El 'submarino caza' o Isaac Peral II

Un murciano con los pies en la tierra, que innova por mar y aire

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Después de repasar y repensar las estadísticas, se suele comentar que en la Murcia provincial, regional o reinal son más los pocos que los muchos.

-¿Es una advinanza?

Pudiera. Eso supone que el millón y medio que somos nos movemos, en casi todo, por debajo de la media nacional. A cambio, un número interesante de paisanos (empresarios, escritores, artistas, artesanos y así) dan una talla que delata cualidades muy sobresalientes. No digo que una mayoría sea deficiente, al lado de una minoría magnífica. Es que los murcianos somos, uno a uno, cojonudos. Y todos juntos, flojeras.

Tanto si esta apreciación se compadece o no con la realidad, Manuel Torres -capitán de la empresa aeronáutica MTorres- está hecho de dinamita frutal, como definió Miguel Hernández al murciano. El término dinamita conviene aclararlo en los tiempos terrorísticos que padecemos. No significa que los de Murcia vayamos por ahí horadando con cartuchos la cantera Patria. Por eso el poeta -que nos conocía bien- añadió a la expresión 'dinamita' la palabra 'frutal'. Así dejaba claro que 'lo explosivo' se dulcificaba con algo tan excelente y apetecible como 'lo frutal'.

De cuando en cuando, Manuel Torres llama nuestra atención con su capacidad innovadora en la industria aeronáutica. Lo último es que, a la chita callando, se dispone a construir, si es que no lo ha hecho ya, un submarino a base de fibra de carbono. Nada que ver (o poco que ver) con los submarinos convencionales, fabricados con hojalatas más o menos resistentes.

Este que decimos viene a ser -se nos anuncia- un 'submarino 'caza' (por ligero y veloz), a semejanza de los aviones de combate. Ahí queda eso. Además de lo dicho, el prototipo «tiene el doble de resistencia y la quinta parte del peso de los sumergibles modernos de sus mismas dimensiones». Otro de esta tierra, el cartagenero Isaac Peral, hizo posible navegar por debajo de la superficie marina. Y uno más de la zona, Juan de la Cierva, nos permitió subir a los cielos.

No haré comparaciones odiosas. Sencillamente, me quedo con los tres, como arquetipos de lo mejor que ha dado la Murcia del uno por uno.

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