Melancolía a la francesa

Jane Birkin y la directora de la ORM, Virgina Martínez. / edu botella / agm
Jane Birkin y la directora de la ORM, Virgina Martínez. / edu botella / agm

La Orquesta Sinfónica de la Región brilla en su acompañamiento al recital romántico de Jane Birkin

ALEXIA SALAS

Un prodigioso marco musical, de los que hacen contraer el esternocleidomastoideo, le trazó en el aire la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia a Jane Birkin (Londres, 1946) en el concierto de apertura del Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier. Con una ejecución impecable, desde el rumor sordo de los contrabajos cuando era preciso contener el aliento, hasta esas entradas de violín alzando el vuelo como una colonia de flamencos, el conjunto orquestal iluminó el concierto de una artista crepuscular, cuya figura inunda por sí sola la memoria colectiva con su voz aniñada y aquella figura fresca y turbiamente angelical de los setenta. Otras como Carla Bruni han gastado también ese estilo de musitar con gesto candoroso.

La cantante y modelo grabó hace dos años un reencuentro con 21 de las canciones que Serge Gainsbourg escribió para ella y para otras intérpretes como Juliette Gréco, Isabelle Adjani, France Gall o la icónica BB, Brigitte Bardot.

Desde joven cultivó el encanto del susurro y la casi recitación en el idioma de la seducción y la verborrea romántica. Ningún desengaño amoroso suena mejor que en francés. No hay mejor fonética para deprimirse con estilo. Y el cancionero Gainsbourg tiene melancolía grado mirando el horizonte desde un risco. Si no, escuchen 'Une chose entre autres', que con el tiempo madame Birkin ha derivado en puro susurro.

Esa exhalación de sacudida sublime que recorre temas como 'Baby alone in Babylone' ya ha perdido toda su tersura y, ¡maldito sea el tiempo!, su insolencia juvenil. Sufres cuando llegan los desafinados, los temblores de voz y esos agudos quebrados porque no quieres aceptarlos en la enfant terrible de la música francesa, la joven que descolocó al mundo con su desnudo en 'Blow up' de Antonioni. Te aferras al embeleso de las sílabas de 'La gadoue', juguetona y rítmica, que se vuelven golosas fresas en su boca. No te quieres soltar del encanto decadente de 'Ballade de Johnny Jane', menos expuesto a los sobreagudos. Te abarquillas en los bordes de 'L'anamour' o de 'Fuir le bonheur de peur qu'il ne se sauve' para que te mezca con su hilo de voz. Te pegas como un chicle en el fondo enigmático de 'Requiem pour un con' para vislumbrar los clavos ocultos de una vida de extremos, que siempre estuvo expuesta en titulares. No hubiera sido posible ni pasable un concierto suyo sin el esplendor de la OSRM y la generosidad de sus músicos, que pusieron su talento y esa maquinaria perfectamente coordinada al servicio de la artista. Ha contado además con unos arreglos orquestales de primera, obra y gracia del compositor japonés Nobuyuki Nakajima, que la acompañó en discretísimo plano, tan solo para apuntar melodías y fundirse con el conjunto.

Clase y calidad

No pasó desapercibida la clase y la calidad de la directora de la OSRM, Virginia Martínez (Molina de Segura, 1979), a pesar de que trató en todo momento de no solapar al mito. Dirigió con mano firme tanto los tramos melódicos como los que evocaban el encanto jazz de los cincuenta. Los arreglos clásicos dieron la grandiosidad a los temas finales, un medley de composiciones Gainsbourg en el que sonó 'Je t'aime moi non plus', la canción que compitió en escándalo erótico con 'El último tango en París'.

Ficha

Concierto
Jane Birkin (voz), Nobuyuki Nakajima (piano) y la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia bajo la dirección de Virginia Martínez
Cuándo
Miércoles, 31 de julio
Dónde
Auditorio Parque Almansa, San Javier
Calificación
Interesante