Dirk Nowitzki entra en el club de los 30.000 puntos

Dirk Nowitzki terminó  celebra los 30.000 puntos. /
Dirk Nowitzki terminó celebra los 30.000 puntos.

El ala-pívot alemán de los Dallas Mavericks se convierte en el sexto jugador que rebasa esa cota en la historia de la NBA

ÓSCAR BELLOTMadrid

Dirk Nowitzki registró ante Los Angeles Lakers un nuevo hito en su carrera en la NBA. Con los 25 puntos anotados ante el conjunto californiano, el ala-pívot alemán se convirtió en el sexto jugador que inscribe su nombre en el club de quienes han encestado más de 30.000 tantos en su periplo por la principal liga de baloncesto del planeta. La estrella de los Dallas Mavericks es, además, el primer jugador no estadounidense que alcanza dicha cota. Y, como corresponde a quien ya es una leyenda de la canasta, lo hizo a lo grande. Precisaba de 20 para acceder a un escalón que antes de él sólo habían pisado Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Kobe Byrant, Michael Jordan y Wilt Chamberlain. Finalizó el primer cuarto rozando la ansiada marca, tras meter 18 puntos que igualaban su mejor registro en sus 19 temporadas en la NBA en dicho periodo, y la selló con una canasta a 10:58 minutos del descanso con uno de esos lanzamientos que tiene patentados ante Larry Nance Jr. que desató el júbilo de la hinchada texana que había acudido al American Airlines Center con camiseta con el lema '30K' junto a la imagen del germano. Terminó el encuentro con 25 puntos, a uno de su récord en la presente campaña, tras firmar una serie de 6 de 9 en lanzamientos de 2, 3 de 4 en triples y 4 de 4 en tiros libres.

Nowitzki es, junto con Karl Malone y Kobe Bryant, el único miembro del club de los 30.000 puntos que sólo ha jugado para una franquicia. Elegido como número 9 del draft por los Milwaukee Bucks en 1998, el equipo de Wisconsin traspasó sus servicios a los Dallas Mavericks a cambio del alero Robert Traylor. Procedente de los Bucks llegó en aquella misma operación a Dallas Pat Garrity, un ala-pívot que los texanos enviaron enseguida a los Phoenix Suns como parte de un intercambio en el que recibieron a Steve Nash. El alemán era una apuesta de Don Nelson, que ejecutó una de las maniobras más acertadas de la década al desprenderse de dos jugadores que pasarían sin pena ni gloria por la competición a cambio de otros dos que terminarían siendo MVP y conformando, junto a Michael Finley un 'Big Three' que marcaría una de las épocas más gloriosas de la franquicia. Ya con Mark Cuban como propietario, los Mavericks de Don Nelson se erigieron en el mejor ataque de la NBA, alcanzando en la temporada 2002-2003 las finales de la Conferencia Oeste. Los San Antonio Spurs de Gregg Popovich cercenaron su sueño de pelear por el anillo, lastrados los de Dallas por la lesión de Nowitzki en el tercer partido.

Habría de esperar Nowitzki hasta la campaña 2010-2011 para lograr el anillo. Los Mavericks se impusieron a los Miami Heat por 4-2 en las finales, de las que el germano fue designado como MVP. Los texanos supieron sobreponerse a la condición de favorita que ostentaba la franquicia de Florida, que contaba con LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh, y se proclamaron campeones de la NBA por primera vez en su historia. Desde entonces los Mavericks iniciaron una trayectoria descendente que se prolonga hasta la presente campaña, en la que por el momento se encuentran fuera de los puestos que dan acceso a los playoffs.

Rick Carlisle: «Tiene un increíble espíritu competitivo»

«Esto ha sido un microcosmos de trece minutos de una de las grandes carreras en la historia de este juego: una preparación meticulosa, un compromiso total, un increíble espíritu competitivo y un auténtico don para sentir el momento». Las palabras con las que Rick Carlisle, el técnico que le dirige desde 2008, resumió la actuación de Dirk Nowitzki frente a Los Angeles Lakers describe a la perfección el conjunto de virtudes que han llevado al alemán a convertirse en leyenda.

Viejos compañeros como Steve Nash, rivales como LeBron James o Stephen Curry y antiguos mitos de la canasta como Magic Johnson alabaron su actuación a través de las redes sociales. También Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks

Pero los elogios tras su ingreso en el club de los 30.000 puntos no se circunscribieron únicamente al ámbito baloncestístico. Su compatriota Toni Kroos, centrocampista del Real Madrid, se confesó como uno de sus mayores fans. Alabanzas le dedicaron también otros futbolistas germanos como Jerôme Boateng, Matt Hummels.

Nowitzki, pese a sus 38 años, sigue siendo uno de los grandes referentes del equipo. El de Wurzburgo, trece veces All Star y escogido en doce ocasiones dentro de los mejores quintetos de la temporada, promedia 13,9 puntos, 6,7 rebotes y 1,6 asistencias en lo que va de campaña. Pese a que está lejos de sus mejores registros, logrados en la 2005-2006, cuando anotó 26,6 puntos y capturó 9 rebotes por partido, es el tercer máximo encestador de los Mavericks, por detrás de Harrison Barnes y Wesley Matthews. La edad y las lesiones del alemán han obligado al técnico de la franquicia texana, Rick Carlisle, a dosificar los minutos que tiene en pista, pero el germano no tiene intención de decir adiós aún. Su objetivo es permanecer en activo hasta los 40 años, es decir, hasta junio de 2018, según una reciente entrevista concedida a NBA.com.

Cumpliría así Nowitzki 20 campañas en la liga, todas ellas con los Mavericks. De hacerlo, posiblemente llegue a superar a Wilt Chamberlain, el quinto máximo anotador de la historia (31.419 puntos). Un nuevo reto para esa estrella a la que el Barcelona echó el ojo cuando era un muchacho de 18 años que jugaba con el equipo de su ciudad natal en la segunda división alemana y Aito García Reneses ocupaba el banquillo pero al que su padre aconsejó, con buen criterio, marchar directamente a la NBA. Tenía demasiado talento para esperar aquel joven al que desde su irrupción en la competición norteamericana se comparó con Larry Bird y que bien pudo haber reinado en ese Boston Garden en el que el de Indiana protagonizase sus gestas de no habérsele adelantado Don Nelson a Rick Pitino tras aquel draft de 1998 en el que ambos pelearon por 'The Blonde Bomber' (la bomba rubia).