La triste muerte de Daría: nadie le recordó durante más de un año desaparecida

La triste muerte de Daría: nadie le recordó durante más de un año desaparecida

Su cadáver llevaba 16 meses dentro del congelador de la casa que compartía con su novio

LA VERDAD

La pista de Daría se perdió en octubre de 2017. La madre de esta joven rusa de 22 años denunció su desaparición hace más de un año. Su cuerpo sin vida ha sido hallado en el congelador de la casa que compartía con su novio. Durante todo este tiempo Manuel había ocultado ahí el cadáver de su novia. «Rompimos. No se donde está. ¿No me creéis o que?», dijo a la Policía el martes impidiéndoles pasar a la vivienda. Sin embargo, el jueves por la tarde los agentes accedieron al inmueble con una orden de entrada y registro.

Manuel, un «ejemplar camarero» de Linares (Jaén) mató supuestamente a su novia, a la que doblaba la edad, y después guardó su cuerpo descuartizado en el congelador de 100x60 cm de la vivienda de la pareja. Llevaban dos años juntos y según cuentan algunos vecinos se les oía discutir muy a menudo. Los celos, una infidelidad o su obsesión por la joven podrían haber sido el motivo del crimen aunque él todavía no ha dicho por qué la mató.

La pareja llevaba nueve meses viviendo en Alcalá de Henares. Desde entonces la relación de Daría con su familia se había enfriado aun más, a pesar de que hacía tiempo que no era fluida. Su entorno más cercano no sabía donde vivía ni si trabajaba. Por eso, al no recibir respuesta telefónica tras dos meses de intentos, su madre denunció la desaparición en diciembre de 2017.

Será difícil que la autopsia confirme la fecha y las causas de la muerte debido a la congelación del cadáver que altera su descomposición. Mientras tanto, su presunto asesino está recluido en Alcalá-Meco y siendo investigado por un delito de homicidio.

«Le vimos en su anterior puesto, nos gustó y le mejoramos las condiciones. Jamás observamos nada raro, pero desde que esta semana le llamaron para ir a declarar a la comisaría ha estado nervioso. Fue el miércoles y el jueves; este último día ya no vino a trabajar y ni respondía a las llamadas», cuenta la jefa de Manuel, que era camarero en uno de los bares de la localidad madrileña. No tenía antecedentes ni denuncias por malos tratos. A Daría apenas la recuerdan los vecinos de la zona. «Pensábamos que eran padre e hija por la diferencia de edad», declara uno de ellos.

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