«Intenté tocar el bajo pero era muy, muy malo»

José Manuel Piñero, disfrutando de un aperitivo en la plaza de Las Flores de Murcia. /Vicente Vicéns / AGM
José Manuel Piñero, disfrutando de un aperitivo en la plaza de Las Flores de Murcia. / Vicente Vicéns / AGM

José Manuel Piñero. Director del festival WAM

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

José Manuel Piñero (Murcia, 1972) se enganchó a la música con 15 años de la mano de Jimi Hendrix, Bob Dylan, los Rolling Stones y un tocadiscos, el de su padre, en el que dejaba sonar durante horas los éxitos de aquellos músicos a los que acababa de descubrir, los mismos que determinarían después su futuro. Lleva diez años al frente del festival Low, en Benidorm, y uno dando cobijo al WAM, en Murcia: «Hay que escuchar siempre al público», proclama.

-¿De joven, quería ser artista?

-Intenté tocar el bajo pero era muy malo, muy, muy malo, así que lo que hice fue montar un bar en la playa de San Juan [en Alicante; Piñero vive allí desde hace años] para poner la música que me gustaba. Se llamaba Black Dog, como la canción de Led Zeppelin.

-¿De dónde viene su pasión por la música?

-De crío, creo que tendría 15 años; empecé a seguir una colección de discos de estas que se compraban en los quioscos. El primer número era 'Axis: Bold as Love', de Hendrix; luego venía 'Love you live,' de los Rolling Stones; y después Bob Dylan. Y claro, me enganché. Entonces no existía internet, escuchaba Radio 3, y era así cómo descubrías bandas. Luego hablabas con gente que iba a Londres, te pasabas cintas con los amigos... Al final la música se te mete.

-¿Tanto como para entrar en la industria?

-Después de estar varios años trabajando en bares, cogí la sala de conciertos Stereo, que abrí primero en Alicante hace 17 años, y luego en Cartagena y Murcia. Y poco a poco me fui rodeando de gente de este mundo, fui aprendiendo de ellos, creciendo con ellos, y creando relaciones con las bandas y las agencias. Con la famosa crisis tuve que cerrar los locales de Murcia y Cartagena, pero surgió el Low, y ya llevamos diez años.

-¿Por qué apostó por el WAM (We Are Murcia)?

-Me apetecía mucho. Murcia es mi ciudad y, además, para nosotros era un reto: armar un festival en dos meses cuando lo normal son doce... Nos lo hemos pasado muy bien. Al final, te rodeas de gente a la que también le apasiona esto y sigues adelante.

-¿Volvería a hacerlo?

-Sí, de hecho ya estamos trabajando en ello.

-¿Qué le sorprendió?

-Cuando sacamos las entradas, vendimos 9.000 prácticamente en un día. Vimos que la gente confiaba en nosotros, y que tenía ganas de festival. Murcia, a nivel cultural, es una ciudad impresionante. Hay muchos espacios culturales donde se apuesta de verdad por la cultura. Y para nosotros esto [el WAM] no es solo un festival, tenemos un montón de ideas y, con los años, se pueden hacer muchas cosas.

«Para nosotros [el WAM] no es solo un festival, tenemos un montón de ideas y, con los años, se pueden hacer más cosas»

-¿Fue todo como imaginó?

-Sí. La verdad es que nos encontramos una gran predisposición por parte de la gente de la ciudad, y nos sentimos muy a gusto. Hubo mucho 'feeling' y 'feedback', y creo que ese fue uno de los secretos de que funcionara tan bien. Hubo mucha química.

-¿Está saturado el mercado de festivales?

-Sí, un poco, pero hay mucha diferencia entre unos festivales y otros. Como en todas las profesiones, está el todo vale y eso, a la larga, tiene que fallar. Es cierto que hay demasiado festival, pero también ha cambiado lo que la gente entiende por ocio: antes se iba de vacaciones a la playa y ahora se va a un festival.

-¿Low o WAM?

-Son distintos. En el WAM nos hemos sentido muy cómodos, y es un formato en el que podemos desarrollar un montón de ideas y hacer una programación más abierta implicándonos con la ciudad; el Low, al final, es un festival de verano en un lugar de playa.

-¿Qué ha aprendido?

-Que hay que escuchar siempre al público, y rodearse de muy buena gente, gente profesional. Si hace un año me dicen que íbamos a levantar el WAM, no lo hubiera creído. Pero llevamos muchos años trabajando duro y se nota.

-¿Qué grupo tiene pendiente subir a un escenario?

-Con los Pixies este año estaba súper emocionado, y ahora pues no sé, me haría mucha ilusión programar a los Cure.

-¿Y a qué grupo le hubiera gustado ver en directo pero ya es imposible?

-A los MC5.

-¿Por qué?

-No sé, me trae muchos recuerdos de juventud. Es un grupo que me encanta y tienen un mensaje reivindicativo.

-¿Qué le llevó a Alicante?

-Mi padre se fue a vivir allí y yo me fui con él. Tendría 15 años. En Murcia iba a los Maristas.

-¿Qué echa de menos?

-La vida de la ciudad entre semana, la alegría con la que la gente vive en la calle, el aperitivo. Murcia es una ciudad muy abierta. En Alicante se hace ahora lo del 'tardeo', pero es una vulgarización del aperitivo del sábado y son despedidas de soltero. En Murcia te vas a la plaza de Las Flores o al 'Tontódromo' el día que quieras a la una y media de la tarde y te tomas una caña con una marinera.

En Hawái

-¿Para qué sigue siendo un adolescente?

