«Me gustaría ganar un Grammy»

Pascual Cantero, 'Muerdo', en pleno salto a la piscina./ Martínez bueso
Pascual Cantero, 'Muerdo', en pleno salto a la piscina. / Martínez bueso

Muerdo es el nombre artístico del cantante y compositor murciano Pascual Cantero

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

En diciembre de 2018 y de la mano de Warner Music, Pascual Cantero (Molina de Segura, 1988) publicó su cuarto álbum como Muerdo, un 'La mano en el fuego' que ratificó su carrera de ascenso continuo saldada a día de hoy con cuatro discos de larga duración, una extensa gira nacional con presencia en diversos festivales y llenos en espacios de referencia como la Sala Apolo de Barcelona o la Joy Eslava de Madrid, además de realizar la que ha sido su más ambiciosa gira latinoamericana hasta la fecha, con una más que notable acogida en países como Argentina, Chile, México y Colombia, además de visitar también Ecuador y Perú. Su reivindicación de la naturaleza, su mirada crítica pero siempre en positivo, y su inusual capacidad para dejar fluir las emociones a flor de piel, además de su voz convincente y poderosa, lo señalan como uno de los cantautores nacionales más esperanzadores.

Ganador del premio al mejor disco murciano de 2018 en los Premios de la Música de la Región de Murcia y residente desde hace unos años en Madrid, el pasado mes de marzo publicó su primer libro, 'La primera piedra', (editorial Mueve Tu Lengua), una retrospectiva de su carrera a través de textos, imágenes y fotografías que también incluye su primer poemario. Muerdo es todo corazón.

-Ha señalado que la polarización es un mal endémico de nuestro tiempo. ¿La revolución era una quimera?

-En parte sí, aunque esos sentimientos revolucionarios sirven de impulso para que algo mejore. Todo este movimiento del 15M, que luego se catalizó a través de Podemos, obviamente no alcanzó los objetivos, pero sí que sirvió para que hubiera un empuje, una regeneración.

« No creo que hubiera firmado con Warner estando en Murcia, no lo sé. Irme a Madrid fue un impulso importante»

-Pequeños logros no tan menores. Movimientos como el feminismo, hoy se advierten imparables.

-Sí, es bastante imparable. Lo que pasa es que yo soy bastante crítico con parte de los planteamientos del feminismo en la actualidad.

-¿Por?

-Porque hay una tendencia a que no se puede cuestionar nada, y eso siempre me parece negativo. Hay como una imposición a lo que es políticamente correcto y creo que eso siempre es malo en cualquier movimiento, ya sea el feminista o cualquier otro movimiento social. Si no se cuestionan desde dentro y no se permiten los cuestionamientos desde fuera, al final se convierten en movimientos muy opacos y endogámicos, y no es beneficioso, en general, para la conciencia crítica de la gente.

-Volvemos a la polarización.

-No sabemos ver escalas de grises y concretamente en este tema parece que está prohibido ver matices, como con el independentismo. Parece que aceptas el discurso hegemónico de la izquierda. Yo, personalmente, como libre pensador, echo de menos un poco ciertos cuestionamientos al movimiento.

«Una nochevieja estuve cenando con Alejandro Sanz, Loles León, el torero Manzanares, el dueño de la clínica Menorca; toda una 'jet set' con la que me sentía totalmente fuera de lugar»

-¿Más que de izquierdas, se considera libre pensador?

-Sí, cada vez más.

-¿Con punto de partida en la izquierda?

-Con punto de partida en la social democracia. Creo que me estoy haciendo un poco mayor, la verdad [risas]; me considero muy libre pensador y muy en un punto medio social demócrata. Sí que es cierto que el Estado debe tener ciertas competencias sobre la economía y garantizar un poco el estado del bienestar, pero también considero que el mercado tiene que funcionar de la manera más libre posible. Estoy en ese dilema, entre liberalismo y la social democracia.

Ánimo

-Pues hablemos de sus canciones. Ahí su discurso sí es notoriamente constructivo.

-Sí. Ya nos bombardean bastante con negatividad todo el rato para bajarnos la energía y para que estemos hastiados y desanimados. La música, ya sea a través de lo lúdico o del inspirar sentimientos positivos, debe hacer esa función de levantar un poco el ánimo, al menos en mi caso. También hay canciones 'cortavenas' que son necesarias en la vida, pero yo soy más de poner música para levantar el ánimo que para bajarlo.

-Tiene fama de cantautor rock and roll, de los que no perdonan después de los conciertos.

-Yo sí, yo sí, mucho [ríe]. Me estoy labrando la fama, qué voy a hacer. Y es algo a contracorriente, porque hoy en día las bandas son súper sanas todas, es acojonante. No está de moda drogarse ni emborracharse, creo que es algo que se ha perdido del rock and roll y que no debería perderse.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-Cualquiera es bueno.
2 -¿Una canción?
-'Imagine', de John Lennon. Más por lo que representa que por la propia canción.
3 -Libro para el verano
-'El hombre que se enamoró de la Luna', de Tom Spambauer.
4 -¿Qué consejo daría?
-Intenta ser buena persona, que no es tan fácil.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Ron-cola entre semana, 'gin-tonic' los domingos.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-A veces.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Torrente.
8 -Un epitafio
-'Aquí yace un hombre que lo hizo lo mejor que pudo'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Joven.
10 -¿Tiene enemigos?
-Creo que sí. Quien no los tenga debe ser un tanto anodino o autocomplaciente.
11 -¿Lo que más detesta?
- Los dogmas.
12 -¿Un baño ideal?
-Me gustaría decirte en el Mar Menor, pero no puedo, así que en el Caribe.

