Ana Belén Castejón: «No quiero pasar sin pena ni gloria por la vida»

La alcaldesa Ana Belén Castejón, en una playa de La Manga. / Pablo Sánchez / AGM
La alcaldesa Ana Belén Castejón, en una playa de La Manga. / Pablo Sánchez / AGM

La alcaldesa de Cartagena asegura que es una madre «que cuenta para todo con el padre de sus hijos»

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

A Ana a Belén Castejón (Cartagena, 1979), le encanta esta letra de El Sueño de Morfeo: «Y esta soy yo, / asustada y decidida, / una especie en extinción, / tan real como la vida. / Y esta soy yo, / ahora llega mi momento, / no pienso renunciar, /no quiero perder el tiempo». Nacida un 4 de agosto, al igual que Barack Obama y Rodríguez Zapatero, ha desafiado y enfadado a la dirección de su partido, el PSOE, tras haber llegado a un acuerdo 'in extremis' para impedir el acceso a la Alcaldía de Movimiento Ciudadano (MC), el más votado en la pasadas elecciones, y repartirse el Gobierno municipal con el PP mediante un pacto de coalición histórico. Durante la anterior legislatura, el acuerdo para gobernar la ciudad fue, curiosamente, entre PSOE y MC. Un acuerdo que se hizo trizas en su endiablado tramo final, con Castejón resistiendo de alcaldesa. Es un torbellino, oleaje, vendaval. Le gusta cuando Carmen Conde escribe en su poema 'Amor': «Nádame».

-¿Viajará este verano?

-¿Cómo me voy a ir de viaje? Siendo alcaldesa no puedo irme, no debo irme; estar al pie del cañón forma parte de mi compromiso con Cartagena.

-¿Con quiénes no se puede usted entender?

-Me puedo entender con todo tipo de personas, menos con tres: el que es hipócrita y falso, el que no le gusta trabajar; y el que, para colmo, encima es ¡roñoso!

-¿Cuál es la mejor decisión que ha tomado en mi vida?

-Se llama David y es mi marido. Fue mi primer novio, en eso sí soy tradicional. Mi madre, que es profesora, le dio clases. Nos enamoramos en el viaje de estudios de octavo de EGB, y hasta hoy sigue siendo mi principal apoyo. Es que nos compenetramos en todo, en todo [repite sonriendo] de maravilla, incluso bailando pasodobles.

-¿Qué no puede evitar?

-Que se me note que me apasiona lo que hago, que me dejo la vida en ello. No soy nada tibia.

-¿Siempre ha tenido usted tantas narices?

-Hay quien dice que ovarios. Es mi forma de entender la vida y algo innato en mí: la pasión, el no tenerle miedo a los retos difíciles, el no eludir dar la cara. Me gusta afrontar las cosas como vienen, no me verá salir corriendo de los problemas. Esa es Ana Belén Castejón. Yo no quiero pasar sin pena ni gloria por la vida.

-¿No terminó cansada de la anterior legislatura?

-Ni me lo planteo. Fue una legislatura muy complicada, se lo digo yo que goberné durante dos años una ciudad de 216.000 habitantes con cinco concejales, y que saqué adelante un presupuesto con 24 votos a favor de 27; ¿eso qué es? Eso es tenacidad, eso es trabajo, eso es demostrar que los consensos se pueden conseguir.

Doce tragos

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-En el chiringuito Lido Azzurro, en La Manga.
2 -¿Una canción?
-'Esta soy yo', de El sueño de Morfeo.
3 -Libro para el verano
. -'Derecho de sucesiones', de Carlos Lasarte..
4 -¿Qué consejo daría?
-[No los doy]
5 -¿Su copa preferida?
-Vino tinto.
6 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-No tengo de ficción; de carne y hueso, Carmen Conde.
7 -Un epitafio.
-'Viví para servir'.
8 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Una viejectia feliz que siga sirviendo a su patria y a su ciudad.
9 -¿Tiene enemigos?
-Creo que sí.
10 -¿Lo que más detesta?
-La hipocresía y la gandulería.
11 -¿Un baño ideal?
-En La Manga del Mar Menor.

