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La pesca industrial se come la mitad de los océanos

Un pesquero faenando en alta mar./LA VERDAD
Un pesquero faenando en alta mar. / LA VERDAD

Cinco países, entre ellos España, se reparten el 85% de las pesquerías en una superficie del planeta que cuadruplica la que ocupa la agricultura

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Lo que no vemos es como si no existiera, y no es fácil controlar todo lo que ocurre en los océanos. Una situación que, favorecida también por la precaria regulación mundial, está provocando la esquilmación de pesquerías e incluso pone en peligro la supervivencia de algunas especies comerciales, como atunes o varias especies de tiburones. Esta es la advertencia de un estudio que acaba de publicar la revista 'Science', un seguimiento vía satélite de las principales flotas que ilustra sobre el alcance de la pesca en el planeta, con información detallada (hora a hora) sobre el movimiento y actividad de buques concretos. La conclusión principal es que cinco países (China, España, Taiwán, Japón y Corea del Sur) representan el 85% de la actividad pesquera, que alcanza ya al 55% de los oceános en una superficie que cuadruplica la que ocupa la agricultura.

Las cifras impresionan, pero los autores del informe 'Tracking the global footprint of fisheries' (Rastreando la huella mundial de la pesca) advierten también de que este trabajo “abre una puerta sin precedentes a la mejora de la gestión del océano”. Un equipo de investigadores de Global Fishing Watch (GFW), el proyecto Pristine Seas de National Geographic Society, la Universidad de California en Santa Bárbara, la Universidad Dalhousie, SkyTruth, Google y la Universidad de Stanford formaron un 'trust' científico para monitorizar la actividad de 70.000 buques (el 75% de los pesqueros industriales de más de 36 metros de eslora) mediante transmisiones vía satélite, técnicas de inteligencia artificial y la tecnología convencional de rastreo y seguimiento de buques.

Se calcula que hay más de un millón de barcos en activo, pero la mayor parte de ellos son de pequeña eslora y faenan cerca de la costa. Aun así, los resultados del informe están necesariamente incompletos.

Principales conclusiones

1. La pesca comercial cubre más del 55% de la superficie del océano (unos 200 millones de kilómetros cuadrados), una superficie más de cuatro veces mayor que la ocupada por la agricultura.

2. El estudio muestra que el momento y el lugar en el que se pesca tienen más que ver con cuestiones políticas y culturales que con los ciclos naturales, como la variación climática y los flujos migratorios de los peces.

3. La actividad está claramente delimitada por distintos regímenes de gestión, lo que hace necesario un cumplimiento riguroso de las políticas pesqueras para frenar la sobreexplotación.

4. Mientras que la mayoría de naciones parece pescar preferentemente dentro de sus zonas económicas exclusivas (ZEE), China, España, Taiwán, Japón y Corea del Sur acaparan el 85% de la actividad pesquera observada en alta mar.

5. En 2016 se observaron más de 37 millones de horas de pesca y los buques pesqueros recorrieron más de 460 millones de kilómetros, 600 veces el viaje de ida y vuelta a la luna. El consumo energético anual es de 20.000 millones de kilovatios.

Así se hizo

El equipo utilizó tecnologías de inteligencia artificial para analizar 22.000 millones de mensajes comunicados públicamente desde las posiciones de los buques a través del sistema de identificación automática (AIS) durante el periodo de 2012 a 2016. Partiendo exclusivamente de los patrones de movimiento de los buques, el algoritmo de Global Fishing Watch pudo identificar más de 70.000 buques pesqueros comerciales, sus tamaños y potencias motrices, el tipo de pesca practicada y el lugar y el momento en el que pescaban, con un margen de precisión de una hora y un kilómetro.

“Esta serie de datos proporciona una resolución tan elevada de la actividad pesquera que podemos incluso ver patrones culturales, como por ejemplo cuándo los pescadores de cada región se toman tiempo libre”, afirma el científico colombiano Juan Mayorga, investigador del proyecto Pristine Seas de National Geographic Society y de la Universidad de California en Santa Bárbara. “Este nivel de detalle ofrece a los gobiernos, los organismos de gestión y los expertos la perspectiva que necesitan para tomar decisiones transparentes y con buen conocimiento de causa con el fin de regular las actividades pesqueras y alcanzar los objetivos de conservación y sostenibilidad".

El verde oscuro representa las zonas con más horas de pesca.
El verde oscuro representa las zonas con más horas de pesca. / GFW

"Creo que la mayoría se sorprenderá de que hasta la fecha, en vastas áreas del océano, no supiéramos realmente dónde estaba pescando la gente”, señala el economista Chris Costello, de la Escuela Bren de Ciencias y Gestión Ambiental de la Universidad de California en Santa Bárbara y coautor del estudio. “Esta nueva serie de datos en tiempo real será fundamental a la hora de diseñar una gestión mejorada de los océanos del mundo que favorezca tanto a las poblaciones de peces como a los ecosistemas y a los pescadores".

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