amigos coincidían ayer que era un poeta benevolente con todos los que se acercaban a él para recabar su opinión. Le gustaba estar rodeado de gente inquieta y verdadera, apasionados como él, a los que escuchaba con curiosidad y desvivida ternura.

En una entrevista a 'La Verdad' aseguró al periodista Antonio Arco que se dedicaba «a lo más importante: amar». En uno de sus últimos post en su blog, 'Afán de certidumbre', donde recopiló recomendaciones literarias y comentarios varios -«Hay gente que va por la vida cazando mariposas para sus bestiarios particulares, luego de clavarles un alfiler y adornar las paredes del olvido, las abandonan para siempre. Gentes miserables, desagradecidas», decía en 2017-, compartió este poema de su 'Cuaderno de Ibiza', libro que el crítico y profesor José Belmonte considera su mejor obra literaria sin duda:

«Me fui ovillando, es decir, me

marché a la isla.

Entonces,

como si nada, como si todo,

nacieron los poemas para este

Cuaderno, que a veces te reclaman a gritos, otras veces, en silencio,

pero siempre,

porque saben que sin ti

no serían».

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