«Mi tío me llamaba Speedy Gonzales; era una revolución»

Noelia Arroyo, con el antiguo Hospital Militar de Marina de Cartagena, hoy convertido en Universidad Politécnica, al fondo. / pablo sánchez / agm
Noelia Arroyo, con el antiguo Hospital Militar de Marina de Cartagena, hoy convertido en Universidad Politécnica, al fondo. / pablo sánchez / agm

Noelia Arroyo, consejera y portavoz del Gobierno regional y candidata a la alcaldía de Cartagena, cree que gana «en las situaciones de crisis. En esas situaciones adversas en las que, normalmente, la gente suele amontonarse y cometer torpezas, yo siempre salgo reforzada

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

La entrevista con Noelia Arroyo, consejera y portavoz del Gobierno regional, rostro y voz más populares del Ejecutivo de Fernando López Miras y candidata a la alcaldía de Cartagena, donde nació en 1979, tiene lugar en la casa de sus abuelos, que la adoran, en esta ciudad con mar y una Historia espectacular. De aperitivo, gentileza de su abuela, la mejor hueva de mújol que imaginarse pueda.

-¿Qué no es usted?

-No soy bipolar, no disparato, no hago nada a lo loco.

-¿Qué reconoce?

-Soy una persona, emocional y mentalmente, muy fuerte. Gano en las situaciones de crisis. En esas situaciones adversas en las que, normalmente, la gente suele amontonarse y cometer torpezas, yo siempre salgo reforzada. Tengo esa habilidad, que he aprendido de mi padre. En todo lo demás, soy un calco de mi madre.

-¿Se admira?

-Yo es que soy muy exigente y muy perfeccionista, no me conformo con cubrir el expediente. Hago mucha autocrítica. No me desagrada la Noelia Arroyo de hoy, pero creo que tengo todavía muchas cosas que aprender y que mejorar.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -En el Club Náutico Santa Lucía. En Cartagena.
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-¿Una canción? -'Coplas del querer', de Miguel Poveda.
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-Libro para el verano. -'La maldición de la Casa Grande', de J. R. Lucas.
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-¿Qué consejo daría? -Si quieres que te respete, respeta.
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-¿Cuál es su copa preferida? -El primer trago del 'quintico'.
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-¿Le gustaría ser invisible? -No, me gusta dar la cara.
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-¿Un héroe o heroína de ficción? -No tengo.
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-Un epitafio. -[Quiero que me incineren y me arrojen al mar]
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-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Mayor.
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-¿Tiene enemigos? -Gente molesta.
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-¿Qué detesta más? -La mentira.
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-¿Un baño ideal? -Calblanque.

-¿De niña cómo era?

-Un terremoto. Nos hemos criado todos los primos juntos, por parte paterna, en el mismo edificio. Puertas sin llaves, un ¡'Aquí no hay quien viva'! Yo siempre era la que les decía a mis primas y a mi hermana: «¡Venga, a cantar!», y todo el mundo a cantar; «¡venga, a bailar!», y todo el mundo a bailar... Un tío mío me llamaba Speedy Gonzales [el ratón animado más veloz de todo México], porque era una revolución. Muy inquieta, muy viva y muy familiar. Siempre estaba con el micrófono, cantando y bailando. Ya entonces me gustaba mucho relacionarme, y llegaba a un sitio y me ponía a hacer muchas preguntas. Tenía facilidad para contar aquello que observaba.

-¿Qué sabe hacer?

-Me pongo fácil en el papel, asumo el que me toque en cada momento desempeñar.

-¿Cuál es el límite?

-No me gusta la mentira, no la soporto. Y no haría nada que pueda hacer perder mi credibilidad. Mi credibilidad es mi límite, no caer en la mentira es mi línea roja.

-¿Qué no le gusta nada de usted?

-Hay muchas cosas...; en lo profesional soy mucho más organizada y lo planifico todo mucho más que en lo personal. En lo personal me relajo demasiado.

-¿De qué ha tomado conciencia?

-[Lo piensa mucho] Mire, es verdad que a mí la vida me ha tratado muy bien, que tengo la suerte de que vivan mis padres y mis abuelos paternos, a los que adoro, pero recientemente [por un problema personal de los que te dejan impactado] me he dado cuenta, de verdad, de que la vida te puede cambiar por completo en un segundo. Y eso me está haciendo cambiar. Antes, llegaba a mi casa y, a lo mejor porque no estaba puesta una lavadora, pegaba una bronca de mil pares [de cojones]; en vez de reconocerle a mi marido que estaba desde las cinco de la tarde, y hasta que yo llegaba, con mi hija y sin darme ni un problema, en lo que yo me fijaba era en la lavadora. ¡Que le peguen fuego a la lavadora! Ahora estoy mucho más centrada en mi familia.

