«Nunca cogí más de una semana de vacaciones»

Diego Conesa posa en la playa de Islas Menores, donde veraneaba en su infancia. / J. m. rodríguez / AGM
Diego Conesa posa en la playa de Islas Menores, donde veraneaba en su infancia. / J. m. rodríguez / AGM

Su vida podría servir perfectamente para un guión sobre el sueño americano si no estuviéramos hablando con alguien tan apegado a su tierra y a sus recuerdos, que empiezan a emerger a orillas del Mar Menor.

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

Prefiere pisar la arena de la playa antes que las tablas del chiringuito Diego Conesa (Fuente Álamo, 1973), que lleva el mismo teléfono móvil con pantalla rota desde hace muchos meses y hoy es delegado del Gobierno en la Región después de ser pastor de ovejas en la infancia, camarero y rockabilly, asesor fiscal, alcalde de Alhama de Murcia y mirlo blanco del socialismo murciano después de ganar las últimas primarias del partido en la Región. Su vida podría servir perfectamente para un guión sobre el sueño americano si no estuviéramos hablando con alguien tan apegado a su tierra y a sus recuerdos, que empiezan a emerger a orillas del Mar Menor. «No dejaría de vivir en Alhama si fuera presidente de la Comunidad», deja claro.

-Hasta Islas Menores nos hemos venido. ¿Por qué?

-Nosotros nunca hemos tenido casa en la playa. Pero los recuerdos de la infancia me llevan a las primeras veces que veraneaba pisando la playa, que era gracias a la casa que unos tíos míos, mi tío Pedro y mi tía Aguedita, tenían aquí muy cerca. Estuvimos viniendo hasta los 13 o los 14 años.

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-¿Qué recuerdos tiene?

-Recuerdo por ejemplo ver con mi abuelo, 'el lechero', una película en el cine con un montón de primos. Es el recuerdo de un sitio muy tranquilo, muy agradable, y de la vinculación con muchos de mis primos. Recuerdo también, con diez años recién cumplidos, en el verano del 83, que ya leía mucha prensa deportiva, cómo seguíamos el Tour de Francia. Sobre todo los resultados de Pedro Delgado y Ángel Arroyo, y leía con fruición el AS, que era en blanco y negro. Entonces el Tour no se emitía por televisión, y tengo ese primer recuerdo de lectura tranquila en un balcón, con diez años. Iba a comprar el periódico yo solo.

-¿Trataba de emular esas gestas en bicicleta?

-No. Y fíjese que mi familia no tenía muchos recursos, pero en ese aspecto sí fui afortunado, porque tuve una Peugeot verde, pequeña, y luego una Motoretta, la de las ruedas gordas. Y después una Celeris, una de carrera, con la que salía más por la zona donde teníamos la casa de campo, a cuatro kilómetros de Fuente Álamo, en el paraje La Grana. Por allí iba siempre en bicicleta, cuando no en la furgoneta de mi padre o en su Mobylette.

-¿Sigue viviendo en Alhama?

-Sigo viviendo en Alhama, evidentemente. No voy a utilizar las dependencias oficiales del delegado del Gobierno. Mis hijos están estudiando; mi mujer sigue haciendo vida y trabajando en Alhama, y además estamos a un paso de toda la Región desde allí. Tampoco dejaría de vivir en Alhama si fuera presidente de la Comunidad.

-Su esposa ya le tiraba alguna que otra puya por el poco tiempo que le dejaba la alcaldía de Alhama de Murcia y el partido a su familia. ¿Y ahora?

-Más tiempo y dedicación que le prestaba a la Alcaldía será imposible. En todo caso, igual. Aquello fue que llevaba 50 noches seguidas haciendo campaña para las primarias, y estaba saturada. En todo caso, por muy ocupado que esté, estaré igual de ocupado que con la Alcaldía, que era 'full time'. Como digo yo: entre el día y la noche no había pared.

-¿Cambia mucho la vida de un alcalde a la de un delegado del Gobierno?