-¿A qué renunció?

-En estos años, yo no he tenido vida propia, vivía por y para Cartagena. Y hemos sacado adelante la legislatura; con errores, claro, pero es que solo los que no hacen nada no los cometen. A mí nunca me van a encontrar en la zona de confort, yo he venido aquí a hacer cosas; y si puedo hacerlas bien, mucho mejor. Y sino, sé pedir perdón y aprender de mis errores con humildad. ¡Dios mío, qué etapa tan jodida, se podría escribir un libro! Trabajé con un ambiente político muy complicado, me pilló el relevo en la Alcaldía trayendo a mi segundo bebé al mundo..., y lo hice todo con una gran vitalidad y fuerza. El día que cesé a Pepe López [José López, líder de MC, era entonces primer teniente de alcalde y concejal de Desarrollo Sostenible], aquí todos querían tomarme la tensión, por lo de mi embarazo. '¡Muchachos, que estoy bien, mejor que vosotros!'. [Risas]

-¿Nunca siente miedo?

-Yo no pienso en el miedo, no afronto así las cosas. Puedo sentir vértigo ante tanta responsabilidad, ¿pero miedo a qué? No tengo nada que esconder, mis ideas están muy claras y mi principal motivación también: Cartagena.

-¿Qué reconoce?

-A mí me gusta tenerlo todo bajo control.

-¿Por qué perdió las últimas elecciones?

-A ver: la gente me ha querido mucho y yo me he sentido muy querida y valorada por el trabajo que estaba haciendo; pero luego, a la hora de hablar de votos al Partido Socialista, a la vista está que el resultado no ha sido el esperado. Yo acato lo que dice el pueblo, y ya le decía que procuro aprender de todo.

-Usted es hoy alcaldesa gracias a un acuerdo de coalición de Gobierno nada menos que con el PP, básicamente, y al apoyo de Cs. En la dirección regional del PSOE ha caído en desgracia. En vez de haber pensando en que tiene por delante una larga carrera política, usted se ha apuñalado a sí misma y se ha cavado su propia fosa.

-Esa soy yo. ¿No es acaso eso lo que nos pide a los políticos la ciudadanía, que dejemos de mirarnos el ombligo y atendamos a sus necesidades? Cartagena no podía permitirse el lujo de estar en manos del separatismo, de sentimientos de división y de confrontación sistemática. Esta ciudad no se merece eso: golpes en la mesa, estridencias, falta de educación... ¿Consenso? Eso no está en el vocabulario de ese partido político [MC]. Y le confieso que a mí, diez minutos antes de ese pacto 'in extrimis' me temblaban las piernas. ¿Miedo? No. ¿Vértigo? Sí. Yo pensé en Cartagena, no en mi carrera política, ni en el dinero; que yo no estoy aquí por dinero, que yo no.

-¿Y si la expulsan del PSOE?

-Bueno, todavía no está tomada la decisión final. Yo me voy a defender, eso está claro, como lo está que voy a ser socialista hasta el día en que me muera. Y espero poder seguir siéndolo dentro del partido.

Pragmática

-¿Qué tal con Noelia Arroyo, la vicealcaldesa del PP?

-Somos dos mujeres de la misma generación, y con mucho carácter, que se llevan bien porque quieren lo mejor para Cartagena. Dos mujeres, al frente del Gobierno municipal, con el apoyo de un gran señor, Manuel Padín [teniente de alcalde y cabeza de lista de Cs]. Nos llevamos muy bien y tenemos complicidad, ¿eso es malo? Al contrario, nuestra buena relación se traduce en mucho y buen trabajo, en trabajar como fieras.

-¿De niña cómo era?

-Muy charlatana. Cuando llegaban las notas a mi casa, me ponía a temblar porque, aunque sacaba en todo sobresaliente, los profesores ponían: 'Muy inteligente, pero muy charlatana'. Y mi padre decía: '¡Qué vergüenza nos haces pasar!' [Risas].

-¿Qué era ya entonces?

