ESTÍO A LA MURCIANA

Carlos Callizo: «El mundo no pega grandes giros por nada»

Carlos Callizo, en el jardín de su casa, en la huerta de Murcia. / Martínez bueso
Carlos Callizo, en el jardín de su casa, en la huerta de Murcia. / Martínez bueso

«Si hace 15 años me hubiesen propuesto pintar en la calle, me hubiese muerto de vergüenza: '¿Delante de la gente?, ¡qué va, calla, calla...!'», afirma el pintor

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

«Mira qué bien canta esta cría». En el televisor, Amaia, favorita del público de la última y exitosa edición de Operación Triunfo (OT). Interpreta 'Miedo', de M-Clan, una de las canciones que componen el álbum de preferencias de Carlos Callizo (Sevilla, 1965), pintor y profesor de Retrato de la Universidad de Murcia (UMU), y desde hace seis años, también artista urbano. Él no suele ver la tele: «Fue Manuela, mi mujer, la que me animó a escuchar la canción», cuenta. En el estudio de Callizo solo se escucha el canto de los pájaros. Apenas dista unos metros de su casa, enclavada en plena huerta murciana, y en él, junto a otros cuadros y obras de pintura mural, figura un retrato de la joven cantante.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -El Quitapesares, en Algezares (Murcia).
2
-¿Una canción? - 'Miedo', de M- Clan.
3
-Un libro para el verano. 'El señor de los anillos', de J. R. R. Tolkien.
4
-¿Qué consejo daría? -No tomarse las cosas muy en serio.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -Un vino.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -No.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Los héroes tienen que ser de aquí.
8
-Un epitafio. -Que lo decidan los demás.
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? Quiero seguir como estoy.
10
-¿Tiene enemigos? -Muy pocos.
11
-¿Lo que más detesta? -La hipocresía.
12
-¿Un baño ideal? -En el Cabo de Gata.

-¿La cara es el espejo del alma?

-Sí, sobre todo la mirada.

-¿Por qué le apasiona el color?

-Toda mi vida he pintado sobre óleo, a veces sobre lienzo y otras sobre tabla, y siempre utilizando colores tierra y muy contenidos. No le acababa de coger el gustillo al acrílico, pero hace unos años me propuse cambiar. Dejé que el material me inspirara, y eso me llevó a darle mucha más fuerza al color. A veces los cambios de estilo los provocan los propios materiales.

-¿Y en el caso del retrato?

-En general, en la vida, acabas haciendo lo que notas que se te da bien, y el retrato se me da bien.

-¿Qué le fascinaba de Picasso?

-Fundamentalmente, su innovación. Hables del tema que hables, ahí está Picasso. Y lo está porque era tremendamente creativo y se metía en todos los charcos. Un ejemplo es la pintura matérica, sobre la que hice mi tesis. Este tipo de pintura se inició en el siglo XV con la aparición del óleo, que es el culpable de que la pintura cogiera volumen; y para mi sorpresa, cuando me puse a investigar referentes en ella, también encontré a Picasso.

-¿Por eso le retrató en uno de sus murales? Por esta obra la revista inglesa 'streetart360.net' le seleccionó entre los mejores artistas urbanos el pasado febrero.

-Eso fue una coincidencia. Me sorprende, además, que me eligieran por un mural que es muy pequeño. Es una pintura interior, de un estudio de arquitectura. Me encargaron un referente artístico, ellos habían pensado en Dalí pero yo les propuse Picasso; les presenté el proyecto y les gustó. Lo de la revista fue una sorpresa absoluta.

-¿De niño se imaginaba pintando en la calle?

