A la Roja, con humor

Jordi Alba y Luis Enrique regresaron los morros a su lugar descanso

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Estaba la afición inquieta. Como suele, pero, esta vez, un poco más que de costumbre. Primero, por tratarse de la selección española, que nos afecta a todos.

-'No serà a tants'.

Bueno, pero sí a muchos, joder. Y segundo, porque el desapego entre Jordi Alba y Luis Enrique no terminaba de resolverse. Una lástima, porque tanto uno como otro son buenos en lo suyo. Si trabajaran juntos, bien pudieran 'ofrenar noves glòries a Espanya', como reza el himno valenciano. Pero, chico, la cosa no acababa de arreglarse. Quiero decir que el míster seguía emperrado en no convocar al muchacho. Los periodistas no paraban de darle el coñazo a Luis Enrique con este asunto. Lo normal cuando jugador y entrenador se toman los 'calçots' de espaldas.

Por fin, este pasado jueves, las aguas volvieron su cauce. Y todo el mundo pudo ver por la tele a Luis Enrique, jugando a los cromos de futbolistas y cómo sacaba de un sobre el correspondiente a Jordi Alba. Algunos temían que lo quemara con un mixto, según la moda de los 'cremats', que tanto se lleva últimamente en Cataluña. Pero no, porque Luis Enrique pegó la estampa en un mural que simulaba un álbum, con lo que venía a decirnos que Jordi Alba quedaba convocado para jugar con la Roja.

Se comentó en los mentideros que Jordi y Luis Enrique se habían reunido poco antes, juntaron sus respectivos pelillos y los arrojaron al mar, como se suele decir. Pues, nada, muy bien. Pero lo mejor vino después. Y es lo que justifica que le estemos dedicando tanta atención al asunto. Zanjada esa cuestión, como ya los periodistas no tenían nada inteligente que decirle al míster (esto suele ocurrirnos muchas veces), uno de ellos -el más desinhibido- le preguntó que a quién le gustaría parecerse. Y rápido como alguien a quien le pisan el rabo, respondió Luis Enrique: «¡A Jordi Alba!».

Eso estuvo muy bien traído. A mí, al menos, me encantó ver cómo se colaba el humor (por boca del asturiano inquieto) en esas ruedas de prensa que generalmente se muestran más picudas que redondas.

Bienvenida sea una miaja de ingenio a la grisura exasperante de nuestra crispada sociedad.

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