No quedaron ni las raspas de la sardina

Efectivos del Cuerpo de Bomberos, durante la quema de la sardina en la plaza Martínez Tornel, abarrotada de gente. / Javier Carrión / AGM

Alicia Hernández fue la encargada de prender la mecha: «Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, y volveré» La quema fue el colofón a un festejo que congregó en Murcia a casi un millón de personas, según Ballesta

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

La sardina no se libró tampoco este año de la quema, pese a que la empresaria Alicia Hernández, que encarnó el papel de Doña Sardina, preguntó a la Agrupación Sardinera si alguna vez se había concedido un indulto. No quedaron de ella ni las raspas, como advirtió la directora creativa de Dolores Promesas, que ha pasado en Murcia una semana difícil de olvidar. Ayer, ya de vuelta a Madrid, manifestaba por las redes sociales que volvía a otra guerra y que llevaba energía de sobra para lanzar la siguiente colección. «Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, queda avisado: vuelvo el año que viene seguro. ¡Viva el Entierro de la Sardina!», decía Hernández, que estos días ha conocido las fiestas desde otro punto de vista, siendo protagonista de desfiles y del Testamento, que dedicó al niño almeriense Gabriel Ruiz, que desapareció en Níjar el 27 de febrero y cuyo cadáver apareció varios días después, siendo detenida la pareja del padre.

La quema de la sardina, ya de madrugada, fue un fin de fiesta a un Entierro colosal. Alicia Hernández, con 'look' amarillo limón, prendió la mecha -inmediatamente después se tapaba los oídos-, junto al Gran Pez, el empresario caravaqueño Alfonso López Rueda, presidente del grupo Postres Reina y Café Salzillo, ante el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el presidente de la Agrupación Sardinera, José Antonio Sánchez, y otros miembros de la junta directiva y de la Corporación local.

Un castillo de fuegos artificiales resplandeció sobre la plaza Martínez Tornel, donde se concentraban hachoneros y sardineros, algunos de ellos emocionados todavía por haber completado un nuevo desfile. Los pitos sonaban junto con el himno sardinero, mientras las llamas devoraban el catafalco, un homenaje a los 23 grupos sardineros diseñado por los carrocistas artesanos de la empresa murciana Zigurat.

Ballesta destacó que los hoteles de la ciudad han tenido lleno técnico varios días y que el día del Entierro se superaron las expectativas «con cerca de un millón de asistentes». Celebró que haya mejorado la calidad de la oferta de actividades durante estas Fiestas de Primavera: «La presencia ha sido masiva, y los murcianos se han sentido orgullosos del sitio donde han nacido y donde viven».

 

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