José Miguel Luengo: «Soy el cocinero de mi peña, 'Los Escandalosos'»

José Miguel Luengo, con su mujer, Pilar Amelia Martínez, y sus cuatro hijas. / vicente vicens / agm
José Miguel Luengo, con su mujer, Pilar Amelia Martínez, y sus cuatro hijas. / vicente vicens / agm

El alcalde de San Javier se sonroja preguntado por si se ve algún día de presidente regional: «¿Lo dice en serio?»

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Es, así de complejo, así de sencillo, «un hombre feliz». José Miguel Luengo (San Javier, 1981), ingeniero civil, alcalde de su municipio con mayoría absoluta [del PP], casado y padre de cuatro hijas: unas mellizas de tres años y medio, otra niña de cinco años; y Amelia, la mayor, que tiene siete. Ah, si quieren hacerle un regalo, acertarán con unos buenos habanos, no se lo piensen. Se hizo con madera su propio 'Juan Sebastián Elcano'.

-¿Se imaginó teniendo familia numerosa?

-Sí. Yo empecé a salir formalmente con la que hoy es mi mujer [Pilar Amelia Martínez], dos días antes de cumplir los 18 años. Y a los dos nos gustaban las familias grandes; ella lo tenía todavía más claro que yo y, de hecho, si por ella fuese seguiríamos ampliando la familia, algo que yo tampoco descarto. Estamos muy felices con nuestras hijas.

-¿Qué tal padre es?

-Trato de quererlas mucho y de que lo sepan. Soy muy besucón con ellas, me encanta tenerlas en brazos y, de hecho, todavía muchas noches dormimos los seis juntos en la misma cama; a mí me encanta. También es verdad que estoy con ellas menos tiempo del que me gustaría, pero no tengo la sensación de que me esté perdiendo la infancia de mis hijas; de hecho, aprovecho cada momento que estoy con ellas al máximo, soy un disfrutón, las disfruto mucho.

-¿Trabajan los dos?

-A mi mujer, que es ingeniera de telecomunicaciones, le gustaría volver ya a la actividad profesional. Estos últimos años los ha dedicado a las niñas.

-¿Usted la anima a que vuelva?

-Sí. Es cierto que te da mucha tranquilidad que las crías estén con su madre, pero muchas veces le he preguntado si echaba de menos trabajar, porque ella ha luchado mucho para tener su carrera, que es complicada. Y me decía: 'Ahora mismo, si podemos permitírnoslo, lo que más me llena es estar con las niñas. Y ya volveré a ejercer profesionalmente'.

-¿Cómo se conocieron?

-Hemos vivido toda la vida a trescientos metros uno del otro, y hemos jugado en la plaza del pueblo desde que éramos muy críos. Mis suegros tenían allí el Restaurante Moderno; de hecho, hay gente que viene de Madrid y todavía pregunta por el restaurante, ¡mi suegro se pone que le falta plaza! [Risas] Los dos pertenecíamos a la misma peña, 'Los Escandalosos', de la que ella fue presidenta antes que yo. Nos lo pasábamos, y nos lo seguimos pasando, bomba. Empezamos con una sudadera que ponía 'Los Escandalosos' y juntándonos siempre en el mismo banco de la plaza, que era nuestra sede. Un 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, me declaré, me dijo que sí y empezamos a salir.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -Kiosko Bar. San Javier.
2
-¿Una canción? -'I want to break free', de Queen.
3
-Libro para el verano. -'La maldición de la Casa Grande', de Juan Ramón Lucas.
4
-¿Qué consejo daría? -Ten amigos y disfrútalos.
5
-¿Su copa preferida? -Cerveza bien fría, con hueva de mújol.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -En ocasiones.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Arya Stark, de 'Juego de Tronos'.
8
-Un epitafio. -'Supo vivir'.
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -¡Bisabuelo!
10
-¿Tiene enemigos? -Espero que no.
11
-¿Lo que más detesta? -La deslealtad.
12
-¿Un baño ideal? -En el Mar Menor, con mis chicas.

