Pablo Rodríguez: «Los políticos no están a la altura con el Mar Menor»

Pablo Rodríguez Ros, en Cabo de Palos. / Pedro Martínez / AGM
Pablo Rodríguez Ros, en Cabo de Palos. / Pedro Martínez / AGM

El joven ambientólogo, habitual tripulante del 'Hespérides', ya ha navegado «dos veces» por el océano Antártico y el Atlántico

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

En una expedición por el mar de Weddell, en la Antártida, con una tormenta encima de mil demonios sobre su cabeza y vientos de 50 nudos, vio «un montón de ballenas jorobadas dando saltos». Tenía 24 años. Ahora, claro, hay pocos lugares del planeta que puedan impresionarle. No ha cumplido los 30 y también ha podido contemplar «la aurora austral» Pablo Rodríguez Ros (Cartagena, 1990), joven ambientólogo que cursa el doctorado en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), en Barcelona, y que acaba de ser seleccionado para una estancia de un año en California (Estados Unidos) con una beca Fulbright. Habitual tripulante del 'Hespérides', ya ha navegado «dos veces» por el océano Antártico y el Atlántico. Y otra por el Índico y el Pacífico. «Ser negacionista del cambio climático es como ser terraplanista, antivacunas y homeópata», sentencia.

Doce tragos

1. ¿Un sitio para tomar una cerveza?
En 'El chalé', en el Faro de Navidad, en Cartagena.
2. ¿Una canción?
'A dieta de dietas', de El Kanka.
3. Libro para el verano.
Walden', de Henry David Thoreau.
4. ¿Qué consejo daría?
Aprende a relativizar.
5. ¿Cuál es su copa preferida?
La Supercopa de Europa que los atléticos hemos ganado a los madridistas.
6. ¿Le gustaría ser invisible?
No; la invisibilidad implica opacidad.
7. ¿Un héroe o heroína de ficción?
Robin Hood.
8. Un epitafio.
He hecho lo que he podido.
9. ¿Qué le gustaría ser de mayor?
Lector y senderista.
10. ¿Tiene enemigos?
Es difícil que los científicos tengamos enemigos: no nos conoce nadie.
11. ¿Lo que más detesta?
Culpar de las situaciones del presente a los que acabamos de llegar es muy ruin.
12. ¿Un baño ideal?
En la cala de las Escalerillas, en Cabo de Palos.

-Qué tierra más hostil, la Antártida, ¿no?

-A mí me gusta mucho un artículo que escribió un investigador de la Universidad de Barcelona, Luis Cardona, que se titula 'Antártida fácil'. Viene a decir que sí, que es verdad que es un sitio bastante inhóspito y que hay que minimizar mucho los riesgos, pero para ir allí no hay que ser un 'superman'. Eso sí, hay que estar bastante sano. Por ejemplo, yo tuve que pasar por 14 especialistas médicos. Pero quitando eso, ya está. Luego llegas allí y, por ejemplo, si trabajas en tierra firme, los militares lo limpian todo, lo ordenan todo, quitan todo el hielo, montan la base... Y luego llegas tú. Quiero decir que, desde el punto de vista del investigador, es bastante fácil. En el barco es más complicado, por ejemplo, porque te pasa cualquier cosa y te pilla en mitad de la nada, y luego tienen que evacuarte al país que te pille más cercano. Sudáfrica, Argentina, Chile, Tasmania... Depende de qué parte del océano te pille. Por eso se intenta que la gente que vaya tenga muy buena salud. Aunque, a lo mejor, físicamente no seas un toro. Si tienes problemas cardiorrespiratorios, o por ejemplo piedras en el riñón, no puedes ir. Con una caries avanzada tampoco puedes ir, porque puede derivar en otro tipo de patología. Puede pasarte o no, pero se trata de minimizar los riesgos. Hay que estar muy sano.

«Con piedras en el riñón o una caries no puedes ir a la Antártida; yo soy asmático, pero no pasa nada»

-Usted esta sanísimo, claro.

-Yo sí. Yo soy asmático, por ejemplo. Pero no pasa nada, porque allí el aire es tan limpio y tan puro... Llevo años sin tomar nada para el asma.

-Entre el frío antártico y el calor murciano, ¿cuál es su término medio?

