Una experta ve «un error» dejar solo las fachadas de los edificios modernistas

La doctora en Historia del Arte y académica de Bellas Artes Raquel Lacuesta critica el «fachadismo» y pide acabar con «la moda de vaciar» los inmuebles

C. R. CARTAGENA

Es algo así como la fiebre del «fachadismo», que prescinde de «la configuración interna y el interiorismo artesanal» y presta atención solo a la fachada. Y acabar con esta equivocación porque, además, esa parte del exterior sufre un deterioro al quedar desgajada del resto del inmueble. Así puede resumirse una de las principales ideas lanzadas ayer por la doctora en Historia el Arte, académica de Bellas Artes y restauradora del Ayuntamiento de Barcelona Raquel Lacuesta, en la primera jornada del congreso internacional sobre 'El Modernismo en el Arco Mediterráneo'.

Más de noventa expertos de España e Italia se dan cita hasta mañana en la Facultad de Ciencias de la Empresa de la Universidad Politécnica de Cartagena, en una cita organizada por el Ayuntamiento, la Consejería de Cultura y la Comisión Beltrí, en colaboración con la UPCT. Fueron, en concreto, el rector, Alejandro Díaz; el concejal de Patrimonio, Ricardo Segado; y la directora general de Bienes Culturales, María Comas, quienes inauguraron el congreso.

Durante su conferencia, Raquel Lacuesta cargó contra «la moda de vaciar los edificios y solo conservar la piel que da a la calle, con el sufrimiento que eso conlleva para las fachadas». A su juicio, «es un gran error que se ha extendido como una mancha de aceite» por Europa, porque «no explica nada de la historia urbana, de cómo vivían quienes residieron» en ellos.

Lacuesta recordó que el modernismo dio «inicio a la arquitectura moderna». Y señaló que, «en Cartagena, fue decisivo en la formación, configuración y estética de la nueva ciudad. Llegó un modernismo tardío, de segunda y tercera generación, en los años diez y veinte del siglo pasado, pero generó una urbe muy singular, con una riqueza arquitectónica muy valiosa».

Acerca de la estrategia turística, la académica afirmó que hay un potencial en la conservación de los cementerios y, en general, «una oferta que vale la pena explotar». «Dentro de la unidad de estilo modernista -dijo-, Cartagena tiene una gran heterogeneidad a la hora de cómo se conciben sus fachadas e interiores. Aquí hubo una auténtica competición por ver quién hacía el edificio más señorial, más atractivo y llamativo».