-Creo que pragmática. Yo piso tierra, no me pierdo por las nubes.

-¿Qué le ha gustado siempre?

-Las causas perdidas.

-¿De qué no se olvida?

-De que estoy sana, tengo una familia que me adora, grandes amigos y la oportunidad de, por segunda vez, servir a mi ciudad como alcaldesa. No tengo derecho a quejarme.

«Nuestra buena relación [entre ella y la popular Noelia Arroyo] se traduce en mucho y buen trabajo, en trabajar como fieras»

-¿Qué procura?

-Yo me pongo una vez roja, pero no ciento amarilla. Procuro no repetir errores.

-¿Qué ve en el espejo?

-A una Ana Belén Castejón, con heridas de guerra, a la que el paso del tiempo la ha hecho curtirse.

-¿Vegetariana?

-¡No! De hecho, el embutido es mi pasión.

-¿Taurina?

-Más amante del rejoneo que de los toros, y de eso tiene la culpa mi marido.

-¿Qué no hace?

-Deporte.

-¿Qué es una verdad verdadera?

-Que he dado a luz a dos hijos.

-¿Usted ha experimentado que ser mujer juega, de alguna manera, a la contra?

-Es triste tener que responder, en pleno siglo XXI, que sí, pero es una realidad que está ahí y que nos tiene que animar a seguir rompiendo techos de cristal. De hecho, noté y percibí que se me empieza a respetar en Cartagena cuando, como le contaba, yo ceso a Pepe López, cuando doy un golpe de mucha autoridad. A día de hoy, propios y extraños tienen claro que no tengo pelos en la lengua, ni me tiembla el pulso para tomar las mejores decisiones. También le digo que me siento orgullosa de que el PSOE haya sido capaz de dar visibilidad y oportunidad a las mujeres para demostrar de lo que somos capaces.

-¿Qué tal madre es?

-Una madre que cuenta para todo con el padre de sus hijos. En mi casa hemos apostado por una igualdad de verdad, real y efectiva. Mi marido compensó mi baja maternal, porque yo solo me tome seis semanas, y cambió su horario de trabajo. Yo he vivido una época frenética: durante tres días seguidos no veía a mis hijos. Estaban dormidos cuando salía de casa y lo estaba también cuando volvía, y eso es muy duro para una madre.

-¿Por vencida para qué se ha dado?

-Para nada. Yo soy de las pico pala, pico pala, para todo. Y no se me olvidan las cosas, a mí no, y a perseverar no me gana nadie.

-¿Tenemos derecho a decir sobre nuestra propia muerte?

-Por supuesto, y ese es uno de los grandes retos: regular que uno pueda tomar esa decisión.

-¿Aborto en qué caso no?

-Cada cual tiene derecho a decidir, y me da mucho miedo que puedan seguir entrando en el escenario político partidos con una ideología más propia de otras épocas que de 2019. Mi libertad acaba donde empieza la del otro, esa es mi máxima en la vida. La mujer debe tener la libertad de poder elegir abortar, independientemente de por qué lo decida.

-¿Qué viaje recuerda?

-Nuestro viaje de novios a África; marcó mi vida todo lo que vi allí. Se lo digo de verdad, me hubiese traído, de haber sido posible, a tres criaturas que me impresionaron.

-¿Cómo se relaja?

-Mirando el mar en mi rinconcito de La Manga, cuyas playas son maravillosas. El otro día, le envié una foto a una amiga y le pregunté: '¿Dónde estoy?'. Y me respondió: '¡Al final sí que te has ido de viaje!'. Ni al final, ni al principio, era La Manga. Mire que yo hablo, ¡eh!, pues mirando el mar me quedo callada, muda.

-¿Es celosa?

-Lo fui hace tiempo, pero ya no. También fui posesiva, pero ahora tampoco. A mi marido, que está muy bien físicamente, todo el mundo lo adora, es una persona muy querida. Lo que ha aguantado David por amor también es digno de estudio.

-¿Qué se ha propuesto?

-Antes de que acabe esta legislatura, ser graduada en Derecho.