«La piel envejece más rápido si usamos cosméticos que no son naturales»

Cristina Torres García. / lv
Cristina Torres García. / lv

Cristina Torres García es la fundadora de la firma Bioggio

MINERVA PIÑERA

Cuando Cristina Torres García (Fuente Álamo, 1987) comenzó a sufrir cambios en su piel por el uso de cosméticos, esta joven decidió abandonar su salón de peluquería, donde había trabajado durante diez años, y apostar por la cosmética natural. «En mi proyecto he introducido, además, el concepto de la aromaterapia», comenta la técnico en peluquería y estética, quien hace unas semanas lanzó los productos de Bioggio, su marca. «El aroma refrescante del aceite esencial de limón, por ejemplo, aumenta la concentración, la espontaneidad y la tolerancia», aclara.

-¿Qué daños sufrió su piel por el uso de cosméticos genéricos?

-Empecé con erupciones, pero llegué a desarrollar hipotiroidismo. Por la cantidad que usaba, sufrí una alteración hormonal. Cuando dejé mi salón de peluquería, mis hormonas se regularon después de un año y medio. Ahora, de hecho, ya no sufro dicho hipotiroidismo. La idea de crear estos cosméticos rondó en mi cabeza durante mucho tiempo, pero no empecé a buscar fórmulas y a consultar laboratorios hasta hace aproximadamente un año. También me formé en cosmetología para aprender sobre formulaciones, ingredientes, etiquetas...

-¿En qué consiste la cosmética natural consciente?

-Primero, en desarrollar una cosmética que no solo sea respetuosa con la piel, sino que también lo sea con el medio ambiente. Pero la parte más importante de este concepto es que queremos promover una aplicación distinta de los cosméticos; debemos ser conscientes de cómo nos los ponemos y de qué nos estamos echando, sabiendo que son ingredientes compatibles con la piel, sin tóxicos. En un mundo donde todo va tan rápido, tenemos que encontrar pequeñas pausas para cuidarnos. Si paramos, el efecto de los cosméticos es mucho más potente, aunque parezca una tontería.

-¿Cuánto tiempo debería durar ese proceso de aplicación?

-Para hacerlo de manera consciente, como mínimo tres minutos. Cuando alguien se siente más relajado, el proceso podría alargarse hasta los diez minutos; tiempo en el que incluso se podría realizar una meditación con la aplicación del producto.

-¿Qué efectos genera en la piel la aplicación consciente?

-Evitamos, por ejemplo, que se inflame. Cuando nos echamos los cosméticos de forma automática, como hacemos prácticamente todos los días porque vamos corriendo, es posible que, en primer lugar, no los apliquemos bien por todo el rostro. El estrés, además, provoca que la piel experimente una especie de bloqueo, de forma que el producto no pase hacia dentro, ya que la piel se inflama. Por esta razón, incluso podríamos sudar al usar el producto y provocar que saliera fuera del poro. Esto sucede con todo tipo de cosmética, sea natural o no, cuando el estrés genera el bloqueo que comentaba.

-¿Qué ingredientes emplea?

-Aceite de brócoli ecológico, aceite de aguacate, centella asiática, extractos de manzana y pepino, arroz, kiwi...

-¿Cómo es su proceso de fabricación?

-A la hora de producir la materia prima tenemos en cuenta qué sustancias utilizamos para respetar el medio. Intentamos usar la mínima luz posible, produciendo el número máximo de extractos que podamos en frío para evitar utilizar el calor y, como consecuencia, la electricidad. Conseguimos un ingrediente más puro y reducimos el impacto ambiental.

-¿Qué es la aromateria?

-Es un concepto que hemos introducido como parte del proceso de introspección. Los aromas de los ingredientes aportan sus propiedades al organismo.

-¿Qué consecuencias provoca el uso de cosméticos genéricos?

-Al taponar la piel con siliconas, una de ellas es que aunque creamos que tenemos la piel suave al echarnos una crema, si dejamos de usarla al día siguiente nos encontraremos con la piel exactamente igual que antes o incluso peor. La piel, al ser taponada por las siliconas, no recibe los nutrientes que debería.

-¿Considera que esos productos afectan al envejecimiento de la piel?

-Sí. La piel envejece más rápido al usar cosméticos genéricos en lugar de naturales. Además, los primeros contienen muchísimos tóxicos, como son los sulfatos.