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El Segura cambia la piel

Paraje de El Horno, en Cieza, restaurado gracias a la implicación de la familia Brunton. / mónica lucas elio
Paraje de El Horno, en Cieza, restaurado gracias a la implicación de la familia Brunton. / mónica lucas elio

El bosque de ribera cubrirá de nuevo grandes tramos del río entre Moratalla y Beniel en pocos años

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Miles de personas que viven a lo largo del tramo medio del Segura no saben sin embargo cómo es un río. Cómo es un río de verdad, con su vegetación característica de ribera. Porque, a partir de Cieza, hay toda una generación que solo ha conocido el cauce invadido en sus orillas por cañas, tan tupidas en algunas zonas que ni siquiera se podía ver el agua. Estos vecinos de Archena, Lorquí, Ceutí, Alguazas, Molina y Murcia, cuyos padres y abuelos pescaban y se bañaban en el Segura, han vivido durante décadas de espaldas a lo que para ellos era más bien un canal, primero contaminado y después aislado por pantallas impenetrables de cañaveral. Hasta ahora.

Porque desde hace seis años, gracias a la lluvia fina derramada por organizaciones ecologistas y también a un nuevo paradigma en la gestión hidrológica por parte de la Administración, han brotado actuaciones de regeneración ambiental que están cambiando el cauce. La sustitución de la caña -una especie invasora, por muy familiar que nos resulte- por especies vegetales autóctonas como álamos, almeces, chopos, fresnos y juncos está ayudando a que el Segura cambie la piel y recupere el aspecto que tenía hace más de cincuenta años, cuando nutrias y martines pescadores eran una presencia cotidiana en el río. Pero no se trata solo de una cuestión estética, sino de recobrar servicios que este ecosistema nos presta gratis total: como sumidero de carbono, control de la erosión, refugio de fauna, depuración del agua...

«Riverlink nos abrió los ojos»

«El proyecto Life Riverlink fue lo que nos abrió los ojos», explica a 'La Verdad' Eduardo Lafuente, jefe de servicio de Estudios Medioambientales de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), en referencia al proyecto con financiación europea que eliminó diez barreras artificiales entre Moratalla y Abarán para que los peces pudieran remontar el cauce. Parte de los fondos se destinaron a recuperar el bosque de ribera en zonas degradadas, en algunos casos con la complicidad de propietarios de terrenos colindantes con el lecho fluvial, y el resultado fue tan bueno que les animó a renaturalizar más tramos.

La CHS no descarta abrir meandros y habilitar dos playas fluviales en Molina y Alguazas

Desde entonces -año 2013-, la CHS, diferentes ayuntamientos, ONG conservacionistas -como ANSE, Ecologistas en Acción, Río Ríe y La Carrahila- y algunas empresas -Aguas de Murcia, Hidraqua- han puesto en marcha diferentes actuaciones valoradas en casi dos millones de euros que cambiarán la cobertura vegetal en poco tiempo: un bosque de ribera bien planificado y mantenido crece rápido, en apenas cuatro años puede 'vestir' por completo el espacio en el que haya sido plantado.

Confederación Hidrográfica y ayuntamientos apuestan por renaturalizar el cauce con actuaciones que suman dos millones de euros desde 2013

De entre los proyectos en marcha, el más importante es el que se desarrolla actualmente entre los sotos de Los Álamos y La Hijuela, en Molina de Segura y Alguazas, un tramo de cuatro kilómetros en el que se ha extendido un manto de plástico de 25.000 metros cuadrados para 'asfixiar' las cañas y sustituirlas por árboles y arbustos de río, previa extracción de los duros rizomas de la 'Arundo donax'. El Ministerio para la Transición Ecológica ha destinado casi un millón de euros a unos trabajos cuyo seguimiento biológico realiza la Universidad de Murcia.

Eduardo Lafuente, ingeniero de Montes madrileño e impulsor de una gestión de los cauces más ambiental dentro de la CHS, está siendo testigo de cómo los ayuntamientos también comienzan a mirar el río con otros ojos: «Antes los alcaldes solo nos pedían que limpiásemos el cauce, que desbrozásemos; ahora todos quieren plantar y hay que frenarlos un poco porque esto hay que hacerlo bien. Si el proyecto de Molina sale como está planeado, marcará la dirección y todos los ayuntamientos querrán sumarse».