-Una fama va con la otra, también la tiene de ligón. ¿En qué se suele fijar primero?

-Pues fíjate, yo funciono mucho por oposición a mí. Busco siempre gente muy distinta a mí o que me lleve a otros lugares. Yo siempre he sido más 'hippón' [de hippie]. Pero estos últimos años he ido buscando parejas radicalmente distintas; de hecho mi pareja actual, que llevamos tres años juntos, es prácticamente ejecutivo. Es curioso porque me gustan los tíos trajeados y que les guste ir a buenos restaurantes, no tan callejeros como yo. Un poco más 'mainstream'. La transgresión ya la pongo yo.

-¿Cuándo tuvo claro que esta iba a ser su profesión?

-La verdad es que yo he sido un poco gandul. Realmente, yo me hice músico para no tener jefes ni horario. Para ligar más, fiestear, que te inviten a copas. Al principio es así. No tener una disciplina tan férrea como te requiere un trabajo más cotidiano, que la acabas teniendo, porque, en definitiva, también la acaba requiriendo esta profesión. Al final tienes la misma responsabilidad: tienes que madrugar, facturar y entrar dentro del sistema. Cuando empecé a ver resultados, pensé que no habría tanta gente con talento en España y quizá hubiera posibilidades de encontrar un pequeño hueco.

-¿Con el primer disco?

-Sí, con el primer disco. Ganar el Creajoven me dio seguridad para dedicarme a esto. El irme a Madrid, la colaboración con Aute, que me insufló mucha energía, el apoyo de Amparo Sánchez... fueron muchas dosis de ánimo. Aunque realmente, cuando empezó a ir bien bien, fue con el tercer disco.

-¿Lo de Madrid era necesario o en todo caso fue positivo?

-Positivo ha sido al cien por cien. Acelera el proceso, en Murcia estaba muy limitado. Lo que me quedaba por hacer era tocar en garitos. No creo que hubiera firmado con Warner estando en Murcia, no lo sé. Hay cambios en la vida que son importantes como impulso. Irme a Madrid fue un impulso importante.

-¿Se ha sentido alguna vez fuera de lugar?

-Muchísimas, soy un especialista en eso. Una nochevieja estuve cenando con Alejandro Sanz, Loles León, el torero Manzanares, el dueño de la clínica Menorca; toda una 'jet set' con la que me sentía totalmente fuera de lugar. Me apetecía estar con mis amigos en Lavapiés y estaba ahí en una casa comiendo langostinos de Huelva que los habían pescado esa misma mañana con un bote de caviar iraní por persona, y la verdad es que, en ese momento, quería estar fuera de allí. Era en parte por inseguridad y en parte porque no me gustaba el ambiente. Las copas a veces me sientan regular; entonces he montado pollos y la he liado. Soy una persona sociable, pero como soy tímido y para sociabilizar necesito beberme cuatro copas, al final, a veces sales por peteneras.

-¿Se considera una persona valiente?

-Sí, me creo valiente, incluso hasta el punto de la inconsciencia, de la valentía sufrida. Si no hubiese sido valiente no estaría aquí, no me hubiera hecho un sitio dentro de la música. Me fui a Latinoamérica con 19 años por primera vez, y lo primero que hice fue pedir pasta porque me fui con cien euros. Y la primera vez que toqué en Valencia, recuerdo que no tenía sitio para dormir ni pasta para pagar el hostal y en el mismo concierto, donde había veinte personas lo dije: «Esta noche vámonos de fiesta porque no tengo dónde dormir, a ver si ligo y duermo en la casa de alguien». No sé si valiente o inconsciente.

Muy de piel

-Le gusta mucho América Latina.

-Me encanta.

-¿Es mejor aquel público?

-A nosotros particularmente nos va mejor, vendemos más entradas. Es un público que, no sé si es por el hecho de que no te tiene tan a mano, pero es más cariñoso y efusivo. Es la diferencia de dar un concierto en León a darlo en Murcia o en Sevilla: la efusividad del público nunca va a ser la misma. En Latinoamérica se traslada más al extremo; la gente es muy efusiva, muy cariñosa, muy de piel; le gusta el contacto con el artista, le gusta demostrar el cariño por el artista.

-Es muy joven, pero, ¿qué tiene pendiente Pascual Cantero?

-Tengo pendientes muchas cosas: casarme y tener un hijo son dos cosas que me gustaría hacer en los próximos diez años; comprarme una casa en Madrid, que estoy tirando el dinero con el alquiler cada mes. Son mis objetivos básicos ahora de los 30 a los 40. Y a nivel artístico seguir creciendo. La verdad es que he hecho cosas muy guapas, y tengo la suerte de que viajo por todo el mundo. Me encantaría ganar un Grammy latino, sería un objetivo que me encantaría conseguir. Y no lo veo tan imposible, la verdad. Sería el primer murciano en lograrlo.