«Con la Iglesia hemos topado, Sancho»

El partido garrista propone adelgazar la nómina de altos cargos

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Los altos cargos son como todo. Si además de estar en lo alto, trabajan con eficiencia, pues, nada, miel sobre hojuelas. Entonces, ¿por qué sugieren los garristas murcianos que, de sesenta y siete que son ahora, pasemos a cuarenta y uno? Pues porque -según dicen ellos- la Comunidad ahorraría dos milloncejos y medio de euros.

Los garristas (no confundir con los guerristas, que ya fenecieron) son los seguidores de Alberto Garre. Se agrupan -en amor y concordia- en el partido que han titulado Somos Región.

-Ya. Y el trabajo de los que quieren cepillarse, ¿quién lo hará?

Los funcionarios de toda la vida. En aquellos casos en que ninguno de ellos sea especialista en un área concreta, entonces sí se podrá traer a alguien de la calle. La propuesta se refiere a directores generales, que es un puestecico potable. Pero los de Garre no se paran ahí. Piden también que el personal eventual de gabinete -no confundir con el de cabina, pues ese trabaja en los aviones- se reduzca a dos ejemplares por consejería Los de gabinete son individuos que llamamos de confianz y ayudan a esquivar las puñaladas políticas.

-Cuñados y así, ¿no?

Bueno, cuñados, pero también concuñados y algún primo hermano. Estamos hablando de los que conocemos como asesores, que son los que se encargan de decirle al principal cómo hay que hacer las cosas. Qué cosas serían esas, no se lo puedo yo explicar, porque no estoy dentro del cascarón político. Serán aquellas que vayan surgiendo en cada momento. En la política (tan complicada y a la vez tan sencilla), cada día trae su particular afán. Unas veces pintan blancas y otras veces pintan negras. Según pinten, el asesor va asesorando al asesorado de una manera o de otra, a ver si me comprende usted.

-No, si comprenderlo lo comprendo. Pero no lo comparto del todo.

Si no me comparte, como dice, estamos ya hablando de ideologías. Porque, según sea la teoría política, así luego funcionará la praxis. Me supongo que, con lo achuchá que está la vida, esto de quitarle un turrón a la gente sin darle otro a cambio, no será fácil.

Como dijo Don Quijote: «Con la Iglesia hemos topado, Sancho».

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