Lourdes Méndez: «Ser padre o madre no es un derecho, es un don»

La diputada nacional Lourdes Méndez, en las Salinas de San Pedro. /Pablo Sánchez / AGM
La diputada nacional Lourdes Méndez, en las Salinas de San Pedro. / Pablo Sánchez / AGM

«Me gusta mucho más hablar con una persona que tiene convicciones de izquierda radical que con una de derechas que sea tibia», afirma la diputada de Vox por Murcia en el Congreso

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Estando ya mi casa sosegada», se lee en 'Noche oscura del alma' de San Juan de la Cruz. ¿Acaso lo podrá estar la de Lourdes Méndez (Córdoba, 1957), madre de seis hijos y abuela de dos nietos? Abogada de profesión, con altas responsabilidades en el PP durante varias legislaturas, su firme condena al aborto la condujo a abandonar el partido. Pero ha regresado a la política: como diputada de Vox por la Región de Murcia en el Congreso de los Diputados. Suspira anhelando disfrutar de este momento: «Quedeme y olvideme, / el rostro recliné sobre el Amado; / cesó todo y dejeme, / dejando mi cuidado / entre las azucenas olvidado».

-¿Por qué da gracias?

-Lo primero de todo, por la familia en la que nací; soy la tercera de trece hermanos. En mi casa era imposible aburrirse [risas], tengo recuerdos maravillosos de mi infancia y, sin duda, mi madre, una mujer maravillosa, siempre ha sido para mí un espejo en el que mirarme; ella es mi gran heroína.

-¿Y después?

-Conocer a Javier, mi marido. Yo tenía 16 años. Cuando nos hicimos novios, estando yo en la Universidad y él en la Academia General del Aire, durante cuatro años estuvimos recibiendo diariamente carta el uno del otro. Ha sido una bendición; un hombre bueno que me ha apoyado siempre a lo largo de la vida tan caótica que he tenido.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-En el paseo de Santiago de la Ribera.
2 -¿Una canción?
-'Alguien', de Siempre así.
3 -Libro para el verano
- 'Liberar la libertad', de Benedicto XVI.
4 -¿Qué consejo daría?
-Cuida a tu familia, es tu mejor empresa.
5 -¿Su copa preferida?
-Cerveza sin alcohol.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-No tengo.
8 -Un epitafio.
-'Descanse en paz'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Lo que soy, una abuela feliz.
10 -¿Tiene enemigos?
-Seguro que sí.
11 -¿Lo que más detesta?
-La traición a los principios.
12 -¿Un baño ideal?
-En La Manga, al atardecer.

-¿Qué decisión tomó?

-Dejé las oposiciones a juez cuando me casé, y abrí en La Ribera un despachito de abogada en 1984. Pasado un tiempo, empecé a compartir despacho con otro compañero, un señor con bigote como Dios manda [sonríe], y el cambio fue brutal porque teníamos mucha clientela y una actividad muy grande. Pero cuando entré en política separamos los despachos, porque entendí que en algún momento se podría producir alguna incompatibilidad entre algún tema que llevásemos y mi actividad política. Y me volví a mi despachito, que cerré definitivamente cuando en 2002 [Ramón Luis] Valcárcel me nombró consejera de Trabajo, Asuntos Sociales y Consumo; yo era la única mujer en su Gobierno de hombres.

-¿Cómo entró en política?

-En 1990 me llamó José Ruiz Manzanares, de Alianza Popular, para que fuese en su lista al Ayuntamiento de San Javier. Yo tenía ya tres hijos y le dije que no, que cómo me iba yo a meter en política. Me lo volvió a ofrecer una segunda vez, y de nuevo le dije que no, y a la tercera fue la vencida [risas]: llevé los temas de Educación y de Urbanismo. Ahí empezó mi vida política, que me condujo, en mi última etapa antes de dejar el PP, al Congreso durante tres legislaturas, las dos de [José Luis Rodríguez] Zapatero y la primera de [Mariano] Rajoy.

-¿Por qué dejó el PP?

-Cinco diputados disentimos de la dirección del Grupo Parlamentario por no modificar la Ley del Derecho al Aborto. Se acabó, me fui a mi casa con la conciencia muy tranquila y sintiéndome una mujer libre que se negaba a traicionar sus principios. No era aceptable que la derecha no revirtiese en 2011, habiendo obtenido mayoría absoluta y habiéndolo prometido, la Ley del Derecho al Aborto de 2010.

«En alguna ocasión, en el Hemiciclo, yo veía desde mi escaño a todas las ministras que había allí y yo tenía más hijos que todas ellas juntas»

-¿Y después?

-Escribí mi tesis doctoral ['Del derecho a la vida al derecho al aborto. A la luz de los debates parlamentarios y de la Constitución Española (1812-2017)']. Está clara la intencionalidad que ha existido de convertir el aborto en un derecho, lo cual es una barbaridad.

-¿Por qué?