-¡Qué va! De niño no me imaginaba ni siendo pintor, de hecho, empecé Arquitectura en Madrid porque aquí no había. Nací en Sevilla pero desde los tres años he vivido en Murcia. Mi madre es sevillana y mi padre era de Huesca; vinieron por trabajo. Cuando comencé en Arquitectura apenas había pintado nada, fue en una asignatura que se llamaba Análisis de Formas donde me enganché. Estaba más orientada al dibujo que a la pintura, pero fue la que hizo que me dejara la carrera y volviera a Murcia a pintar. Lo de hacer Bellas Artes llegó después. Cuando se implantó aquí tenía 35 años y ya había hecho muchas exposiciones.

-Al arte urbano también se enganchó más tarde.

-Parece ser que me engancho a todo muy tarde [ríe]. Sí, empecé hace seis años, pero es que si hace quince me hubiesen propuesto pintar en la calle me hubiese muerto de vergüenza: '¿Delante de la gente?, ¡qué va, calla, calla...!'. Yo era de estar encerrado. Recuerdo que al principio ni siquiera quería que mi mujer estuviera conmigo en el estudio. Quería estar solo con los pinceles, y pintar en la calle me hubiera parecido imposible... Realmente no sé cómo fue el cambio.

-¿Dónde pintó su primer mural?

-Aquí, en el estudio, pero entonces ya estaban pululando las redes sociales y lo subí a internet. Tuvo mucho éxito y a raíz de ese trabajo hice alguno más. La verdad es que me costó salir pero el resultado fue todo lo contrario a lo que imaginaba. A priori piensas que es mucho mejor estar en tu estudio, con tu aire acondicionado, tu música y todo el material que necesitas, y no en la calle, con un montón de carencias y pegándote el sol o cayéndote la lluvia; y sin embargo, no sé por qué, te vienes arriba. Es como una droga. Pero es que, además, sientes que estás haciendo un regalo al ciudadano. Siempre digo que el arte urbano lo que hace es que la gente levante la mirada.

-Que no nos miremos los pies.

-¡O el móvil!

-Usted no cumple con el perfil de artista urbano.

-No, en absoluto, yo soy el abuelo cebolleta [ríe]. Me he incorporado muy tarde, y desde una trayectoria de pintor, que cuesta mucho más. Lo he visto en otros compañeros, a los que les han propuesto hacer un mural y lo que han hecho ha sido un cuadro grande, y no es lo mismo. No es una cuestión de escalas, sino de concepto.

Entorno cómodo

-¿Qué inquietudes tenía de joven?

-No sé. Tenía bastante claro que quería hacer arquitectura, pero al final me decanté por la pintura.

-¿Qué encuentra en su estudio?

-Sobre todo, tranquilidad. Me he construido un entorno muy cómodo: estoy a la distancia justa, a quince metros de mi casa.

-Si tuviera que pintar España, ¿qué rostro le pondría?

-Para condensar España en un rostro primero habría que condensarla en una persona, y eso es muy comprometido. No sé responder.

-¿Al menos sería con una sonrisa?

-Sí, eso sí. Somos un país muy alegre. He estado recientemente en China pintando un mural y allí me comentaban que los chinos son los españoles de Asia, y es verdad. Les gusta mucho reír y tienen una costumbre muy chula, que consiste en reunirse todos los fines de semana en los parques para hacer lo que les gusta. Te puedes encontrar a gente haciendo taichí, o cantando en un karaoke que ellos mismos han instalado, o paseando a sus pájaros en sus jaulas... Cada uno hace lo que le da la gana y es muy chulo. Los chinos son muy alegres y España también.

-¿Qué seríamos sin cultura?

-¡Buah! Sin cultura tu percepción del mundo se reduce mucho, y lo ves todo muy distinto. Cuando no hay cultura, por ejemplo, los problemas no se afrontan con la suficiente perspectiva. Es verdad que hay gente muy culta que tiene problemas y los afronta mal, pero porque todos nos equivocamos.

-¿Qué no hace?

-Ver la televisión. Cuando fui a Telecinco para pintar en directo a Amaia y Alfred [concursantes de OT y representantes de España en Eurovisión este 2018], me pasaba que me sonaban muchas caras pero no sabían quiénes eran.