-Concibo las dos como de servicio público, y en ese aspecto he sido muy feliz y acabé muy satisfecho como alcalde y estoy muy satisfecho como delegado del Gobierno.

-Pero su vida no será la misma. Algo habrá cambiado, ¿no?

-Sobre todo la cercanía con los vecinos, con los ciudadanos. Aunque como delegado del Gobierno también hay momentos en los que puedo ser cercano, puedo ser yo.

-¿Qué suele decirse?

-Si estaré haciendo o diciendo lo correcto, sobre todo cuando veo un mal gesto de alguien.

-¿Qué se reprocha?

-Muchas cosas. Poder hacerlo mejor. Poder estar más tiempo con la gente que te quiere y te respeta y que a veces te necesita.

-¿Se refiere a su familia?

-Evidentemente. Yo creo que ese es el mayor reproche que se hace uno en presente. Sobre todo, aquellos que tenemos responsabilidades públicas y políticas y que nos tomamos esto con total devoción y total entrega.

Doce tragos

1.
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -La plaza de las Flores, en Murcia; y El Rincón, en Alhama.
2 .
-¿Una canción? -'Moonlight Shadow', de Mike Oldfield y Maggie Reilly.
3.
-Un libro para el verano. - 'España invertebrada', de José Ortega y Gasset.
4.
-¿Qué consejo daría? -Hay que hacer lo que uno quiere.
5.
-¿Cuál es su copa preferida? -Gin-tonic.
6.
-¿Le gustaría ser invisible? -No.
7.
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Marco.
8.
-Un epitafio. -Serví para hacer el bien.
9.
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Un buen abuelo.
10.
-¿Tiene enemigos? -Supongo, pero no me quitan el sueño.
11.
-¿Lo que más detesta? -La envidia y el rencor.
12.
-¿Un baño ideal? -Pegando capuzones a mis hijos en el mar.

-Buena parte de su familia es de derechas. ¿Se sigue hablando de política en las comidas?

-Sí, pero más de cuestiones o anécdotas que puedan pasar en el trabajo. Las cuestiones ideológicas las dejo para los debates del partido y las ejecutivas regionales.

-¿Hay piques en la sobremesa?

-No, no. Respeto.

-¿Cómo celebró usted la moción de censura?

-Mejor que ellos [Risas]. Mi tío Domingo lo lleva muy mal.

-¿Qué celebró con mucha intensidad?

-Algo que celebré mucho con mis hijos fue el gol que marcó Puyol con España en la semifinal contra Alemania, en el Mundial que acabamos ganando. Es una imagen que tenemos grabada.

La Eurocopa con su padre

-¿Qué más tiene grabado?

-Cuando me fui con mi padre a Alemania a ver a la Selección. Mi padre fue emigrante en Alemania de 1961 a 1972. Quise llevarle a la Eurocopa de Alemania, en el 88, y recuerdo que intenté ganar un concurso de Radio Nacional de España para conseguir dos entradas. Me quedé en la final. Después, en 2006, vi que si España quedaba primera de grupo jugaba en Hannover, que es donde estuvo trabajando mi padre. Compré las entradas cinco o seis meses antes, jugándomela. Y España quedó primera de grupo. Así que le dije: 'Papá, tengo unas entradas para ver un partido'. Cogimos el avión el mismo día, y nos sentamos junto a trabajadores alemanes, turcos, italianos... Vimos la casa donde él vivió, la casa del mejor amigo que mi padre tenía allí. Todo eso ya después del partido...

-Que España acabó perdiendo.

-Sí, fueron los octavos, que España perdió contra Francia 3-1. Pero todo lo que viví con mi padre allí lo tendré siempre en el recuerdo.

-Le falló la Selección Española.

-Falló la Selección, sí, pero me quedo con lo demás.

-Sus vacaciones, ¿se las tiene que aprobar Pedro Sánchez?

