La vendimia concluye en Jumilla y Yecla con una subida de la producción del 20%

Varias personas recogen la uva en uno de los campos de vid de la Denominación de Origen Jumilla. / G. López
Varias personas recogen la uva en uno de los campos de vid de la Denominación de Origen Jumilla. / G. López

El retraso de los tiempos de recolección de la cosecha ha permitido a los viticultores minimizar el riesgo de podredumbre debido a la humedad

G. LÓPEZ JUMILLA A. ALONSO YECLA

Cada vez las vendimias son más largas. Y después de algo más de dos meses, ha finalizado la campaña en el Altiplano esta misma semana; una de las más complicadas que se recuerdan en los últimos años. Fue el pasado mes de agosto cuando arrancó la recogida con las variedades blancas y las tintas tempranas. Mientras que a finales de septiembre comenzó de manera generalizada la recolección de la variedad reina de la tierra y que es la base de los vinos que se elaboran en la comarca: la uva monastrell.

Jumilla y Yecla han extraído del campo el fruto de un año de trabajo. Y aunque la «uva base» es la monastrell que alcanza el 80% de la producción, las bodegas van demandando también las variedades tintas, como tempranillo, cabernet sauvignon, syrah, merlot, garnacha tinta, garnacha tintorera y petit verdot y en uvas blancas macabeo, airén, merseguera, malvasía, chardonnay, moscatel de grano menudo, sauvignon blanc y verdejo. Todo un catálogo de variedades con las que llegan de la forma más atractiva al consumidor.

El gerente de Bodegas Juan Gil, Diego Lozano, en Jumilla, manifiesta al respecto que «el periodo de lluvias que se ha tenido durante los días de vendimia, ha complicado la llegada de las uvas a la bodega, ya que no es que el agua sea malo, sino que se han tenido muchos días con elevada humedad, con lluvias intermitentes y nieblas por las mañanas, lo que ha hecho muy difíciles la maduraciones y han propiciado podredumbre que se ha conseguido librar atrasando los tiempos de recolección en todas aquellas variedades que así lo permiten, como es el caso de la monastrell».

Igualmente, el representante de Bodegas Juan Gil confirma que las primeras previsiones indicaban que se tendría más cantidad de kilos y finalmente ha estado en torno al 25% más que el pasado año.

En el caso de Yecla, esta campaña se ha vendimiando la uva en las fechas de antaño, principalmente a finales de septiembre, recuperando así el calendario tradicional tras varios años de adelantos continuados debido a que los veranos fueron más calurosos de lo normal.

Abundancia en la vid

Otra de la característica de esta cosecha ha sido la abundancia. Se estima que de las viñas se ha recogido en torno a un 20% más de uva que el pasado año, aunque bien es cierto que en 2017 la cosecha no fue de grandes volúmenes porque fue un año muy seco que dejó mucha calidad y poca cantidad.

En territorio de la Denominación Jumilla, el director técnico de Bodegas Alceño, Juan Miguel Benítez, resalta que «por las cualidades y características propias de las diferentes plantaciones en Jumilla, se ha tenido que hacer un importante trabajo de selección previo a la cosecha en los campos. Esto ha permitido que las uvas hayan llegado con buena calidad a la bodega».

En cuanto a las lluvias, ha dicho que «afectaron más a la cepa de mayor rendimiento que a la autóctona monastrell», por lo que la calidad de los vinos principales de nuestra DO «se espera muy buena». En cuanto a los kilos elaborados, en Alceño han experimentado un 15% más que en la cosecha anterior.

El presidente de Coag Jumilla, Pedro García, reconoce el trabajo de todos los agricultores para afrontar lo que también ha calificado como «una difícil vendimia». Del mismo modo, en cuanto al precio final, ha asegurado que tras las protestas iniciales, finalmente las bodegas igualaron el precio del año pasado.

En cualquier caso, el ejercicio 2018 se recordará entre los viticultores como un año de lluvias que causaron preocupación en los primeros momentos de la campaña de la vendimia por las posibles enfermedades que podía causar tanta humedad. Sin embargo, finalmente el tiempo dio una tregua durante muchos días y «la uva ha llegado sana, en perfecto estado», como explica el secretario de la DOP Yecla, Antonio Candela.

La principal plaga que afecta habitualmente en la zona es la denominada coloquialmente como polilla del racimo (Lobesia Botrana) y se controla con el sistema biotecnológico de confusión sexual en una amplia mayoría de los viñedos.

Los datos previos, a la espera de la confirmación que se realizará el 10 de diciembre con las declaraciones de cosecha definitivas, apuntan a que se han recogido unas 13 toneladas de uvas gestionadas por la DO Yecla. Hay más uva que se ha obtenido del campo del municipio, pero no está dentro de denominación.

Desde el Consejo Regulador de Jumilla, su secretaria, Carolina Martínez, indica que «en estos momentos estamos tramitando las declaraciones de cosecha de los viticultores, por lo que las cifras final de vendimia no las conocemos todavía».

Arranque de las cepas

Uno de los problemas que se está detectando en los últimos años en todo el Altiplano es el arranque de las viñas. Este año ha disminuido sensiblemente la superficie de viñedo cultivada bajo el amparo de la Denominación de Yecla, siendo de 4.696 hectáreas en total, con 401 viticultores inscritos, según datos que aporta la propia entidad. Las causas de ese abandono se deben a varios factores : el precio que se paga por la uva, la falta de interés de los jóvenes por la agricultura, las trabas de la Administración, entre otras. Así, la realidad es que hace varias décadas en Yecla había más de 20.000 hectáreas de viñedos que han ido desapareciendo ante la preocupación del sector.

Las bodegas demandan cada vez más uva de calidad para el embotellado. La balanza entre el vino que termina envasado en botella mayoritariamente para la exportación y el que se vende a granel para otros fines y a otros destinos, está cada vez más igualada. «La uva de calidad para elaborar vinos se paga muchísimo mejor y es la que necesitamos», explica Antonio Candela.

 

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