-La temperatura allí no baja tanto en el mar. Está entre diez y menos diez grados, digamos. Nevaba, llovía... Por otra parte, yo soy de aquí. Si me echas calor, lo tolero bastante bien. Y el frío también lo aguanto. ¿Un término medio? No sé. A mí me gusta mucho el Mediterráneo. En cualquier lugar del Mediterráneo me encuentro bien. Podríamos decir que mi término medio es ese, el Mediterráneo. De hecho, el año que viene me voy a California para continuar con el desarrollo de mi proyecto de investigación [sobre el papel de los océanos en el cambio climático]. Mejor California que la otra costa, que allí hace mucho frío [sonríe].

-¿El ser humano es lo peor que le ha pasado al planeta Tierra?

-Se puede decir que hay pocas cosas, biológicamente hablando, que le hayan hecho tanto daño al planeta.

-A quienes niegan el cambio climático, ¿qué les puede decir?

-Ser negacionista del cambio climático es como ser terraplanista. Ya está. Científicamente, negar el carácter antropogénico del cambio climático, que el cambio climático se produce por la acción humana, es como ser terraplanista, antivacunas y homeópata. Es pseudociencia pura. Está al nivel de todo eso. La gente puede pensar que no, porque quizá no es tangible, y ese es un problema que tenemos.

-¿Cuál?

-Los científicos hemos cometido muchos errores de comunicación. A la gente hay que explicarle el cambio no con osos polares y con glaciares y no sé qué hostias, porque aquí no hay osos polares. ¿Va a afectar a los osos polares? Sí. Pero, al final, la gente empatiza con aquello que le afecta en su día a día. La desaparición de los glaciares también puede afectar en su día a día, pero es más difícil de entender. En Murcia, si hay que hablar del cambio climático, hay que hablar de sequía. Del aumento en la frecuencia y la intensidad de fenómenos climáticos extremos, como sequías e inundaciones. En la Región de Murcia, con la importancia que tiene la agricultura, imagínese. Es una manera de explicárselo a la gente. También, por ejemplo, con la subida del nivel del mar. Esto también se ha comunicado muy mal. El nivel del mar está subiendo, es un hecho. ¿Qué supone que suba 20 centímetros? Puede pensar: 'Yo qué sé, tampoco pasa nada'. No es simplemente que suba. Es que, como está más alto, cuando hay una tormenta, se mete más el mar dentro de las ciudades. La Manga no estaría debajo del agua, pero habría muchos problemas. Filtraciones, la erosión de las playas... Hay que intentar explicar el cambio climático con cosas muy simples. Pero si empezamos a hablar de osos polares...

-¿Hay remedio?

-Nosotros los llamamos 'tipping points', puntos de no retorno. Límites que, si los superamos, es prácticamente imposible volver atrás. La mayoría de ellos no los hemos superado todavía, pero estamos a punto de hacerlo. ¿El remedio? Educación, educación, educación, educación, educación. Pero pasa una cosa: la gente que más concienciada está con esto son los jóvenes. En cambio, la gente mayor, no. Y se da un fenómeno curioso. La gente mayor, que es la que tiene el dinero y la que mueve las cosas, demográficamente son mayoría. Y, cuando quieres cambiar algo, ellos son más. Al final, esto que me está preguntando usted es política. ¿Qué pasa? Que también hay que concienciar a la gente mayor. Y eso es más complicado. La solución pasa por educación y concienciación. Pero cuando dices esto, la gente se piensa que es para los chavales. No, no. A todos los niveles.

-¿Eso también se puede arreglar con un cambio generacional?

-No te puedes fiar. Al final, cuando la gente se hace mayor, cambia su visión de determinadas cosas. No lo tengo tan claro. Yo en esto soy más transversal. Hay que concienciar a todas las edades, a todos los niveles... ¡Y legislar!

Colón, el «conflictivo»

-¿Y cambiar el mundo (a mejor) en un barco?

-¡Hombre, claro! En un barco se ha cambiado el mundo muchas veces. [Charles] Darwin desarrolló prácticamente toda su teoría de las especies en un barco. De la Región hay muchos. Juan Fernández, Jiménez de la Espada... Hay muchos. [Cristóbal] Colón no se lo digo, porque es más conflictivo y no me voy a meter ahí [risas].

-¿Conflictivo?

-Bueno, tampoco creo que cambiara mucho el mundo. Para mí el mundo se cambia con conocimiento. Hay muchas formas de descubrir, de colonizar y de conquistar. Pero si una colonización solo tiene un interés económico, o comercial, al final no cambias nada. Hay muchos países que se han tomado la generación de conocimiento de esas exploraciones mucho más en serio que España. ¿Por qué España no es potencia científica con todos los territorios que tenía? Nunca lo ha sido.

