
En la imagen, el presunto cerebro del 11-S, Jalid Sheij Mohamed, en el momento de su detención en 2003. /ARCHIVO
Un tribunal envuelto en polémica
El tribunal militar especial que juzga al presunto cerebro de los ataques ha estado envuelto desde su designación en la controversia. Todo se debe a que el tribunal permite la presentación de confesiones obtenidas en interrogatorios bajo "métodos mejorados", un eufemismo acuñado por el Gobierno Bush.
Este procedimiento está considerado por amplios sectores como tortura y las normas del tribunal de Guantánamo prohíben el uso de pruebas obtenidas mediante la tortura, al igual que la Convención de Ginebra, firmada por Estados Unidos.
Y, como ha confirmado la propia Agencia Central de Información (CIA), Jalid Sheij Mohamed fue sometido a asfixias simuladas.
Los tribunales militares de Guantánamo son las primeras cortes de crímenes de guerra que se establecen en EEUU desde la Segunda Guerra Mundial. Se crearon tras los atentados del 11-S para juzgar a detenidos considerados "combatientes enemigos" por el Gobierno de Bush. Por ello, los presos no están sujetos a la protección legal que reciben los militares o civiles.
Jalid Sheij Mohamed pide que se le condene a muerte porque quiere "ser un mártir"
El miembro de Al Qaeda se queja de que en una declaración anterior "tradujeron mal" sus palabras y pusieron otras en su boca
El sonido se transmite con 20 segundos de retraso al área reservado a la prensa y a las ONG´s para que el contenido sea revisado y censurado en caso de ser necesario
A punto de cumplirse siete años de los atentados de las Torres Gemelas y del Pentágono que marcaron un antes y un después en la lucha internacional contra el terrorismo, hoy se han sentado por primera vez en el banquillo de los acusados el presunto cerebro del 11-S, junto a otros cuatro presuntos colaboradores.
"Hace mucho que pretendo ser un mártir", con estas palabras se ha dirigido Jalid Sheij Mohamed al juez militar encargado de dirigir el proceso en la base de Guantánamo. Consciente de que puede llegar a ser condenado a muerte, Mohamed ha rechazado a sus abogados y ha pedido representarse él mismo puesto que no puede aceptar ningún abogado de Estados Unidos por las acciones cometidas por este país en Afganistán, Irak y 'Tierra Santa'.
Ataviado con una túnica y gorro blancos y bastante desmejorado físicamente, el 'cabecilla' del 11-S también ha solicitado al juez hablar con los otros cuatro presuntos miembros de
Al Qaeda junto a los que es procesado, Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Mustafa al-Hawsawi y Ali Abdul Aziz Ali, pero el magistrado ha manifestadio que no permitirá "una defensa conjunta".
2.973 cargos de asesinato
Los cinco acusados se enfrentan a cargos de terrorismo y conspiración con Al Qaeda para asesinar a civiles en los ataques que suscitaron la guerra de la Administración Bush contra el terrorismo. También se enfrentan a 2.973 cargos de asesinato, uno por cada persona muerta el 11 de septiembre de 2001.
El año pasado, Mohamed dijo en un interrogatorio ante una comisión militar estadounidense que se había dirigido a Osama bin Laden con la propuesta de secuestrar aviones de pasajeros y estrellarlos contra edificios emblemáticos estadounidenses, después supervisó la ejecución de los planes "de la A a la Z", según la transcripción del Ejército. Hoy se ha quejado ante el tribunal de que "tradujeron mal" sus palabras y pusieron otras en su boca. No ha sido el único en quejarse por problemas en la traducción. Ali Abdul Aziz Ali, también lo ha hecho.
Ramzi Binalshibh presuntamente estaba destinado a ser uno de los secuestradores de los aviones, pero no pudo lograr un visado para entrar en Estados Unidos, por lo que se convirtió en su principal intermediario con Jalid Sheij Mohamed .
Ali Abdul Aziz Ali es acusado de enviar dinero a los secuestradores, y Mustafa al-Hawsawi de ser su ayudante, mientras que Walid Bin Attash de entrenar a algunos de ellos.
La
Fiscalía, que quiere empezar el juicio el 15 de septiembre, una fecha que según la defensa ha sido escogida para influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, ha pedido la
pena de muerte para los cinco acusados. Todos estuvieron confinados en prisiones secretas de la Agencia Central de Información de EEUU (CIA) desde su captura hasta septiembre de 2006, cuando fueron trasladados a Guantánamo.
Protestas de los abogados
El juez militar ha comenzado la audiencia con la advertencia de que "cualquier declaración de los acusados se presume que será secreta". Eso significa que el sonido podrá ser eliminado para que la prensa reunida en la base naval estadounidense de Guantánamo no escuche la información que, según el juez, "perjudique la seguridad nacional" de Estados Unidos.
El tribunal está dotado de un sistema que permite, mediante un botón, suprimir el audio en el área de observación donde se encuentran la prensa y miembros de organizaciones no gubernamentales. El sonido es transmitido con 20 segundos de retraso para que un oficial de inteligencia revise el contenido y pueda recomendar al juez que sea censurado.