-Creo que para todo [ríe]. Tú te vas haciendo mayor pero el público no, aunque ahora hay gente de todas las edades. A veces pienso que me he quedado ahí clavado, pero yo lo disfruto todo como el primer día. El WAM, por ejemplo, fue muy intenso. En dos meses tuvimos que hacerlo todo y fue una sensación bonita.

-¿Cómo desconecta?

-Viajando. Suelo ir a algún festival o a algún lugar relacionado con la música.

-¿Cuál le ha impresionado?

-Hawái. Hasta que no llegué no supe lo lejos que estaba. Se retrasó, además, uno de los aviones, pero una vez allí la desconexión fue total.

-¿Qué encontró en el archipiélago?

-Estuve 15 días y hasta el que hacía 13, que fui a Honolulu, no vi un edificio de más de dos plantas. Todo eran cabañas, me sentía como en la película de 'Los Goonies', en los 80. La música que se escuchaba era música popular: blues, soul...; no había franquicias, todo el mundo iba con las tablas de surf, había muy buen rollo... No sé, era como si no estuviera en el siglo XXI. Allí, además, la gente no cierra las puertas. Recuerdo que reservé a través de [la plataforma] Airbnb, y cuando llegué los dueños ni siquiera me dieron llaves de la casa porque siempre la tenían abierta. Y luego, las playas son espectaculares y estás tú solo. Fue una pasada. Me sentí muy tranquilo y desconecté totalmente. Me ayudó a cargar las pilas.

-¿Le gusta viajar solo?

-Me gusta viajar. Solo no he viajado mucho, solo en tres ocasiones. A Hawái fue una de ellas. Viajar solo tiene una parte buena, que es que puedes hacer lo que quieras sin necesidad de consultar con nadie; te da una libertad increíble. Pero viajar con alguien también está muy bien porque compartes todo lo que te está pasando.

-¿Ha cometido muchas locuras?

-Sí..., aunque, bueno, más que locuras, he cometido muchos errores.

«Más que locuras, he cometido muchos errores»

-¿Cuáles?

-Muchas veces, el trabajo me ha absorbido demasiado y lo he puesto por delante de otras cosas. No me he dado cuenta de que al lado mío había algo también muy grande. Pero, bueno, nadie es perfecto y si no fallas, es imposible aprender.

-¿Qué es para usted lo importante?

-Ahora mismo, poder combinar mi trabajo con mi vida personal. Poder compartir con alguien mi pasión.

-¿Tiene pareja?

-En este momento, no.

-¿E hijos?

-Tampoco.

-¿Y le gustaría?

-Pues la verdad, creo que sí. Ya tengo 44 tacos, y la pasión por la música está muy bien pero me gustaría ese todo. Y sí, igual que hace años hubiese dicho que no, ahora diría que sí.

-¿Se siente más maduro?

-Sí, creo que sí. También por el peso de la empresa.

-¿En el amor ha sufrido o ha hecho sufrir?

-Voy a ser autocrítico y voy a decir que he sido yo quien ha hecho sufrir. Sé que he podido causar cierto dolor, pero lo que ha pasado, por desgracia, no se puede recuperar, así que miras para adelante. La pasión del trabajo puede algunas veces más que la pasión del amor.

-¿Dónde se refugia?

-El equipo que tengo es como una familia y nos protegemos mucho. Es necesario que todos estemos felices y contentos para poder trabajar. Y mi socia en la empresa, por ejemplo, ha sido un pilar importantísimo. Yo agradezco mucho estar donde estoy, tengo la suerte de estar donde me gusta, aunque no me guste todo lo que hago ni todas las bandas.

-¿En qué estilos se siente más cómodo: pop, rock, jazz, blues, flamenco...?

-Me gusta todo, no hay que ponerse límites. Este país es mucho de etiquetas, y una de las cosas de las que me he dado cuenta cuando he viajado es que las etiquetas no existen. Al igual que no hay tipos de públicos, no hay diferencias entre estilos: puedo disfrutar igual con música que se hacía hace 60 años o con Future Islands. Si te gusta, pues te gusta y ya está.

-¿Qué no podrán decir nunca de usted?

-Que nunca me he rendido, siempre he dado la cara ante cualquier situación y estoy muy contento con la empresa que hemos creado.

-¿Las críticas le duelen?

-No. He aprendido a que me den igual las que proceden de gente que no sabe, y a valorar mucho más las críticas de la gente que sí sabe. Antes de hacer cualquier festival, he sido público. Sé lo que me gusta y he intentado que eso se note. Me jode ir a ver a una banda que, quizá, se junta después de un montón de años, y ver que suena mal.

-¿Qué le parece injusto?

-Todo eso de las etiquetas.

-¿A qué aspira?

-Igual suena a tópico, pero a ser feliz.

-¿Baila?

-Con una cerveza en la mano, sí.

-¿Qué otros hobbies tiene?

-Comer. Me encanta todo lo relacionado con la gastronomía, por eso Murcia me flipa tanto. Me relaja mucho cocinar.

-¿Le conquistan por el estómago?

-Sí, soy feliz con una copa de vino, un plato de algo rico y una buena conversación.

-¿Cuándo se conocerán los primeros nombres para el WAM de 2018?

-En septiembre.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-Salzillo, en Murcia.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-El Concierto de los Mil Años, en La Coruña, en 1993.
3 -Un libro para el verano. 'El año que matamos a Skippy'
, de Manuel Beteta.
4 -¿Qué consejo daría?
-Hay que hacer lo que a uno le gusta.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Margarita.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
Sí.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-No me gusta mitificar nada.
8 -Un epitafio.
-'Vive y deja vivir'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Lo que soy.
10 -¿Tiene enemigos?
-Espero que no.
11 -¿Lo que más detesta?
-La falsedad y la envidia.
12 -¿Un baño ideal?
-Hawái.
 

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