Las enfermedades de transmisión sexual siguen disparándose entre hombres jóvenes

Unidad móvil para la prueba rápida del VIH, en una imagen de archivo. /MARTÍNEZ BUESO
Unidad móvil para la prueba rápida del VIH, en una imagen de archivo. / MARTÍNEZ BUESO

Epidemiología advierte de que los fallos en los sistemas de vigilancia impiden conocer la incidencia real en la Región

JAVIER PÉREZ PARRAMURCIA.

La incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) sigue disparándose en la Región. Así se desprende de los datos recopilados por el servicio de Epidemiología de la Consejería de Salud. En 2018 se notificaron 65 casos de sífilis, frente a los 61 de 2017 y 36 de 2016. La tendencia se sitúa también al alza en infecciones gonocócicas: de solo 28 casos en 2014 se ha pasado a 59 en 2018. Casi ocho de cada diez afectados por sífilis son hombres (algo más de seis de cada diez en el caso del gonococo). Preocupa especialmente la franja de edad de los 20 a los 34 años. La incidencia crece sobre todo entre los varones jóvenes que mantienen sexo con hombres.

Pero todos estos datos representan solo la punta del iceberg, porque la incidencia real es, presumiblemente, mucho mayor a la reflejada en las estadísticas de la Consejería. Así lo advierte el propio servicio de Epidemiología en el último de sus informes sobre enfermedades de transmisión sexual. Los fallos en el sistema actual de vigilancia epidemiológica impiden conocer la magnitud real del problema que las ETS representan para la salud pública en la Región. «Hay evidencia de que existe un importante grado de infranotificación, por lo que es necesario implementar una vigilancia activa adicional mediante un sistema de información microbiológica regional que incorpore sistemáticamente los datos de laboratorio», señalan los epidemiólogos.

La Consejería sigue sin registrar los casos de clamidia pese a que el Ministerio la catalogó como de declaración obligatoria en 2015

Estos sistemas están ya implantados «en muchas comunidades». De ahí que la Región aparezca como un territorio con una baja incidencia de sífilis o infección gonocócia en comparación con la mayoría del país: no es debido a que en Murcia haya menos casos, sino a que no se registran. La infranotificación llega a tal punto que el servicio de Epidemiología da por inválidos sus propios datos. «La información regional disponible actualmente sobre estas infecciones no se considera válida para estimar incidencia ni es comparable con los datos a nivel estatal», advierte el informe. Pero, además, la Consejería de Salud ni siquiera dispone de datos sobre algunas ETS catalogadas por el Ministerio de Sanidad, desde 2015, como enfermedades de declaración obligatoria. En concreto, así ocurre con la clamidiasis, una ETS de la que se diagnosticaron casi 10.000 casos en España en 2017. Además de Murcia, solo Asturias y Galicia carecen de información epidemiológica sobre clamidia. Tampoco se somete a vigilancia al linfogranuloma venéreo.

A partir de 2020

El director general de Salud Pública, José Carlos Vicente, promete poner fin a esta situación «en la primera mitad de 2020». Además de recogerse datos de clamidia y linfogranuloma venéreo, se implantará el sistema de monitorización microbiológica que reclaman los expertos. «Ya hemos desarrollo una experiencia piloto en el área VI», explica. De esta manera, los casos quedarán registrados automáticamente conforme se diagnostiquen en los laboratorios de los hospitales, y se evitará que, como ocurre ahora, todo quede en manos de los médicos, encargados de remitir las notificaciones a Epidemiología.

Si los compromisos de Salud Pública se cumplen, el sistema de información de sífilis e infección gonocócica pasará a ser tan fiable como el de VIH, donde ya desde hace años se realiza una recogida sistemática de nuevos casos. Sin embargo, una vez se resuelva este problema de la infranotificación, seguirá pendiente otro obstáculo, el del infradiagnóstico. «Actualmente, los casos que se detectan no se registran, pero es que, además, hay muchos otros que no se diagnostican. Por ejemplo, la clamidia no siempre da síntomas», advierte Bartolomé de Haro, presidente de Apoyo Activo, una organización que ofrece en La Arrixaca orientación psicosocial a los pacientes de VIH y ETS, y que además gestiona tanto en este hospital como en Cartagena la prueba rápida del VIH. La Atención Primaria es clave, pero muchos médicos de familia siguen sin indicar serologías o análisis para descartar otras ETS salvo en situaciones muy concretas. «Se actúa cuando, por ejemplo, hay sospecha de sífilis por una lesión, pero habitualmente no se realiza una captación activa de pacientes», advierte José Martínez, médico de familia en Molina de Segura.

Con respecto a otras comunidades, la Región presenta, además, una clara deficiencia en centros de prevención y diagnóstico de ETS a los que los pacientes puedan dirigirse directamente para consultar dudas o hacerse pruebas. «En Cartagena hubo una consulta durante cuarenta años que funcionó muy bien, pero que ahora está prácticamente inoperativa», denuncia Bartolomé de Haro. El director de Salud Pública, José Carlos Vicente, admite que este recurso se encuentra «a medio gas». La consulta dispone solo de una médica, sin enfermera, y además ni siquiera cubre toda la semana.

También faltan unidades multidisciplinares para atender ETS en los hospitales. En La Arrixaca, está en proyecto la creación de un servicio de este tipo, pero la Gerencia admite que todavía falta para que sea una realidad. Todo esto contrasta con la situación en comunidades como Madrid, Andalucía, Cataluña o Navarra, donde se han desarrollado 'chekcpoint', puntos de atención integral, totalmente accesibles y sin listas de espera, enfocados a una rápida detección y tratamiento.

Pero falla, por encima de todo, la prevención primaria. «Hay un descenso del uso del preservativo, una relajación tremenda en este aspecto», alerta Enrique Bernal, médico del servicio de Enfermedades Infecciosas del Reina Sofía. Los expertos coinciden. La concienciación es tarea de todos.

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