-El Estado está para proteger la paz, la justicia y la libertad, que acaba cuando choca con la libertad del otro. Un Estado humano y sensato debe de proteger la vida, incluso la del no nacido. Este tema en concreto es, en mi opinión, un bien innegociable en el que se sustentan, precisamente, la libertad y la democracia. La vida no se puede dejar en manos de lo que decida una mayoría. Yo ejerzo la política, y tengo que tener una visión del mundo, de la persona, de la familia, que crea que es la que mayor progreso va a llevar a tu ciudad, a tu región, a tu país; desde la política se puede hacer mucho bien, pero también se puede hacer mucho mal. Yo estaba en el PP porque defendía aquello en lo que yo creía, pero cuando resulta que ese bien innegociable de la vida se quiebra, se traiciona, evidentemente ese partido ya no es el mío. Yo no he cambiado de convicciones, el PP sí. Y por eso ahora estoy en un partido que tiene mis mismas convicciones. El tema del aborto excede a la conciencia personal, es una convicción política, ya que si en una democracia no se respetan bienes innegociables como el derecho a la vida, la familia o la libertad de educación, esa democracia se convierte en una dictadura del relativismo.

-¿Qué no es usted?

-No soy una fundamentalista; defiendo mis convicciones, por supuesto, pero intentando razonarlas y explicarlas. Las convicciones y las creencias no se imponen, además de que a mí no me gusta imponer absolutamente nada.

-¿Qué prefiere?

-Me gusta mucho más hablar con una persona que tiene convicciones de izquierda radical, que con una de derechas que sea tibia.

Falso

-¿Quiénes están equivocados?

-Quienes piensen que yo tengo algo en contra de los homosexuales; eso es falso, yo considero que una persona con una orientación sexual distinta a la mía tiene la misma dignidad y es igual de persona que yo. La orientación sexual forma parte de la intimidad y del desarrollo personal de cada persona, pero no creo que sea un tema que deba entrar en los colegios. Yo defiendo la no discriminación por orientación sexual, y pienso que las leyes LGTB se deberían derogar por vulneración de derechos fundamentales.

-¿Por qué está en contra del matrimonio homosexual?

-Es muy sencillo: hay un principio de justicia elemental que dice que realidades distintas no se pueden tratar de la misma manera. ¿Por qué un matrimonio formado por un hombre y una mujer yo pienso que el Estado debe protegerlo? Pues porque cumple una función social: la de la procreación y la educación de los hijos.

-Tampoco acepta que adopten las parejas homosexuales.

-No, no estoy de acuerdo con las adopciones por parte de parejas homosexuales porque creo que un niño tiene derecho a tener un padre y una madre.

-Y también a ser querido y cuidado, ¿no cree?

-Si no existiera en el mundo ninguna otra posibilidad, pero hay muchas parejas hombre-mujer que quieren adoptar.

«¡Tiene delito que el señor Rajoy nos hiciera vivir un golpe de Estado en directo!»

-Pero se les condena a que no puedan ser padres o madres.

-Es que ser padre o madre no es un derecho, es un don.

-Dígame algo sobre las migraciones que usted tenga claro.

-Pienso lo mismo que el cardenal guineano Robert Sarah, que la migración masiva es una nueva forma de esclavitud. Vox defiende una migración controlada y ordenada. Mire, por mucho que nos empeñásemos, en España no cabe toda África.

-¿Feminista?

-No sé si algunas feministas radicales me perdonarán que yo de niña jugase a las muñecas, aunque también destaqué de jovencita en salto de trampolín y en baloncesto. Yo no he dejado de defender ni un solo día de mi vida la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y eso aunque personalmente yo he tenido las mismas oportunidades que mis hermanos y he podido hacer en la vida lo que he querido. No es que a mí el feminismo radical me ponga de los nervios, es que tiene una visión muy raquítica de lo que es la mujer: la visión de la mujer solo desde la óptica del poder. Nos valoran como si fuésemos un elemento más del sistema de producción, y la mujer total es muchísimo más que todo eso. Me parece que mis hijos tienen que tener las mismas oportunidades que mis hijas, y no que les hayan discriminado a la hora de acceder a determinados puestos de trabajo porque a las empresas les daban subvenciones si contrataban a mujeres, lo cual me parece una injusticia. Haber estado en política y haber sido madre de seis hijos me ha hecho estar muy en contacto con la realidad. En alguna ocasión, en el Hemiciclo, yo veía desde mi escaño a todas las ministras que había allí y yo tenía más hijos que todas ellas juntas. Efectivamente, una ministra puede llevar los temas sociales y la conciliación familiar, pero, oiga, si no tiene hijos, usted no sabe lo que es la realidad de una mujer que trabaja, cuida de sus hijos y se hace violencia a sí misma para dejarse el trabajo e irse a su casa con sus hijos y su esposo porque la necesitan.

-¿Lo más importante que puede hacer una mujer en la vida es tener hijos?

-Puedo hablar por mí, que cada uno haga lo que quiera con su vida. Yo le diría que es lo que más satisfacción te da.

-¿Miedo a qué tiene?

-A que gobierne Sánchez con los comunistas y con los separatistas.

-¿Hay un Más Allá?

-Por supuesto que lo hay. Tengo los pies en la Tierra pero la mirada en el cielo.

-¿Cómo es el Dios en el que cree?

-Es amor, nuestro creador, nuestro salvador. Nuestro Padre celestial.

-¿Acude a él?

-Todos los días; en los ratos bueno y en los malos.

-¿Qué es importante?

-Hay que vivir con intensidad y, sobre todo, amar a los demás.

-¿Qué hará Vox?

-Entre otras muchas cosas que yo creo buenas para España, va a combatir el marxismo cultural que se quiere implantar en nuestra sociedad, y va a defender la unidad de España; ¡tiene delito que el señor Rajoy nos hiciera vivir un golpe de Estado en directo!