-¿Cómo es?

-Una mujer mucho más fuerte que yo, paciente, perseverante, alegre. Para mí, es fundamental.

-¿Ha pensando alguna vez que no se la merece?

-Muchas veces, pero muchas menos de las ocasiones en las que me siento inmensamente afortunado. Yo, viendo cómo trata a las niñas, con qué cariño, con qué paciencia... me quedó totalmente embelesado.

-¿Cómo era de niño?

-Muy inquieto y, al mismo tiempo, muy casero. Me gustaba mucho estar en mi casa, con mis padres y con mi hermana, y pasar tiempo con mi abuelo Miguel, que ha sido siempre un referente para mí. Va a cumplir 92 años y siempre ha sido un buen amigo mío. Fíjese que a ver a mi abuelo, que fue juez de Paz, acudían parejas que tenían problemas a que les ayudase. 'Vamos a ver a Miguel', decían [risas].

-¿Qué le gustaba hacer?

-Jugar al fútbol y todo lo que tuviera que ver con las manualidades; recuerdo que, durante la carrera, fui haciendo una maqueta en madera, tremenda, preciosa, de la embarcación 'Juan Sebastián Elcano'; se quedó en casa de mis padres porque en la mía no cabe. Era muy manitas, estaba deseando llegar a casa de mi abuelo a ver si se había roto algún transistor o alguna estufa. En una ocasión, desmonté una escopeta de agua, que llevaba un motor, y con él hice una especie de depuradora que al profesor de Ciencias Naturales le encantó. Le echábamos agua sucia y lográbamos que saliera cristalina.

-¿Cuándo empezó a interesarse por la política?

-Muy pronto empezó a apasionarme, porque la viví en mi casa, con mi padre y con mi abuelo, desde muy pequeño. A partir de esa inquietud, yo me hacía muchas preguntas y me fui forjando mi propio pensamiento.

Las frases

-
«Mis padres viven a trescientos metros de mí, y mis suegros en mi mismo bloque»
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«¿Lo dice en serio? [Respondiendo a la pregunta de si se ve un día de presidente de la Región] No, no, incluso me sonrojo [y se sonroja]»
-
«No discuto encarnizadamente casi por nada, ni insulto jamás»

-¿Su padre le imponía? [José Anselmo Luengo, veterano dirigente del PP con gran carácter]

-Sí, por su presencia y su personalidad, que de primeras impone a mucha gente, incluida Pilar cuando éramos novios; pero mi padre tiene un corazón enorme y desde siempre ha generado en mí una confianza que me ha permitido poder siempre hablar con él de todo. Y tengo que decirle que es muy cariñoso. Todas las tardes, desde que nació Amelia, viene a casa, les da la cena a las niñas y se pone a leer con ellas. Tiene una habilidad muy especial con sus nietas. Para mí, es un ejemplo de honradez y hay algo en lo que me gustaría mucho parecerme: ha tratado de ser ejemplar allá donde ha estado, y de disfrutar allá donde ha estado. Y todos me dicen que ha sido muy buen compañero. No querría decepcionarle, ni tengo intención de hacerlo.

-¿De qué tiene la suerte?

-Mis padres viven los dos y están muy bien. Viven a trescientos metros de mí, y mis suegros en mi mismo bloque.

-¿Sigue siendo el niño mimado de mamá?

-[Risas] Pues sí, y me encanta.

-¿Qué más es una suerte?

-Todas las noches duermo en mi casa.

Agradar

-¿Qué no lleva bien?

-Cuando se produce, la deslealtad, que te falle alguien en quien has confiado. Yo me entrego a tope, a corazón abierto, no sé hacerlo a medias, y me encanta que la gente que me rodea sea feliz. De hecho, soy el cocinero de mi peña, y no porque me guste la cocina, que también, sino por agradar, por contribuir a que la gente se lo pase bien. Por cierto, pasa una cosa curiosa en mi peña que habría que estudiar [sonríe].