De un cauce un tanto inhóspito a otro más natural y amable. De un río que rechaza al visitante a otro que invita a bañarse: «No descartamos recuperar dos playas fluviales en Molina de Segura y Alguazas, en el Soto de la Hijuela y junto al Puente de Hierro, donde el corredor fluvial se cruza con la Vía Verde», anuncia este funcionario de la CHS que maneja otros cambios que pueden ser útiles tanto medioambientalmente como en el caso de avenidas: abrir algunos de los meandros que se eliminaron en su día para encauzar el Segura, entre la Contraparada y Murcia, de forma que el agua circule de nuevo por ellos de forma permanente. «El agua iría así más lenta, se frenaría y bajaría con menos fuerza, de acuerdo con criterios de retención natural que ya se están aplicando con éxito en otros países europeos», informa.

El peligro de la caña

La vegetación de ribera puede disminuir en algunos casos la capacidad hidráulica, señala Lafuente, pero a la larga compensa «porque la caña es un peligro tremendo en caso de riadas, como hemos visto cuando se acumulan en los pilares de los puentes, y también el efecto de las 'baldomeras' [islas flotantes]».

La renaturalización de los ríos es además una obligación europea; según la Directiva Marco del Agua, los cursos fluviales debían tener un buen estado ecológico desde 2015, aunque se aprobó una moratoria hasta 2027. Esta normativa de la UE revisa tres parámetros: el físico-químico -calidad del agua-, biológico -que haya vida en el cauce: invertebrados, peces...- e hidromorfológico -caudal y bosque de ribera-.

Pese a estos esfuerzos, los bosques de ribera cubren menos del 6% de las orillas en los ríos de la Región. Lo recuerda el biólogo Jorge Sánchez, de la Asociación de Naturalistas del Sureste, que participa en varios de los proyectos de restauración ambiental en el Segura, el último de ellos la revegetación del Meandro de las Norias, donde se tocan los términos municipales de Murcia, Beniel y Orihuela. Pese a todo, celebra el cambio de modelo de gestión «en una demarcación hidrográfica donde hasta fechas relativamente recientes se consideraba que un árbol era un 'muerto' y se culpaba de una forma bastante injusta a las formaciones de ribera de los daños causados por inundaciones y riadas». Y confía en que estas actuaciones dejen de considerarse «experiencias piloto» y se asuman como la línea a seguir en «un nuevo Plan de Cuenca que, a diferencia del actual, cumpla con la Directiva Marco del Agua». Para Jorge Sánchez, este proceso es «imparable» y hay que trasladarlo también a la Vega Baja.

La custodia de territorio ha sido una herramienta básica para modelar el 'nuevo' Segura: «Al principio los propietarios no lo veían claro, pero han terminado asumiendo que es lo mejor», asegura Lafuente. «De hecho, las mejores zonas restauradas las han aportado particulares. Como en Calasparra y Cieza, aunque hubo que apelar al corazón y la memoria. Bastó con preguntarles: ¿recordáis cuando de niños os bañabais en el río? ¿Hace cuánto tiempo que no podéis, cuarenta años?».

El III Congreso Ibérico de Restauración Fluvial, en Murcia

Más de doscientos expertos en conservación de ríos se darán cita en Murcia los días 12, 13 y 14 de junio en el III Congreso Ibérico de Restauración Fluvial (Restaura Ríos 2019), que se celebrará en el Auditorio Víctor Villegas. La organización corre a cargo del Centro Ibérico de Restauración Fluvial (Ciref), en coordinación con la Confederación Hidrográfica del Segura, con el apoyo del proyecto Life+ Ripisilvanatura, la ONG ambiental Wetlands International y el Ministerio para la Transición Ecológica, y la colaboración de la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Calasparra.

El objetivo de este foro técnico que tiene como ámbito geográfico las cuencas de Española y Portugal es «reflexionar acerca del papel que la restauración fluvial debe desempeñar durante el segundo ciclo de planificación hidrológica, marcado por la Directiva Marco del Agua para el periodo 2015-2021», informa la organización.

La CHS mostrará en este congreso las actuaciones que ha desarrollado en el Segura en los últimos años, como la instalación de escalas para peces entre Abarán y Moratalla, la eliminación de especies vegetales exóticas y la recuperación del bosque de ribera en tramos donde árboles y arbustos autóctonos habían desaparecido hacía décadas.

 

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