Bob Dylan: «Ya sabéis de qué va esto»

Bob Dylan. /Ki Price/REUTERS
Bob Dylan. / Ki Price/REUTERS

El ídolo norteamericano, Nobel de Literatura 2016, regresa a la Región de Murcia por cuarta vez

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

Cuando Bob Dylan supo que había obtenido el Premio Nobel en 2016, le surgió una pregunta: cómo se relacionan sus canciones con la literatura. Trató de articular esa conexión -dando rodeos probablemente, advertía-, hablando de Buddy Holly, que cantaba la música con la que creció (country western, rock 'n' roll y rhythm&blues). Buddy fue su arquetipo: «Era poderoso y electrizante y tenía una presencia imponente». Lo mismo dijo de Leadbelly y todos esos artistas que no ponían en la radio.

Bob Dylan

Cuándo
Domingo 5 de mayo. 21 horas.
Dónde
Plaza de Toros de Murcia.
Cuánto
Desde 60 a 132€.

Tuvo predisposición natural para las viejas baladas y el 'country blues', interiorizó desde el principio la jerga folk... «Pero yo también tenía algo más. Tenía principios y sensibilidades y una visión informada del mundo. Y la había tenido desde hace tiempo. Lo aprendí todo en la escuela primaria». Eso dijo Bob Dylan, que nunca se ha separado de tres libros: 'Moby Dick', 'Sin novedad en el frente' y 'La Odisea'. En esas tres historias hay todo, «voces mágicas, voces dulces con extrañas melodías», lo que le interesa al ídolo norteamericano. «Eso es lo que son las canciones también. Nuestras canciones están vivas en la tierra de los vivos. Pero las canciones son diferentes a la literatura. Están destinadas a ser cantadas, no leídas», dijo Dylan en el discurso que envió a la Academia Sueca.

El misterio del trovador, por cuarta vez en la Región, volverá a ser expuesto este domingo. «Ya sabéis de qué va esto. De sacar la pistola y volver a meterla en la pistolera. De abrirte camino a través del tráfico, de hablar en la oscuridad. Ya sabéis que Stagger Lee era un mal tipo y que Frankie era una buena chica. Ya sabéis que Washington es una ciudad burguesa y ya habéis oído la voz profunda de John the Revelator y ya habéis visto al Titanic hundirse en un arroyo cenagoso. Y sois colegas del vagabundo irlandés y del chico de las colonias. Escuchasteis la batería amortiguada y los flautines que tocaban bajito. Habéis visto al lujurioso Lord Donald clavarle un cuchillo a su mujer y a muchos de vuestros camaradas envueltos en lino blanco».