Carrie Palmer: «Los hombres creen que vamos a ser las nuevas amazonas»

Carrie Palmer, este verano, dj en el Pueblo Latino del Pilar de la Horadada. / ANTONIO GIL / AGM
Carrie Palmer, este verano, dj en el Pueblo Latino del Pilar de la Horadada. / ANTONIO GIL / AGM

A la dj e investigadora musical murciana le interesa mucho más «un niño de veintitantos que canta lo que vive aquí que una banda que hace rock de hace 30 años»

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Vive de noche, pero no entra en ignición con el sol de agosto. Carrie Palmer (Murcia, 1986) toma el café con leche vegetal, no come carne y mantiene sus ojos grises y sus orejas alerta a cómo se mueve el mundo, aunque en realidad ella tiene el poder de mover masas desde su cabina.

-¿Cómo vivió ser hija de un guardia civil en una zona de tensión?

-Soy víctima del terrorismo. A mi padre le explotó una bomba. Fue una casualidad de la vida porque estuvimos mucho tiempo en Elizondo (Navarra), cuando había como una guerra total en la que murieron compañeros de mi padre. A él nunca le pasó nada en el norte. Pedía venir de refuerzo a Cabo de Palos en verano y le pilló la bomba en La Manga en 1993, de las pocas que han puesto en Murcia. Le pilló desalojando gente en el ascensor. Le rompió el oído, le causó un montón de hernias discales y otras movidas.

«En algunos sitios no eres bienvenido. Solo dijimos que éramos de Murcia y nos dijeron: 'Ah, sí, el trifachito de Murcia'»

-Le dejó huella aquella violencia.

-Yo no me acuerdo bien, pero mis padres pasaron mucho miedo. Tengo un punto de vista más de perdón. Tengo amigos allí y sé que a muchos los educaron en ese dogma. Allí hay una hostilidad todavía. Lleno de carteles de acercamiento de los presos. En algunos sitios no eres bienvenido. Yo no cuento nada allí. Solo dijimos que éramos de Murcia y nos dijeron: 'Ah, sí, el trifachito de Murcia'.

-¿Le molesta esa sorna que tienen fuera con Murcia?

-Hay mucha gente alternativa y muchos proyectos que son la hostia en Murcia. Luego puede haber gente con nivel cultural más bajo y un punto de vista más arcaico, pero Murcia es una ciudad puntera. Amigos de Madrid que vienen a Murcia flipan. Esa estigmatización creo que se acabará.

-¿La música urbana recoge las nuevas inquietudes?

-El trap reivindica un mensaje que molesta pero que los jóvenes entienden y es que lo único que importa es el dinero. Y realmente es así. Ellos pasan de la hipocresía del hippismo, son hijos de la crisis, han visto a sus padres sufrir, estar en paro.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -Bar Ocio, en Murcia.
2
-¿Una canción? -'Venus in furs', de Velvet Underground. (Lo lleva tatuado en el brazo izquierdo).
3
-Libro para el verano. -'El martillo cósmico', de Robert Anton Wilson.
4
-¿Qué consejo daría? -Baila y olvídate de todo.
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-¿Cuál es su copa preferida? -Southern Comfort solo con un hielo.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -No.
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-¿Un héroe o heroína de ficción? -Barbarella.
8
-Un epitafio. -El silencio solo es el principio.
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-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Quiero vivir.
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-¿Tiene enemigos? -Sí, tantos como amigos.
11
-¿Lo que más detesta? -Los juicios de moral.
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-¿Un baño ideal? -En La Manga, en el Mediterráneo.

Cultura urbana

-¿Le choca la imagen de escepticismo social de los jóvenes?

-Una sociedad que se ha construido sobre el capitalismo de hace 50 años tiene esa derivación. Su forma de estar en el sistema es esa, que solo les importe el dinero, estar guapos y el sexo. Pueden ser banalidades, pero los niños ven todo el rato en internet anuncios de zapatillas. Y son pobres y quieren ser ricos. Saben que la felicidad no existe sin dinero. La crisis ha afectado culturalmente. Eso me resulta interesante porque es una tendencia. Cuando se desprecia la cultura urbana olvidan que hay un mensaje.

-¿Asoma todo eso en su música?

-Sí, lo intento. Soy una melómana. Investigo distintas músicas. Hay una música para cada tiempo. Ahora está el trap y también aceptar las raíces, como ha hecho Rosalía. Lanza su mensaje en base a unas raíces flamencas con unos códigos que nadie había hecho. Llevábamos años mirando a Inglaterra y a América en arte, cultura, moda... y, de pronto, hay un arraigo a la cultura propia. Me interesa mucho más un niño de veintitantos que canta lo que vive aquí que una banda que hace rock de hace 30 años.

