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Nuria Espert, el sábado durante la representación de 'Romancero Gitano' /Javier Carrión / AGM
Nuria Espert, el sábado durante la representación de 'Romancero Gitano' / Javier Carrión / AGM

Nuria Espert borda una interpretación memorable dando vida a poemas y personajes de Lorca en 'Romancero Gitano'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

La ovación final fue jubilosa. Los bravos, los aplausos cálidos y agradecidos... Nuria Espert, bañada en sudor y con las entrañas abiertas en canal, asistía en el escenario, sin poder ocultar un profundo y lógico orgullo, a la íntima tormenta de entusiasmo desatada. Recorría su cuerpo un escalofrío de pura felicidad y, a la vez, de agotamiento: había entregado, literalmente, su alma. 'Cancionero Gitano' es un espectáculo tan sencillo como asombroso, uno de esos insólitos riesgos escénicos que solo están dispuestos a correr los verdaderamente grandes. No es nueva la pasión de Nuria Espert por García Lorca, como tampoco lo es para el director de la función, el gran Lluis Pasqual, a quien también tanto debemos. Ambos conocen a la perfección su obra y sus misterios, los subterráneos del espíritu atormentado y luminoso del poeta, y se identifican con su conocimiento del cielo y el infierno del mundo, con sus miedos y sus anhelos.

Concebido como un recital poético, básicamente de versos del 'Romancero Gitano', incluye este montaje otras palabras muy dispares: de escritos y conferencias de Federico, de recuerdos de vivencias de la actriz, y de otros poemas y obras teatrales del autor de Fuente Vaqueros. Todo el espectáculo se confía a la palabra: a ella se le concede todo el poder y la gloria. La palabra, servida a través de la voz, de todo el cuerpo y hasta de la sangre encendida de Nuria Espert, que volvió a demostrar en la noche del sábado que ya no es una actriz, no, no; que ya se ha convertido en una manada de lobos que te recorre el pecho, que ya se ha transformado en un frescor de arroyo que desciende purísimo de las altas montañas; y en un fuego que no se extingue jamás, de cuyo calor y compañía no quieres separarte.

Una hora de dominio absoluto de la palabra escrita del autor de 'La casa de Bernarda Alba'. Qué curioso el poder que encierran las palabras de Lorca cuando son escuchadas en su boca, qué alucinante capacidad de seducción la de poeta y actriz, qué extraordinario dominio del lenguaje y sus posibilidades que encierra la poesía del andaluz universal, y qué brutal hermosura espera a pecho descubierto a quienes se acercan a escucharla en boca de la Espert.

Sin más escenografía que unas butacas de teatro en el escenario, y un delicado espacio sonoro que firma Roc Mateu -que incluye la voz de un joven Paco Ibáñez interpretando la 'Canción del jinete', la actriz, iluminada por Pascal Merat, se enfrenta al público absolutamente convencida del privilegio del trabajo que realiza.

No hubo sorpresas, no hacía falta: magnífica en cada gesto, en las modulaciones de voz, en su presencia, sus lágrimas... El silencio en la sala imponía. Silencio para escuchar los temas del 'Cancionero', y silencio que se podía cortar con un cuchillo cuando se transformó, como un milagro, como una fuente incesante de sabiduría, como una llama que te llegaba a quemar el corazón, en Mariana Pineda, en Yerma, en la madre de 'Bodas de sangre', en Doña Rosita. En todas las mujeres de Lorca a un tiempo, y en todas las mujeres y los hombres, heridos y necesitados de amor, de todos los tiempos y lugares.

Verde que te quiero verde

El espectáculo, que finaliza con una enérgica, a modo de río de lava emocional que va recorriendo la complejidad de la condición humana y su tendencia al odio y a la(s) violencia(s), interpretación del 'Grito hacia Roma' de 'Poeta en Nueva York', encierra infinidad de momentos memorables. Permítanme que cite dos: la gracia derrochada en el 'Romance sonámbulo': «Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas...»; y, más que la interpretación, la ofrenda de amor que realizó la Espert cuando dio vida eterna a los versos del 'Soneto de la dulce pena': «Tengo miedo a perder la maravilla / de tus ojos de estatua y el acento / que de noche me pone en la mejilla / la solitaria rosa de tu aliento...». Si hay alguien que se aproximó al secreto para transformar el misterio en palabras, ese fue Federico García Lorca, a quien debemos mucho (su obra, su vida, su muerte asesinado). Tranquiliza saber que sus textos están en manos tan hermosas: las de Nuria Espert, las de la Espert.

Obra. 'Romancero Gitano'. Textos. Federico García Lorca y Lluis Pasqual. Interpretación. Nuria Espert. Dirección. Lluis Pasqual. Representación. Centro Cultural Príncipe de Asturias. Santiago de La Ribera. Sábado 10 de agosto de 2019. Calificación. Excelente.

Así fue

Obra
'Romancero Gitano'
Textos
Federico García Lorca y Lluis Pasqual
Interpretación
Nuria Espert
Dirección
Lluis Pasqual
Representación
Centro Cultural Príncipe de Asturias. Santiago de La Ribera. Sábado 10 de agosto de 2019
Calificación
Excelente

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