Isabel y Carmelo: «Vimos los ojos de Ana Torrent»

'Cinecicleta'. Isabel y Carmelo pedalean por una carretera de Burkina Faso con el cine a cuestas durante su aventura africana. / r. c.
'Cinecicleta'. Isabel y Carmelo pedalean por una carretera de Burkina Faso con el cine a cuestas durante su aventura africana. / r. c.

Recorrieron África para llevar el cine a sus aldeas y ahora pedalean por España. Isabel y Carmelo saben cómo miran quienes ven por primera vez una película

JAVIER GUILLENEA

Isabel y Carmelo tuvieron un sueño y lo hicieron realidad. En agosto de 2015 se montaron en sus bicicletas y viajaron a África para embarcarse en una aventura que duró 25 meses y 18.000 kilómetros. Llevaron con ellos una pantalla y una bicicleta estática para dar energía a un proyector. Con su cine ambulante visitaron aldeas repletas de un público en el que hallaron la mirada fascinada de quien descubre por primera vez la magia oculta en una película. Este verano han comenzado a recorrer con su 'cinecicleta' la mitad norte de España y acuden a los pueblos que requieren su presencia. Llaman a su proyecto 'cine a la fresca'. Los dos hablan a turnos en esta entrevista. Forman un equipo de película.

- ¿Por qué llevan cine a los pueblos? ¿No le basta a la gente con la televisión y el ordenador?

- Es verdad que estamos algo saturados de audiovisuales pero nos gusta la idea de que se junte todo el pueblo para ver una película.

- ¿Dónde las proyectan?

- Tenemos una pantalla, aunque siempre aprovechamos alguna pared que esté céntrica.

- ¿Les ha sorprendido alguna tormenta de verano?

- Hace pocos días en Hernán-Pérez estaba acabando la película y empezaron a caer dos o tres gotas. Fue aparecer en la pantalla 'fin' y cayó el diluvio universal.

- ¿Qué película era?

- 'La gran final'.

- Tiene sentido.

- Sí, fue un gran final.

- ¿Qué tipo de público tienen?

- Los niños son los primeros que llegan, luego aparecen los abuelos un poco más reticentes, que se ponen a distancia para observar lo que va a pasar y se acercan cuando ven que la cosa no muerde. Después vienen los adolescentes y el resto.

- ¿Proyectan las películas de noche?

- Siempre. Necesitamos emular las condiciones de luz de un cine, que cuando vayas a buscar un sitio con la película empezada te cueste trabajo encontrarlo.

- El ambiente será especial.

- La gente se trae sus cosas para comer y beber, decimos que apaguen los móviles pero no nos hacen ni caso, aparecen los adolescentes hablando, a veces pasa una moto, todo el mundo comenta la película...

- Empezaron su aventura cinematográfica por lo más difícil. Se fueron a África.

- Queríamos hacer un gran viaje en bicicleta y viajamos a África, que es un planeta distinto, pero también hay que decir que fuimos a zonas rurales deprimidas. En las grandes urbes africanas hay de todo, no todo el continente es igual.

- ¿Encontraron allí a gente que nunca había visto una película en pantalla grande?

- Había gente que veía por primera vez el cine. No sabe usted qué caras, qué ojos, qué brillo, qué fascinación. Después de la proyección algunos niños y adultos buscaban detrás de la pantalla para ver de dónde salían aquellos muñegotes.

- ¿Qué cara pone una persona cuando descubre por primera vez el cine?

- En 'El espíritu de la colmena', de Víctor Erice, llega a un pueblo un cine ambulante para exhibir 'Frankenstein'. Hay una escena maravillosa en la que aparece la niña Ana Torrent mientras ve por primera vez una película. Esa toma, esos ojos fascinados, son los que hemos encontrado en África.

- Tuvo que ser un regalo para ustedes.

- Era nuestro pago. Nos poníamos de espaldas a la pantalla para ver esa otra película que era la nuestra.

Personal

A la fresca
Tras la aventura africana, Isabel y Carmelo recorrerán este verano el norte de España con su cine a cuestas.
Pedaleo
Una condición inexcusable para que la película se proyecte es que entre el público aparezcan voluntarios para dar energía al proyector a base de pedaladas.
Oferta
La pareja lleva consigo películas cedidas por directores españoles para no pagar derechos, documentales, cortos de animación y largometrajes y mediometrajes para toda la familia.

- ¿Qué argumento tenía esa otra película?

- La gente disfrutaba. Era una pasada ver cómo se morían de risa con películas de cine mudo clásicas.

- ¿En África y en España la gente se ríe de la misma manera con este cine mudo?

- En algún colegio de España hicimos un experimento y pusimos los cortos con los que más se reían en África, pero aquí los niños no lo hacían. Te decían luego que les había encantado, pero no se reían.

- ¿Cómo es la risa africana?

- Allí entendimos lo que quiere decir la frase 'partirse de risa'. Literalmente la gente se tiraba al suelo, se doblaba, y nosotros, que habíamos visto la escena mil veces, nos contagiábamos al ver a trescientas personas riéndose sin parar. Echamos un corto de Jacques Tati, que es de un cartero que va en bicicleta al que le pasan varias peripecias, y llega una escena en la que adelanta al pelotón del Tour de Francia. En muchos sitios la gente se ponía a aplaudir en ese momento.

- Han conseguido que su vida esté siendo de película.

- La verdad es que hay gente que lo considera así y que se ha puesto manos a la obra. Hay un canal que nos ha dado unas cámaras, hemos estado filmando y ahora que han visto el resultado quieren hacer un documental y en eso estamos. El cine llama al cine.

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