Los frailes de Santa Ana se despiden del Cristo de la Columna antes de su restauración

GUSTAVO LÓPEZJumilla

La comunidad franciscana de Santa Ana del Monte se despidió ayer de la sagrada imagen del Cristo Amarrado a la Columna antes de su restauración. La obra salió de las gubias de Francisco Salzillo y es una de las más devocionales del municipio. De esta forma, hoy lunes será trasladada hasta la sede que la Hermandad del Cristo tiene en Jumilla, que va a ser el lugar en el que la restauradora jumillana Natalia Carcelén va a proceder a actuar sobre las deficiencias que presenta la escultura. Según dijo el padre guardián del convento, Francisco Oliver, «a la imagen del Cristo también le afecta el paso del tiempo, como nos pasa a las personas, y se ha hecho necesaria esta actuación para que luzca en todo su esplendor».

Las tareas de restauración se llevarán a cabo durante los próximos cuatro meses aproximadamente. El proyecto, que se ha presentado a la Consejería de Cultura y que ha dado el visto bueno, consta de una serie de pasos, como la eliminación de los añadidos de intervenciones anteriores que hayan perdido su función y puedan estar causando daños al original, la consolidación y adhesión de estratos, la limpieza físico-química de la policromía, la reintegración de las faltas tanto volumétrica como cromáticamente y la aplicación de una película de protección final.

Por su parte, la restauradora Natalia Carcelén aseguró que «prima la mínima intervención y siempre justificada, con respeto total al original, y con la utilización de materiales y técnicas reversibles y reconocibles».