-¿Qué le atraía del mar, de niño?

-Uno de mis abuelos era militar, marino. Mi otro abuelo, y mi padre, y ahora mi hermano, en astilleros. Mi vida siempre ha estado muy ligada al mar. De pequeño, mi afición era irme a pescar los fines de semana a las cuatro de la mañana. No me gustaba la navegación, ni la vela, por ejemplo. Quizá porque la vela, como deporte, lleve implícito cierto sesgo de clase. No sé si es que no me gustaba, o es que no tenía dinero para comprar un 'optimist'. Pero bueno, nunca lo he practicado. Lo que me ha llamado la atención del mar, sobre todo, eran los peces, las algas, la posidonia...

-¿Qué no puede creerse?

-A los gurús. Suelen ser gente con poca formación, con poca experiencia, y que han pisado poco el terreno. Cuando el gurú pontifica, por lo general frivoliza, y frivoliza porque está desconectado de la realidad. A los gurús hay que evitarlos. 'Kill your idols' [mata a tus ídolos].

-¿No tiene ídolos?

-¿Yo? No.

-¿Desde pequeño, o porque los acabó 'matando'?

-Podría usted pensar: a este chaval le gustará Félix Rodríguez de la Fuente, o Jacques Cousteau, o no sé quién. Pues no. ¿Qué pasa? A la gente tienes que valorarla, no como persona, sino por lo que ha hecho. Jacques Cousteau hizo cosas, fue uno de los precursores del buceo autónomo, y tal. Generó muchas vocaciones. Pero, por ejemplo, también generó un modelo de negocio alrededor de ello, en el que han seguido trabajando sus descendientes, y lo hacen fatal. Seguro que habrá escuchado usted eso de que solo conocemos el 5% de nuestros océanos. Hace ya unos años que pensé en quién coño habría dicho eso. Tiré de 'Google' y vi que lo había dicho Cousteau en los 60 o en los 70. Y entonces me sale una entrevista de su nieta, o su sobrina nieta, diciendo lo mismo. Nos dedicamos profesionalmente a la oceanografía, no como ellos. Era una tontería decirlo antes y decirlo ahora. Además, Cousteau, que era más listo que sus descendientes, no dijo exactamente eso. Dijo que solo estaba cartografiado el 5% de los fondos marinos, o algo así. No tiene nada que ver. ¿Qué pasa, que estamos estudiando los océanos todos los días, desde hace años, y ese 5% no se mueve? Seguro que, en algún momento, este año saldrá alguien diciendo lo mismo en la televisión. Al no tener ídolos, te ahorras disgustos. A gente que no conoces de nada, ¿por qué la vas a admirar? Messi juega muy bien al fútbol, pero no sé si luego no paga impuestos, si es un defraudador.

-¿Dónde no le veremos?

-En un país que fomente el turismo basado en la esclavitud.

-¿Por ejemplo?

-Alguno del sudeste asiático.

«Un problema político»

-¿Qué le parece una pena?

-La situación en la que está el Mar Menor. Yo empecé a trabajar en el Mar Menor, y ya estaba la cosa fastidiada. Pero lo que me da pena es que la sociedad, vecinos, ecologistas, políticos, científicos, agricultores... no se sepan poner de acuerdo de forma unánime para intentar solucionar las cosas. Los políticos no están a la altura con este tema. No hay más que ver la situación. Y este es un problema político.

-Dicen que está mejorando.

-No. A ver, yo no soy experto en esto. Pero lo que sí le sé decir es que evaluar algo así es muy complejo. No se puede destacar un signo positivo, o que a ti te parece que es positivo, y decir que el Mar Menor está bien porque el agua está transparente. Esto, respecto a la salud de un ecosistema, no significa nada. No se puede utilizar el Mar Menor como arma arrojadiza, ni utilizar falacias de 'cherry picking': diez factores a tener en cuenta, y coges el que a ti te interesa obviando los demás. Si a usted le operan del corazón, querrá que le informe el médico, no el gerente del hospital. Esto es igual. ¿Cómo está el Mar Menor? Debería informar un científico. Pues no. Sale un político a hablar del Mar Menor.

-Termine esta entrevista.

-A ver si la próxima vez que nos veamos, la salud del Mar Menor ha mejorado y hay más concienciación sobre el cambio climático.

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