-¿Cuál es su marca, la que te diferencia?

-La 'world music', el rollo de meter muchos estilos y procedencias. Todas las diásporas musicales se cruzan entre sí y si las conoces puedes unirlas y que tenga sentido.

-¿A qué le suena este verano?

-Como hace un calor infernal, exploro música latinoamericana y africana. Estoy con los ritmos más oscuros. Un poco apocalíptico es a lo que me suena más, aunque hay un reguetón ahora oscuro, como muy experimental, que lo estoy investigando mucho, a nivel muy underground.

-¿Qué ha tenido que soportar por ser una dj mujer?

-Que me contraten y el mismo promotor me tire los trastos y me haga sentir incómoda. A mí me ha acosado gente de ambos sexos. Es un trabajo de cara al público y a veces pasan esas cosas. Una tía dj llama la atención, pero tengo compañeros hombres dj que también lo sufren.

-¿Por la noche qué se encuentra?

-De todo. De hecho, convertí hace tiempo mi cabina en un punto lila contra la violencia de género porque desde arriba veo situaciones de acoso a otras chicas. Me mola contribuir en eso.

-¿Le sorprende ese rebrote de conductas cavernícolas?

-No. Ten en cuenta que estamos aún luchando, mensajes como los de Vox siguen calando en la peña. Me molesta que lo achaquen al reguetón.

-¿No le molestan las letras machistas de algunos artistas?

-Hay que leer los códigos, porque la palabra 'puta', que se dice mucho en el trap, se refiere al dinero. Hay una confusión. Bad Bunny tiene una letra superfeminista sobre la violencia de género, pero se le considera machista, y ni por asomo. Daddy Yankee ha dicho que 'La gasolina', que se tuvo por machista, la escribió para una mujer liberada porque Puerto Rico vivía una liberación. Es un himno a la mujer liberada, que hace lo que quiere. Y hay chicas que hacen reguetón feminista a tope. Dentro sí hay machistas, pero el género no lo es.

-¿Cómo ve la censura en la contratación de artistas, como el caso de C Tangana?

-Muy mal. Ya censuraban a Escorbuto. Y C Tangana no es más machista que nadie. No lo entiendo. Está Bad Gyak, que ha sacado una canción que se llama 'Santa María' con mensajes megaguarros hacia los hombres y a mí me encanta que lo diga. Los tíos están hartos de decir cosas así, por qué no nosotras.

-¿A qué fuentes recurre para crear otras músicas?

-La estética, la cultura. Me interesa mucho la calle, lo que pasa y todo lo social. Creo que es un tiempo de cambio de paradigma y la gente está cambiando los códigos y hay una liberación de determinados ritmos. La gente más punky ahora escucha reguetón, porque todo el mundo lo odia y es lo más subversivo ahora mismo, lo que no se acepta.

-¿Qué generos despuntan?

-Los más jóvenes escuchan más electrolatino, música menos elaborada con menos mensajes. El trap más subversivo que no sale en la radio triunfa en internet. El blues me encanta, pero no es de este tiempo. Guadalupe Plata, un grupo de blues de Jaen, sí ha sabido darle un código actual y de su espacio. Lo transforman y le dan ese rollo de cultura española, con oliveras y vírgenes. Me interesa en Murcia Crudo Pimento porque llevan la raíz. No reciclan música, hacen lo suyo, mientras que hay doscientos grupos iguales. En Murcia se escucha mucho afrotrap porque hay una comunidad negra importante, y en Francia también.

Nuevos códigos

-¿Qué otros dj le gustan?

-Me interesa más lo que hacen las chicas dj, porque su punto de vista artístico es más amplio y sensitivo. Ellas tienen códigos de liberación. En Madrid ahora hay muchas tías pinchando reguetón porque para ellas es liberación y si quiero mover el culo, lo muevo. Arriesgan más. La mujer está marcando los nuevos códigos más interesantes. Me interesa Honey Dijon, de Chicago, Pedigo, y en el rollo más urbano, Mina, Kelman Duran, que está haciendo algo muy experimental, el portugués Bronco. Hay chicas dj muy interesantes de África y Oriente.

-¿Cómo están reaccionando los hombres ante el movimiento feminista?

-Bueno, algunos no se enteran. Y creen que la liberación de la mujer le va a causar un daño al hombre, y es al contrario. Lleva a una mujer menos traumada, menos reconrosa, más libre, pero hay miedo a lo desconocido. Creen que vamos a ser las nuevas amazonas. Veo machismo por todos lados. Yo soy presumida y qué pasa, ¿que no puedo ser artista?