-No. Solo quien me reclama algunos días libres en la familia. Cuando trabajaba en el despacho solía cogerme la semana del puente de la Virgen. Desde que era alcalde, apenas he cogido tres o cuatro días para ir a algún sitio, o alquilábamos algo en Mazarrón para que estuviera la familia. Pero nunca cogí más de una semana de vacaciones. Ahora, como delegado del Gobierno, intentaré tener algún fin de semana. Alguno en el Mar Menor, otro en el Mazarrón y otro en Águilas. Tres fines de semana.

-¿No le hace faltan más?

-No. Tener un buen rato para leer y para andar. Llevo muchos años así.

-No tendrá problemas con Pedro Sánchez, de todas formas.

-No, no. Ni los tengo, ni espero tenerlos.

-¿Vendrá el presidente del Gobierno este verano por la Región de Murcia?

-En principio no está previsto, y espero que no venga, porque será una señal de que no ocurre nada grave.

-Pero Sánchez veranea en Mojácar, que está muy cerca. Lo mismo usted puede convencerle para que pase unos días de vacaciones en la Región.

-¡Ya estuvo! No sé si podrá. Va a ser un verano de mucho trabajo en Moncloa.

-¿Qué destino regional le 'vendería' usted al presidente del Gobierno, en todo caso?

-Tenemos extraordinarios destinos en la Región de Murcia. Pero, si tengo que ofrecer solo uno, sería El Berro, en Alhama de Murcia. Le llevaría a la hospedería Bajo El Cejo después de una caminata por Sierra Espuña, y a comer en los lugares típicos de la zona.

-¿Qué no puede perdonar usted en verano?

-La lectura. Leer lo que no puedo leer durante el resto del año.

-Usted de chico fue pastor de ovejas por las dificultades familiares, pasó por camarero y rockabilly, se hizo próspero asesor fiscal y después abogado y hoy es delegado del Gobierno. Podría dar para una película sobre el sueño americano. ¿Es la encarnación del sueño murciano?

-No, yo creo que puedo ser el vivo ejemplo de lo que es la sociedad murciana, y mi generación. Los nacidos en los años 60 y 70 conformamos una sociedad muy homogénea, con responsabilidad de transitar hacia una sociedad mucho más heterogénea que es la que tenemos que gestionar para el futuro. Superando no pocas dificultades y aprendiendo de los errores que hemos cometido.

-¿Qué retos superó?

-Sacar la carrera de Derecho nos costó mucho sacrificio. Estudiando, con los hijos gateando por detrás, y mi mujer con las cosas de la casa. Los últimos años me pegaba unas burradas en la asesoría, mientras estudiaba, y veía que no podía con las asignaturas. Sacaba una o dos cada año. Me costó mucho trabajo. Pero mereció la pena.

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-¿Qué teme?

-Como casi todos los mortales. Un accidente, una ruptura bronca del espacio vital. No solo mía, sino de los míos.

-¿Qué saber hace muy bien?

-Supongo que las declaraciones de la renta. Si recurrían a mi tantos clientes, sería por algo.

-¿Qué le cuesta creerse?

-Más bien, me cuesta dejar de creer en que se puedan hacer más y mejores cosas. Lo difícil se consigue, y lo imposible se intenta. Esta es una de mis máximas.

-Dígame una gran verdad.

-No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

-¿Le gusta el Var?

-Si es para dar un gol a favor de España, sí. [Risas]

-Y los bares, ¿le siguen gustando?

-Un español sin una vinculación a los bares no sería un buen español.

-No volverá a probar nunca...

-[Piensa] Nunca he tomado drogas, así que... ¡El [whisky] Ballantine's! Acabo de recordar una vez que me tomé una botella entera en El Albujón y me perjudicó bastante, el Ballantine's.

-¿Qué es lo mejor de la vida?

-Disfrutarla. 'Carpe diem'.

-¿Qué le parece irresistible?

-Un buen debate parlamentario.

-¿Más que un chuletón de ternera y una botella de buen vino?

-Depende del momento, claro. Si me tengo que poner a relatarle mis gustos culinarios, falta entrevista.

-Elija su propio final para la entrevista.

-Estoy agradecido por muchas cosas, y también porque el lector haya llegado hasta este punto.