-¿Qué tal la experiencia con los chicos?

-Muy bien, ellos eran muy majos, aunque es cierto que les vi un poco cara de cansados. Iban con un séquito que les rodeaba y no sé cuántas entrevistas llevaban ya.

-Le invitaron porque antes había pintado un retrato de Amaia inspirado en la canción 'Miedo', y además, del revés.

-Fue mi mujer, Manuela, la que me dijo: 'Mira qué bien canta esta cría', y me animó a escuchar la canción que estaba interpretando. Era 'Miedo', de M-Clan, que a mí me gusta mucho. Lo hizo muy bien, pero cambió todo el final, le dio un toque muy teatral y pensé en cómo podría trasladar eso a la pintura. Se me ocurrió hacer un retrato dándole la vuelta, que en realidad es una técnica muy sencilla cuyo truco está en abstraerte y no pensar en que estás haciendo un retrato; y me quedó muy bien, incluso se parece [risas].

-¿Qué le relaja?

-Yo pinto, pinto, pinto y pinto... A veces salgo en bicicleta con los amigos y voy dos veces por semana al gimnasio. En el arte urbano, o estás muy en forma o no puedes seguir el ritmo. Me lo dijo una vez una artista, Lula Goce, que vino a Murcia a pintar un mural [elaboró una obra en la fachada de la Facultad de Bellas Artes de la UMU]. Me dijo: 'Si pretendes hacer un mural que a priori habías pensado realizar en diez días, en tres, y tienes que estar todo el día sube y baja, o estás muy en forma o el segundo día no te levantas de la cama'. Y es verdad.

-¿Cerveza o vino?

-Cerveza. Me gusta el vino, pero cuando estás acostumbrado a beber cerveza, el vino es peligroso, por la cantidad.

-¿Tiene hijos?

-Dos, pero ya estoy casi liberado porque el pequeño acaba de cumplir 18, aunque tal y como están las cosas me quedarán diez o doce más.

-¿Qué le transmiten?

-Se siguen sorprendiendo. Ven que la gente se acerca, habla contigo, te felicita, y dicen: '¡Joé, papá!'.

-¿Todo pintor es un romántico?

-Tienes que ser un poco romántico o un poco tonto, porque es una vida muy dura, sobre todo los comienzos.

-¿Qué le eriza la piel?

-Los que somos románticos nos emocionamos muy fácilmente.

-¿Cree que una imagen puede cambiar el mundo?

-Ha habido imágenes que han hecho meditar al mundo pero no lo han cambiado, porque el mundo no pega grandes giros por nada: ni por una imagen, ni por un discurso.

-¿Con qué está comprometido?

-Intento ser yo mismo. A veces, dedicándote a esto sientes la tentación de prostituirte; la galería siempre te va a pedir que pintes lo que se vende, y yo ahí, la verdad, es que he sido bastante rebelde. Quizá me hubiera ido mejor pintando paisajes, pero he intentado ser independiente. La sociedad cree que nada cambia, que sigue habiendo corrupción, que seguimos siendo una sociedad machista..., pero yo siempre recomiendo que se mire un poco más lejos. La sociedad cambia, y además a una velocidad pasmosa. En ese sentido soy muy optimista. Estoy seguro de que, en lo referente a la corrupción, por ejemplo, más pronto que tarde seremos un país europeo, que ahora parece que no lo somos.

-¿Fuma?

-Un poco, pero ya lo estoy dejando.

-¿Qué se podría cambiar en el terreno artístico en la Región?

-Habría que abrir la mente. Murcia sigue siendo un poco casposa en el tema artístico, a pesar de todos los avances que hemos vivido últimamente. Creo que, sin perder las raíces, habría que dar un paso adelante y ponerse más en la línea de los tiempos.

-¿El arte urbano es una moda?

-El arte urbano es el arte del siglo XXI y ha llegado para quedarse.

-¿Óleo o acrílico?

-Me gustan los dos. Cada uno tiene su función.

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