«Gano en las situaciones de crisis. En esas situaciones adversas en las que, normalmente, la gente suele amontonarse y cometer torpezas, yo siempre salgo reforzada»

-¿Qué planes familiares tiene?

-Me gustaría tener otro hijo. Hasta la fecha, también he sido un poco cuadriculada para eso. Tenía pensado, cuando Noelia [su única hija] tenía un par de años, dar el paso, pero fue en ese momento cuando me vino toda esta marabunta. Lo he ido retrasando, pero el año que viene cumplo 40 años y mi hija siete; así es que cuando venga, sí, cuando venga. No he sido generosa a veces en los temas de familia, y en este momento tengo claro que no puedo anteponer más cosas a ser de nuevo madre porque se me va de las manos.

-¿Qué le debe a su pareja?

-Desde los 18 años, Paco ha sido mi gran amor, no he tenido otro. Es una persona muy sencilla, nada materialista ni superficial, que le da valor a las cosas realmente importantes. Y es muy generoso; de hecho, la vida que yo he llevado, tanto trabajando de periodista como ahora en la política, la puedo llevar gracias a su generosidad. Cree en las personas por lo que le demuestran a diario, y nunca espera más de lo que le das.

-¿Cómo suplen la cantidad de tiempo que están separados?

-Gracias a este ritmo de vida, hemos aprendido a disfrutar cada ratico que tenemos. Lo que sí es verdad es que tengo que organizar y planificar mejor mi vida, porque si no es cierto que el día a día te come.

-¿Se imagina sin él?

-Él me dice muchas veces que tenemos mucha dependencia el uno del otro; somos ya personas dependientes [sonríe].

-¿Quién depende más del otro?

-Creo que, en lo personal, yo más de él, sí. Digamos que es la persona que me...; yo soy muy nerviosa, muy inquieta, una polvorilla, y él es el que me pone en mi sitio y, cuando a veces llego a casa con el chip cambiado, me dice: «Relaja, que estás en casa». Es el que me ayuda a que no pierda el norte.

-¿Qué consejo le da?

-¡Guapa, sé tú misma, pero no te vengas arriba! [Risas]

-¿Tiene tendencia a hacerlo?

-Creo que no, mis amigos siguen siendo los mismos de siempre y le sigo dando el mismo trato a cualquier persona que se me acerca y quiere que le escuche. Uno de mis principales puntos fuertes, creo, es que no pierdo mi cercanía, mi amabilidad y el saber que se puede decir cualquier cosa, sí, pero sin perder las formas, la educación. Me importa mucho poder reconocerme cada día y no tener que decirme: «Me he perdido». Sigo teniendo el control sobre mi vida.

Linchamientos

-¿A qué ha aprendido?

-A nivel de emociones, me he entrenado mucho para que cuando yo veía una situación dolorosa y la contaba como periodista, no me afectase; he aprendido a manejar ciertas situaciones delicadas sin que aparentemente me afecten.

En política, por ejemplo, ha habido muchos momentos en los que he visto cosas que no me han gustado, que me han parecido excesivas: linchamientos, ofuscación, ver cómo hay gente que es capaz de disfrutar haciéndote daño, saliéndose de los argumentos políticos y buscando el insulto personal y yendo directamente a la línea de flotación...; en esos momentos he mantenido el tipo, pero luego he llegado a mi casa y me he desahogado: a veces, corriendo en la cinta; otras, a moco tendido.

-¿Qué norma tiene?

-En política, me preparo mucho las cosas, nunca dejo nada a la improvisación. Puede que haya cosas que no diga, pero no miento. No he dicho nada de lo que luego me pudiera arrepentir. Y pierdo poco tiempo hablando de los demás. Soy una mujer de acción. No soy aduladora, ni hago nada buscando el aplauso fácil, ni me rodeo de gente servil. También sé tomar buena nota.

-¿Llegó a imaginarse que estaría en primera línea de la política?

-No, nunca.

-¿Está ya afiliada al PP?

-A día de hoy, sí. En esta nueva etapa de Fernando [López Miras] es cuando yo me siento realmente identificada con el proyecto del PP.

-¿Por qué apostó tan fuerte por [el dimitido expresidente autonómico] Pedro Antonio Sánchez?

-Todo el mundo me decía que era un animal político, y lo pude comprobar. Me llamó para ser su jefa de prensa durante la campaña [autonómica], y cuando acabó mi compromiso con él, que era hacer de jefa de prensa para que él ganara, me nombró consejera portavoz sin preguntarme. Me lo dijo pocas horas antes de que lo publicara el BORM. Creo que si me lo hubiese pedido antes de nombrarme, me hubiese dado mucho vértigo y le habría dicho que no.