-Adelante.

-Hay en total, hasta la fecha, ocho parejas de mellizos, incluidas las de mi hermana, la mía y la del consejero [Antonio] Luengo, cuya mujer también está embarazada de mellizos. Los raros del grupo son los matrimonios que no los tienen [risas].

-¿Tiene más amigos dentro o fuera de la política?

-Fuera, pero también tengo muchos dentro. Amigos no me faltan, me gusta tenerlos y disfrutarlos.

-¿Qué no hace?

-No discuto encarnizadamente casi por nada, ni insulto jamás.

-Usted es alcalde con mayoría absoluta, conseguida justo cuando el PP está en claro retroceso y con dos temas candentes que le afectaban directamente: el estado del Mar Menor y el cierre del aeropuerto de San Javier. ¿Se lo cree ya?

-[Amplia sonrisa] De vez en cuando, me acuerdo y me da gustirrinín [ronríe muy satisfecho]. Yo le he hablado siempre a la gente con claridad y con sinceridad. En el tema del cierre del aeropuerto, siempre he dicho que yo no era partidario, pero que desde 2011, con el Aeropuerto de la Región de Murcia terminado, ya se habían establecido los protocolos para que se cerrase el de San Javier. A mí no se me olvida la imagen de mi abuelo recibiendo a [Perico] Chicote en el primer vuelo civil que tuvo lugar aquí. Este aeropuerto funcionaba muy bien, y se cerró cinco meses antes de las elecciones municipales. Pero la gente conocía bien cuál era mi posición, incluso que llegué a defender que permaneciesen los dos abiertos y que compitiesen...; y que no iba, ni voy, a dejar de trabajar para buscarle alternativas a unas infraestructuras que están sin amortizar. Al proyecto San Javier Ciudad del Aire, quiero añadir que venga la Fundación Infante de Orleans, algo que sería un complemento cultural y aeronáutico muy importante.

-¿Y el Mar Menor?

-Ha sido lo que más me ha quitado el sueño, pero ya hace tiempo que no me lo quita porque estamos volcados y dejándonos la piel en su recuperación. Lo que me disgusta es que sea utilizado como un arma política. Me defraudó mucho, cuando [la plataforma] Pacto por el Mar Menor, tres días antes de las elecciones, hizo un llamamiento para que la gente no votara al PP.

-¿Qué destacaría de usted como político?

-Soy una persona a la que le han gustado siempre los consensos. Cuando era diputado regional, y el grupo parlamentario del PP lo componían entonces 33 de los 45 diputados de la Cámara, mi obsesión era ya que se alcanzase el máximo consenso posible, cuando no la unanimidad, a la hora de sacar adelante iniciativas. Y eso pasó, por ejemplo, con la propuesta de la pasarela de madera de la zona norte de La Manga, a la que se sumó también el diputado [de IU] José Antonio Pujante, del que guardo muy grato recuerdo. Se aprobó por unanimidad, pero luego no se hizo, entre otras cosas, porque empezó la crisis del Mar Menor en 2016 y lo mejor era emplear todos los esfuerzos en su recuperación.

-¿Su ambición política dónde llega?

-Mi ambición política está más que cubierta siendo alcalde de San Javier y teniendo la confianza de los dirigentes nacionales de mi partido, de cuyo Comité Ejecutivo formo parte, y muy buena relación con Fernando [López Miras] y su equipo.

-¿Se ve algún día de presidente de la Región?

-¿Lo dice en serio? No, no, incluso me sonrojo [y se sonroja].

-¿Qué viaje tiene en proyecto?

-En cuanto sea posible, a Japón, a hermanar San Javier con la ciudad de Takata. Será un hermanamiento en torno a San Francisco Javier, de quien yo soy devoto y a quien tengo por uno de mis referentes.

-¿Vegetariano?

-¿Vegetariano?