El equipo de Izpisúa crea híbridos de humano y mono en China

Un embrión de ratón con células de rata en su corazón. /INSTITUTO SALK
Un embrión de ratón con células de rata en su corazón. / INSTITUTO SALK

El objetivo de estas investigaciones, que no pueden realizarse en España por cuestiones éticas y legales, es avanzar en la obtención de órganos para trasplantes

LVMadrid

El equipo del investigador Juan Carlos Izpisua, con fondos y la colaboración científica de la UCAM, ha logrado crear por primera vez embriones híbridos de humano y mono en un laboratorio de China. La creación de estos embriones híbridos, técnicamente conocidos con el nombre de quimeras, representa un paso clave para la obtención de órganos para trasplantes a humanos procedentes de otras especies, objetivo último de la investigación. No obstante, tiene también sus aristas éticas, tanto por la creación de embriones con células humanas que luego se destruyen como por el hecho de que se utilicen en primates genéticamente muy parecidos al ser humano. De hecho, esta investigación se ha realizado en China porque en Estados Unidos y en España no está permitido. El avance científico fue adelantado ayer por el diario 'El País'. La UCAM, que sí habló con ese diario, no quiso comentar el estudio con 'La Verdad' porque saldrá publicado próximamente en la prestigiosa revista 'Nature'.

La Católica no quiso comentar ayer eltrabajo con el argumento de que se publicará próximamente en 'Nature'

Por lo que ha trascendido, el grupo de Izpisua, repartido entre el Instituto Salk de EE UU y la Universidad Católica de Murcia (UCAM), modificó genéticamente los embriones de mono para inactivar genes esenciales para la formación de sus órganos e inyectar a continuación células madre humanas capaces de generar cualquier tipo de tejido. El resultado son embriones de mono con células humanas que no llegaron a nacer porque los investigadores interrumpieron la gestación. Los científicos continuaron su desarrollo hasta la semana 14, momento en el que fueron destruidos. Ese es el límite establecido porque a partir de entonces podría desarrollarse el sistema nervioso. Una de las grandes preocupaciones para los expertos en bioética es la posibilidad de que las células humanas puedan desviarse más allá del desarrollo del órgano objetivo, viajar al cerebro del animal en desarrollo y puedan alterar su cognición. Hace unos pocos años, Izpisua declaró que había explicado el propósito y metodología de estos experimentos al Papa y este le vino a dar su visto bueno, aunque oficialmente no se conoce la posición del Vaticano. Los obispos estadounidenses, por el contrario, sí se expresaron en contra por motivos éticos a la creación de quimeras humanas en un documento hecho público cuando las autoridades de Estados Unidos analizaban si era pertinente, desde todos los puntos de vista, financiar con dinero público estas investigaciones. Izpisua, que vive y trabaja en La Jolla (California), encontró fondos privados para llevarlas a cabo, entre ello de la Universidad Católica murciana, con la que ha establecido una estrecha colaboración científica. De hecho, visita a menudo la UCAM y colabora con sus investigadores. Al tratarse de un científico de primer nivel internacional, que trabaja además en un área de vanguardia, la presencia de la UCAM en revistas internacionales de alto impacto se ha disparado desde entonces.

El equipo de Izpisua ya creó una quimera de embrión entre humano y cerdo con la misma intención pero los resultados obtenidos no cumplieron las expectativas. Aunque ha sido el éxito de otros híbridos de especies emparentadas como el ratón y la rata las que llevaron a los científicos a centrar el foco en la experimentación con primates no humanos. Los actuales resultados son «muy prometedores», a la espera de publicación.

Experimento en Japón

Ayer también se conoció que el investigador japonés experto en células madre Hiromitsu Nakauchi, que dirige equipos en la Universidad de Tokio y la Universidad de Stanford en California, ha recibido autorización del Gobierno japonés para crear embriones de animales con células humanas para implantarlos en otros animales e investigar nuevas vías para trasplantes de órganos.

El temor de los expertosen bioética es que células humanas alteren el sistema cognitivo dela especie utilizada

Esta investigación, que publica la revista 'Nature', prevé implantar células humanas en embriones de ratón y rata para trasplantarlos posteriormente en animales sustitutos, también con la intención de producir especímenes con órganos hechos a partir de células humanas que posteriormente puedan ser trasplantadas a personas.

Japón también tenía prohibidas explícitamente estas investigaciones, pero en marzo cambió su legislación para permitir la creación de embriones que combinen células humanas y animales que puedan ser implantados en animales y la gestación se lleve a término. De este modo, Nakauchi se convierte en el primer científico en obtener esta autorización, que está pendiente de la aprobación final en agosto.

Este investigador explicó que no va a intentar llevar a término ningún embrión híbrido de momento, sino que cultivará embriones en ratas y ratones hasta los 15 días, cuando los órganos del animal están formados en su mayoría y es casi a término, y después pedirá autorización al Gobierno para hacerlo con embriones híbridos en cerdos hasta 70 días. «Estamos tratando de generar órganos específicos, por lo que las células van solo al páncreas», puntualizó Nakauchi.