-Y dio la cara por él en todo momento.

-Yo lo que vi, en un momento determinado, fue la parte ruin y cruel de la política, y me rebelé. Diferencié en todo momento la parte judicial, que yo respeto, de la persona, que yo veía que se estaba dejando la vida trabajando por la Región. A mí no me pidieron que me pusiera tanto en primera línea [ante los medios de comunicación nacionales], porque yo no era la portavoz del partido, era la portavoz del Gobierno. Lo hice porque yo quise.

-¿Alguna vez le aconsejó usted que se marchase?

-En el momento en que pensó que podía perjudicar a la Región, dio el paso y se fue.

-¿Entiende que, por ser una recién llegada, despierte algunas suspicacias en su propio partido?

-Yo me llevo bien con todo el mundo, entre otras cosas porque le dejo a cada uno su espacio. Cuando llego a un cargo, no entro como un elefante en una cacharrería, me dejo asesorar y me gusta trabajar en equipo. Lo que no me gustan son los trepas, ni la gente que juega sucio.

-¿Qué no le cuesta trabajo?

-Ni rectificar, ni pedir perdón.

-¿Ha escuchado a alguien llamarle ambiciosa?

-Lo que más he escuchado es '¿qué habrá hecho?'.

-¿Y qué ha hecho?

-Trabajar con ilusión y convicción, y no pedir nada a cambio.

-¿Nota que la lupa con la que se observa a las mujeres que tienen poder es más grande?

-Noto que hay más morbo. Como hay muy pocas mujeres que consiguen tener representación, ser líderes, liderar equipos..., al final es verdad que estamos menos acostumbrados a que así sea.

-¿Qué sintió cuando se le llamó «una peluca rubia con los labios bien pintados»?

-Sentí vergüenza, porque una persona que te representa públicamente no puede utilizar ciertos términos machistas. Esa declaración de Pepe López [exalcalde de Cartagena y líder de Movimiento Ciudadano] recibió una condena unánime de todos los partidos. Yo, lo que hice ver era que no se trataba de algo personal conmigo, sino que afectaba a todas las mujeres. No intenté aprovecharme políticamente. Evidentemente, soy rubia pero no tonta. Y me encanta ser mujer y aprovechar las diferencias, en sentido positivo, que tiene serlo. Me gusta trabajar mucho más con mujeres; le ponen mucha pasión a lo que hacen y son muy productivas. No he visto a ninguna mujer estar en un despacho cuatro horas pasando el tiempo sin más. Creo que somos más astutas, más intuitivas y que tenemos, sí, ese sexto sentido.

-Dígame una verdad verdadera.

-Yo defiendo lo mismo aquí que en Pekín.

-¿Tiene buen trato con la socialista Ana Belén Castejón, con la que competirá por la alcaldía de Cartagena?

-Tengo buen trato con todos los políticos, menos con Pepe López. Hay personas de las que conviene estar cuanto más lejos mejor.

-¿Para qué ha aprovechado sus vacaciones?

-En parte, para correr en la cinta que me compré y que no puedo normalmente utilizar tanto como me gustaría. Normalmente corro, o muy temprano antes de que mi hija se levante para llevarla al cole, o muy tarde cuando ya se acuesta, porque si llego a mi casa y lo primero que hago es subirme a la cinta... ¡apaga y vámonos! La gente aprovecha las vacaciones para comer, ¿no?, y yo las he aprovechado para correr, que me viene fenomenal hacerlo.

-¿Cuándo fue la última vez que dijo '¡Tierra, trágame!'?

-Hace poco, durante el festival La Mar de Músicas. Le pregunté a una chica, a la que hacía tiempo que no veía, que si estaba embarazada; en fin, que me lo pareció. Pero no lo estaba...; un mal verano lo tiene cualquiera.

-¿Cómo se posiciona usted ante el aborto?

-Entiendo que, a veces, hay circunstancias que te pueden hacer defender la excepción; por norma, soy partidaria de la vida. Y, también por norma, me gusta escuchar cada caso. He visto cómo gente que públicamente es contraria al aborto, cuando ha tenido un caso en la familia el aborto se ha llevado a cabo.

-¿Qué tiene muy claro?

-Que yo estoy en política para cambiar las cosas, que trabajo para dar resultados. Donde otros ven problemas por todos lados, yo siempre veo la solución. Mis compañeros de profesión me llamaban 'Noelia Solutions'.

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