La guerrilla de Marx, el Che y Jesucristo

Miembros de la guerrilla guevarista del Ejército de Liberación Nacional (ELN). / r. c.
Miembros de la guerrilla guevarista del Ejército de Liberación Nacional (ELN). / r. c.

El ELN, que acaba de matar a 20 personas en Bogotá,inspiró su ideario en la revolución cubana y la doctrina católica. Ahora le guía más el narcotráfico

ANTONIO PANIAGUA

Sobre el camino de la paz en Colombia ha caído un jarro de agua fría. Un atentado terrorista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha abortado las esperanzas puestas en el diálogo, un proceso que inició el expresidente y Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, y que ahora ha embarrancado. Los 80 kilos de explosivos que estallaron la semana pasada en la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá causaron la muerte de 20 personas. Los rebeldes, que tienen por bandera el rojo y el negro, se han ido despojando de su ideología revolucionaria primigenia y cada vez se parecen más a las bandas criminales, con las que compiten por el control de la producción de cocaína.

El ejemplo de las FARC, que decidieron hace dos años desarmarse y convertirse en un partido político, no va a ser seguido por el ELN. «No pueden pedir que nos amarremos los brazos si nos atacan», dijo ayer a la AFP el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, desde La Habana, donde negociaban ambas partes. El proceso de paz naufraga, como se comprueba con la decisión del presidente colombiano, Iván Duque, de reactivar las órdenes de captura contra diez miembros del ELN que integraban la delegación negociadora de la guerrilla en Cuba.

Pero, ¿qué es el Ejército de Liberación Nacional? El grupo, ahora dirigido por Nicolás Rodríguez Bautista, 'Gabino', nació en 1964 y es fruto de una mezcolanza entre marxismo, teología de la liberación y adoración por Ernesto Che Guevara. El ELN, considerado por EE UU un grupo terrorista, vio la luz en San Vicente de Chucurí, en el norteño departamento de Santander, a un centenar de kilómetros del epicentro petrolero y sindical del país, Barrancabermeja.

Entre sus fundadores figuraban sindicalistas y universitarios que se embebieron del comunismo a la caribeña alumbrado por Fidel Castro, cuyo régimen procuró instrucción militar a un grupo escogido de estudiantes. Quienes se levantaron en armas no eran campesinos, como ocurrió con las FARC, sino intelectuales y «jóvenes descontentos de clase media», según el historiador David Bushnell, autor del libro 'Colombia: una nación a pesar de sí misma'.

La cruz y las armas

A los insurgentes pronto se sumó el cura colombiano Camilo Torres (1929-1966), quien murió en una de las primeras refriegas con el Ejército. Su lucha fue efímera y su huella perdurable: la organización quedó impregnada durante largo tiempo de un componente religioso que atrajo a otros sacerdotes y monjas, como el español Manuel Pérez Martínez, alias 'Poliarco' o 'cura Pérez', quien llegó a ser el máximo jefe de la guerrilla y murió de hepatitis en algún lugar de las montañas de la provincia de Santander hace casi 21 años.

«En la década de los 50 y sobre todo la de los 60, una parte de la Iglesia católica latinoamericana, que era fuertemente nacionalista, se radicalizó y abrazó la lucha armada a raíz de su compromiso con los pobres. Algunos pensaban que era la mejor forma para acabar con la explotación de los campesinos y los trabajadores y construir así una sociedad socialista. En Argentina, los montoneros recibieron también parte de ese influjo católico», dice Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

El ELN

55 años
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) lleva 55 años de lucha armada, que el Gobierno colombiano y EE UU tildan de pura actividad terrorista. El Ejecutivo cree que el ELN mantiene a 17 personas secuestradas. Es tenida como la única guerrilla activa de América Latina. Su territorio discurre por zonas fronterizas con Venezuela, como los departamentos de Arauca y el norte de Santander, además de la linde con Ecuador, como Nariño, el lugar con más cultivos ilegales de coca.
1.800
combatientes tiene el ELN, según estimaciones del Gobierno. La guerrilla dice contar con muchos más. Al margen de la cifra, los insurgentes son muchos menos que los 10.000 desmovilizados de las FARC.

La guerrilla del ELN quedó muy diezmada en los años 70 a causa de una ofensiva de las fuerzas de seguridad, pero redobló su actividad en los 90 con cientos de secuestros y acciones de sabotaje.

Según el Gobierno colombiano, 1.800 guerrilleros integran el ELN, una cifra muy inferior a los 10.000 combatientes que engrosaban las FARC. Para obtener financiación, los guerrilleros recurren a la extorsión y el secuestro, que llaman eufemísticamente 'retención'. Los rebeldes rojinegros coinciden con las FARC en sus nexos con los carteles del tráfico de cocaína, una relación que comenzó cuando cobraban a los narcos una especie de 'impuesto revolucionario' por consentir el tránsito de droga por su territorio. Se diferencian en cambio de la extinta guerrilla en que el ELN tiene una estructura federal que da lugar a la atomización de sus grupos, lo que convierte el diálogo en una tarea que se antoja muy complicada.

«Está por ver qué hace Venezuela, que es un santuario donde está albergada parte de la cúpula dirigente del movimiento y algunos contingentes de la guerrilla. Recientemente ha habido un enfrentamiento entre el ELN y el Gobierno de Caracas por el exceso de competencias que se tomaban los guerrilleros, aunque el asunto no ha pasado a mayores. Ahora debemos estar atentos a la respuesta que dé Venezuela a las exigencias de Colombia para que informe de si hay líderes guerrilleros en su territorio. Si se produce una escalada podrían alterarse los equilibrios regionales», explica el profesor Malamud. La última guerrilla de Latinoamérica se resiste a desaparecer.