«Quería narrar un homenaje a mi tía, que fue una mujer de la postguerra»

Ana Montero del Amo. / lv
Ana Montero del Amo. / lv

La escritora Ana Montero del Amo presenta su obra 'El laberinto de la Tía Mara'

MINERVA PIÑERO

De su tía, a quien rinde homenaje en el primer libro que ha publicado, Ana Montero del Amo (Madrid, 1963) aprendió en qué consisten el respeto y la generosidad. Con ella, también conoció, según cuenta la autora de 'El laberinto de la Tía Mara', «qué caminos debía tomar para no llegar a su mismo destino, a la desesperación». Licenciada en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), mañana, a las 19.30 horas, presentará su obra en la librería Diego Marín, en Murcia.

-¿Por qué 'El laberinto de la Tía Mara'?

-El concepto del laberinto surgió cuando, escribiendo la historia de mi tía, pensé que este término podía reflejar el hecho de que ella trataba de encontrar un camino o una salida a su destino. Como si ella, a quien homenajeo, se hubiera sentido en un laberinto en el que no encontraba la salida.

-¿Y cómo es María Rafaela, su protagonista?

-Es una mujer marcada por sus circunstancias, por su enfermedad; una mujer de la postguerra, con todo lo que eso implica, con el machismo tan tremendo que había. Si el destino de toda mujer en aquel momento era casarse y tener hijos, algo que a ella le niegan desde el momento en el que es diagnosticada con una enfermedad del corazón, razón por la que le recomiendan no tener hijos, su vida no pudo ser fácil. Es valiente y, cansada de tanto dar y no recibir, se convierte en una persona que se siente descompensada. Casarse significaba tener hijos, algo que ella no podía conseguir. Como se ve obligada a no poder enamorarse, pues persigue un amor imposible.

-¿Qué otros personajes aparecen?

-Chano, un hombre que es veinte años más mayor que ella. Él es ese amor imposible.

-¿Dónde desarrolla la historia?

-En Madrid, donde vivía mi tía. De hecho, en el libro aparecen, por ejemplo, la plaza Castilla y la calle Anastasia López del barrio de Fuencarral.

-¿Por qué eligió el formato cuento al escribir este libro?

-Porque lo que quería era, de alguna forma, narrar un homenaje a mi tía, que fue una mujer de la postguerra, en el que ella fuera la protagonista. Y como tampoco quería que el libro fuera excesivamente largo, para no implicar en la historia a más familiares, me pareció que este era el formato correcto. Además, no está escrito ni en primera, ni en segunda persona, sino en tercera. Me centro en un personaje; el resto son secundarios.

-¿En qué momento decidió homenajear a este familiar?

-Cuando aún vivía, un fin de semana me dijo que me quería contar la historia de su vida para que yo la escribiese. Asombrada, volví la siguiente semana con una grabadora y un cuaderno pequeño. Y después de revivir unos pocos fragmentos, mi tía se sintió tan mal que tuvo que ser ingresada en el hospital. Ahora, años después, he escrito lo que he visto desde fuera, lo que me contó y lo que sus allegados me han transmitido.

-¿Hasta qué punto es entonces real su obra?

-Está basado en hechos reales, desde luego, pero también me he inventado algunas escenas.

-¿Qué puede adelantar de 'La primera ventana', el libro que espera publicar en abril?

-Que es una historia con dos finales. En sus páginas, trato de mostrar que, en función de las decisiones que tomemos, nos ocurren unas cosas u otras.

-¿Será también un cuento?

-No; será una novela. Actualmente, además, estoy escribiendo otro libro. Mientras que mi primera obra está basada en un hecho real y la segunda es ficción, esta tercera será más surrealista. O, al menos, así es como yo lo veo. 'El laberinto de la Tía Mara' lo han llegado a describir como realismo mágico.

-¿Qué le vincula con Murcia?

-Desde hace muchos años mi hermana y otros familiares viven en la Región.