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El mal ejemplo de Murcia Río

A pocos metros del lugar donde se celebra el III Congreso Ibérico de Restauración Fluvial, el Ayuntamiento de Murcia ejecuta una deficiente revegetación de las orillas del Segura

El alcalde de Murcia y varios de sus concejales, el martes, recorriendo el nuevo paseo de Murcia Río./AYTO. MURCIA
El alcalde de Murcia y varios de sus concejales, el martes, recorriendo el nuevo paseo de Murcia Río. / AYTO. MURCIA
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Quienes más saben sobre recuperación de ríos en España y alrededores se citan estos días en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Científicos, técnicos, voluntarios y conservacionistas que han conseguido que cauces moribundos recuperen la vida comparten experiencias en el III Congreso Ibérico de Restauración Fluvial (RestauraRíos 2019). Sin embargo, a escasos metros del lugar en el que se celebra este importante encuentro internacional, el Ayuntamiento de Murcia desarrolla una pobre actuación de revegetación en las orillas del Segura a su paso por el centro de la ciudad. Chocante, ¿no? Me refiero a Murcia Río.

Es cierto que en un tramo urbano un río difícilmente puede comportarse como tal: es decir, que erosione, sedimente y ocupe su lugar. Y desde luego que Murcia Río no es un proyecto de recuperación ambiental (aunque en ocasiones se transmita así desde la Administración), sino un conjunto de actuaciones junto al cauce que consisten en equipamientos (terrazas, jardines, carriles bici y zonas peatonales) para 'conectar' a los murcianos con su río e integrarlo en la ciudad como la mejor de sus zonas verdes.

Un proyecto positivo y necesario, al margen de que algunos detalles pueden ser discutibles. Como la poca ambición a la hora de pintar de verde las riberas, donde se ha preferido ajardinar en lugar de naturalizar. Será porque un alcalde luce mejor paseando por un jardín con sus bancos y sus jardineras que bajo la sombra de un álamo blanco. Eso sí que es indiscutible.

Parque Ruiz Hidalgo en el Paseo de Garay, en la Murcia de principios del siglo pasado.
Parque Ruiz Hidalgo en el Paseo de Garay, en la Murcia de principios del siglo pasado. / LV

Pero, puestos a revegetar las motas urbanas del Segura, y después del pastón que cuesta retirar la caña, ¿por qué no coordinarse con los técnicos de la CHS y asociaciones colaboradoras que están recuperando con éxito el bosque de ribera entre Archena y la Contraparada? Porque no solo no tiene mucho sentido plantar en el mes de junio (los expertos recomiendan no hacerlo más allá de marzo), sino que resulta extraño contemplar que han reservado la orilla para un arbusto (el baladre) que difícilmente dará sombra mientras que los álamos los han situado pegados al muro.

Es más: según la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) y la Universidad de Murcia, el arbolado que está plantando el Ayuntamiento en la margen izquierda del río (hacia el centro de la ciudad) es alóctono: álamo plateado o boleana (no el autóctono álamo blanco) y olmo de siberia.

Que alguno de los expertos que participan en RestauraRíos se dé una vuelta y le eche un vistazo, por favor. Desde el Auditorio no le llevará más de media hora. Y ya de paso que les expliquen cómo lo han hecho en el Manzanares, donde a priori era mucho más difícil. Los madrileños cuentan ahora con un río naturalizado y lleno de vida que se ha convertido en un paradigma de lo que puede aportar a una gran ciudad una acertada regeneración fluvial.

PD. En este tramo del proyecto Murcia Río se están plantando 6.000 arbustos y 200 árboles en una superficie de paseo de 18.000 m2. Los trabajos, que incluyen la adecuación del carril bici y la mejora de los accesos al cauce, tienen un presupuesto de 1,4 millones, financiados en un 80% con fondos europeos.