Cuando dormir bien mata

Ahora resulta que, con siete horas, te mueres menos que con diez

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Los tontarras a los que se nos olvidó, el sábado por la noche, cambiar la hora del reloj (agrediendo así la normativa de la autoridad), perdimos sesenta minutos de sueño, que cargamos en el 'debe' morfeológico. La suerte favoreció a quienes, por su diligencia relojera, durmieron esa horica de más. O sea, nueve.

Los que incurrimos en dicho despiste, tuvimos la compensación de una noticia del periódico, que nos hizo saber que dormir ocho horas es mejor que dormir nueve.

-¡Pero qué me esta usía diciendo!

Hombre. Lo que le he dicho. Aunque morirse por unas dormidas que ahora los científicos consideran excesivas, no sería de golpe -a ver si me comprende usted-, sino suave que me estás matando. Digamos que el fallecimiento te llegaría más temprano.

Vamos a ver una cosa. Está bien que haya estudiosos que investiguen esto y lo otro. Porque esa es la manera de que -a lo tonto, a lo tonto-, las ciencias adelanten que es una barbaridad. Pero, a veces, el resultado de esas investigaciones produce no poca desazón. Es el caso que nos ocupa. Según los científicos, las personas que duermen ocho horas tienen más riesgo cardiovascular que si durmieran siete.

-¡Haaala! Otra preocupación más que añadir a lo de Cataluña.

Pues sí, para qué le voy a decir lo contrario. Siempre creímos que, como los viejos dormimos menos, los que sean capaces de navegar en el mundo de los sueños las ocho horas reglamentarias (o, mejor, la friolera de nueve o diez) son unos benditos de Dios. Pensábamos que el dormir, como el saber, no ocupa lugar. Y como lo que se pretende con el sueño es darle descanso a la mente y al cuerpo, los ancianos dormilones deberíamos estar de enhorabuena. Pero resulta que no. Se nos dice que un sueño de diez horas añade riesgo (en un treinta por ciento) de morirse antes, que si dormimos solo siete horas. Por tanto, ocho horas tampoco sería la dosis ideal.

Estas advertencias que nos hacen los científicos, trastornan nuestro pacífico vivir. Llega un momento en que ya no sabes para dónde tirar. Si duermes demasiado mucho, malo. Si duermes demasiado poco, malo. Y si duermes lo de toda la vida (ocho horicas), te mueres antes. ¡Jooodeeer!

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos