El voluntariado tiene premio

María José Iniesta recibe el premio de manos de Diego García-Esteller, jefe de zona Murcia Capital de Caixabank. / vicente vicÉns / Agm
María José Iniesta recibe el premio de manos de Diego García-Esteller, jefe de zona Murcia Capital de Caixabank. / vicente vicÉns / Agm

El taller de danza y teatro inclusivo de Aspanpal recibe un galardón por su compromiso social en la XI Gala de los Premios Juventud de la Región

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

El destino es caprichoso y mueve a las personas a su antojo, como si fueran avionetas de papel con un rumbo aleatorio y fijo al mismo tiempo. Así lo cree a pies juntillas Fátima Díaz, directora gerente de Aspanpal, «pues no es casual que María José empezase con nosotros de voluntaria un verano y se acabase enamorando del voluntariado que realizaba aquí», recuerda con ilusión y con un acento canario que inunda todo su despacho. La actual trabajadora social de la asociación y protagonista principal de esta historia, María José Iniesta, acababa de empezar sus estudios cuando comenzó a colaborar con Aspanpal: «Aquel verano, todos los voluntarios hicieron un grupo de amistad magnífico y cuando acabó, se quedaron. Empezaron a llamarse la 'tropa Goofy' y se implicaban en casi todo lo que organizábamos». Pero un buen día, María José, que toda su vida había estado en clases de danza, le propuso a Fátima hacer un taller de baile para los niños de Aspanpal. «Y claro, nos pareció maravilloso. Al segundo año de hacerlo, celebramos la gala en el Teatro Circo y lo llenamos hasta arriba. Aparecimos en un montón de medios. ¡Así que empezó con seis niños y ahora ya tiene veintisiete!», ríe dichosa.

El ímpetu y la implicación de María José fueron decisivos para que Aspanpal quisiera quedársela en su equipo de trabajo. Por eso, Fátima se presentó a la defensa de su trabajo final de grado hace dos años, «y cuando todos acabaron de hablar, levanté la mano y les di las gracias por formar a profesionales como ella. Y allí mismo ya les dije que íbamos a contratarla como trabajadora social en Aspanpal, ¡que ni siquiera ella lo sabía! Así que imagínate la emoción de todos», continúa la directora de la asociación con su sonrisa impenetrable. «Nunca me imaginé que iba a acabar trabajando aquí, pero después de tantos años colaborando, lo sentía como mi casa. Así, que me dieran la oportunidad de quedarme con ellos nada más terminar la carrera, pues me hizo sentir muy bien», se sincera la joven.

Dos horas cada viernes

Seis años lleva la joven María José a cargo del taller de danza y teatro inclusivo en Aspanpal, que coordina junto al grupo de 'las Mami Teatro'. Un taller que acaba de recibir el Premio Compromiso en la XI Gala de Premios Juventud de la Región y cuyo objetivo no es otro que «normalizar y visibilizar a las personas con todo tipo de sordera». En él participan 27 menores de forma totalmente gratuita. De ellos, diez no tienen ningún tipo de discapacidad. Iniesta, que lidia con todos ellos durante dos horas cada viernes, sabe que para los niños no discapacitados «significa mucho asistir a este taller de baile, porque aprenden a relacionarse con personas que tienen dificultades, están pendientes para que los demás se enteren... Es algo que aumenta muchísimo su capacidad de empatía y les hace ser conscientes de lo que significa una discapacidad auditiva. Además es impresionante cómo normalizan la situación. Ellos dan y el otro también les da. Y evidentemente para los niños que sí tienen sordera es muy gratificante hacer una actividad extraescolar sin ningún tipo de exclusión, trabajar en equipo, crearse un grupo de amigos fuera del colegio... Para ellos es muy importante». Con sordera y sin ella, 27 menores participan en las actividades de baile con el objetivo de celebrar festivales a beneficio de la asociación.

«Todo lo hacemos para lograr la normalización de la sordera y la inclusión»María José Iniesta: Fátima Díaz

Ella sabe mejor que nadie que, a sus niños, «lo que más les gusta es cuando hacemos el ensayo general previo a representar la obra, porque se ven en el teatro y se sienten realizados; es algo que les emociona mucho porque se sienten importantes». De hecho, tras cada gala, el taller de Iniesta suma seguidores, «ya que cuando los demás van a la gala y ven a sus iguales sobre el escenario, pues pierden el miedo y se apuntan con ellos», asegura Fátima. Ambas reconocen que el premio que acaban de recibir las llena de orgullo. «Es un reconocimiento al trabajo de la asociación y también sirve para que la gente sepa que todos somos iguales, que aunque haya niños con discapacidad auditiva, todos podemos bailar».

Barreras sociales

A pesar de la inmensa lucha por la integración de las personas con discapacidad auditiva, la asociación no para de registrar trabas y de poner denuncias por vulneración de los derechos de sus usuarios. Ellos son pioneros en muchísimas actividades y servicios de los que ofertan, como por ejemplo, el taller de inglés con el que, a través del juego, sus niños aprenden el idioma. Sin embargo, también son conscientes de que queda mucho por hacer en algunos ámbitos sociales. Especialmente «en educación y en sanidad, porque son los dos aspectos en los que más problemas se encuentran», manifiesta la directora de Aspanpal.

«El taller es muy beneficioso para los niños que no tienen discapacidad» José Iniesta

«En muchas ocasiones hemos pedido que se dote a los centros con un bucle portátil para que los niños no tengan problemas cuando el profesor se mueva en clase. Y además nuestra lucha con Sanidad es tremenda, porque no hay derecho a que una persona con sordera tenga que ir siempre acompañada al médico, es una violación total de su intimidad. La solución es la misma, tener un bucle portátil en cada centro de salud, que se pueda mover de una consulta a otra. Pero siempre nos dicen que no hay presupuesto».

La reunión que nunca llega

Las reivindicaciones de Aspanpal continúan siendo las mismas desde 2015. Sin embargo, con motivo del 40 aniversario de la asociación, «durante todo este año nos hemos reunido con muchos políticos y con directores generales de todas las administraciones». Ellos siguen en la lucha para que se garanticen los derechos de sus usuarios, «sobre todo a una educación y una sanidad accesibles para las personas con sordera». El único que todavía no ha sacado un hueco para reunirse con ellos es el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras: «Llevamos desde febrero esperándole, pero siempre nos dicen que tiene las agendas muy ocupadas. Ya en mayo nos aseguraron que nos escucharía, que se reuniría con nosotros. Pero seguimos esperando. Lo que no nos gustaría es que se pasase el año de nuestro aniversario sin reunirnos con él, que es lo que tememos que va a pasar... Al final, nosotros nos preguntamos: ¿Acaso no es importante escuchar a una asociación que soluciona los problemas a los que la Administración es incapaz de poner remedio?». El rostro enérgico de Fátima se cubre con un halo de resignación, mitad enfado, mitad nostalgia. «Ya veremos si al final llega esa reunión».

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