«Por qué no soñar con tener algún día una playa fluvial en Murcia»

Quique Gavidia, monitor nacional del Club Remo y miembro histórico de este, entrena con el kayak en el río Segura./Javier Carrión / AGM
Quique Gavidia, monitor nacional del Club Remo y miembro histórico de este, entrena con el kayak en el río Segura. / Javier Carrión / AGM

«Lo del mar es tremendo, eso va cada vez peor», lamenta Quique Gavidia, monitor nacional del Club Remo y piragüista

Pepa García
PEPA GARCÍA

Quique Gavidia (Murcia, 1973) aún no era un adolescente cuando comenzó a remar en su piragua por el río Segura. No eran buenos tiempos para hacerlo, pero su recién despertada pasión por este deporte, alimentada por los veteranos del Club Remo, convirtió el que era 'el río más sucio de Europa' en el motor de una afición que ha moldeado su vida. Profesor de Dirección y Dramaturgia en Rojales a tiempo parcial y propietario de la tienda Kayak Sport, desde donde organiza excursiones y actividades, vive entusiasmado el regreso de un Segura navegable, en el que se mete a diario.

-¿Cómo ha vivido el poder volver a remar en el Segura en Murcia?

-Después de muchos años esperando a que el río se regenerara para poder navegar y entrenar, estamos muy contentos. Los antiguos piragüistas del Club Remo hemos retomado la actividad de competición en las modalidades de K1, K2, K4, C1 y C2. Desde hace tres años estamos asistiendo a la liga autonómica de competición en la Región, también a los principales torneos y campeonatos de España, como el de Invierno de Fondo en Sevilla o el de velocidad en Trasona (Asturias). Ahora vamos a asistir al Campeonato del Mundo en Portugal, el de velocidad y el de maratón y, en estas fechas, comienzan la Copa de España y el Campeonato de España de kayak de mar y el Europeo de la misma modalidad, que va a ser en Villajoyosa (Alicante).

«Lo estamos consiguiendo. El agua está limpia, no huele y no hay mosquitos. Ahora tenemos que concienciarnos de que hay que limpiarlo»

«En el 97 pensábamos que jamás íbamos a poder volver a entrenar o a remar»

-¿Qué les dice la gente?

-La gente, cuando nos ven desde los puentes, se alegran y nos animan. Sobre todo la gente mayor, que al vernos recuerdan los tiempos en los que el río era navegable y el Club Remo estaba funcionando.

-¿Cómo ve el río ahora, porque usted empezó en unos años en los que estaba muy contaminado y mal?

-Nosotros entramos en el año 85 y el río..., el cauce lleno de cañas... Era muy duro entrenar. Estaba muy sucio. Recuerdo la gente tirando colchones y somieres oxidados, y basuras; jeringuillas, porque en aquella época era una zona frecuentada por 'yonquis' y prostitutas. Lamentablemente, cogíamos un montón de bolsas con los perros muertos que tiraba la gente, y cerdos muertos que bajaban... El olor era muy fuerte y duro. No era algo de lo que disfrutabas, lo hacías como mero entrenamiento deportivo. Eso fue en los años 87 u 88. Luego, vinieron tiempos aún peores, cuando ya no nos dejaron ni navegar: suciedad, olores,... El río, además, tenía muy poco caudal y era impracticable.

-¿Qué hicieron entonces, dejaron de hacer piragüismo?

-No, comenzó una etapa muy bonita, la del kayak-polo. Le pedimos al Ayuntamiento la piscina del Murcia Parque y pudimos seguir con la modalidad del kayak-polo. Era como el waterpolo pero con piraguas muy pequeñas. Allí pudimos estar ocho años y, después de aquella etapa, lo dejamos. Yo seguí con la tienda Kayak Sport, con la venta de piraguas y las actividades de excursiones.

-¿Pensó en algún momento que volvería a navegar en este Segura?

-No, en el 97 o 98 desapareció por completo el piragüismo en Murcia. Ahí pensábamos que jamás íbamos a poder a volver a entrenar y remar en el río. Hasta que nos sorprendió. De hecho, en el Ayuntamiento y en la Confederación nos iban diciendo que sí, que algún día volveríamos a tener el río y que confiáramos en ellos, pero no los creíamos. Hasta que, hace cuatro años, esto se empezó a mover, se empezó a regenerar, se empezó a limpiar, dragaron... Y, entonces, lo que creíamos que iba a ser imposible, ha sido posible. No era una utopía.

-Pero las condiciones del río, ¿son buenas o solo pasables?

-Buenas, buenas. Mira lo limpia que está el agua. De hecho, ha venido gente de fuera a entrenar, como el equipo de España junior, que está concentrado en Los Narejos y viene los días de fuerte viento, y cuando La Verdad organizó los dos campeonatos nacionales en febrero. La gente que vino de Cuenca, de Valencia, del Norte de España... alabó las buenas condiciones del río para entrenar. Estamos bastante contentos.

-La imagen que los vecinos de Murcia tienen del río no es muy buena, ¿hay que quitarle ese estigma?

-Sí, ahora da gusto ver cómo el agua está limpia, no huele, no hay mosquitos... Y yo me estoy metiendo a todas horas. Las cosas, cuando hay que criticarlas, se critican. Pero cuando hay que decir lo bueno, también. El entorno también es muy agradable, porque ves familias paseando por las orillas con sus bicis, con sus patines. Ves también pescadores de pesca sin muerte... Hay garzas reales, barbos, carpas, tortugas y, en primavera, las mamás pato con 6 u 8 patitos pasando delante de la piragua. Hay bastante vida.

-¿Cree que ha cambiado la percepción que los ciudadanos tienen?

-Yo creo que sí, aunque está costando. Hace cuatro años la gente me decía: 'Pero muchacho, cómo te metes en el río con lo sucio que está'. Ahora no. Yo, a veces, me meto a mediodía y no me ducho hasta por la noche, por trabajo, y no noto ni picacera ni que me salgan rojeces ni nada de eso. La gente se está acostumbrando y los mayores son quienes más disfrutan de vernos, porque recuerdan el río o han visto lo que ha costado regenerarlo. Los más jóvenes, claro, no se dan cuenta.

-¿Qué le espera al Segura?

-Le veo mucho futuro. Los proyectos que tiene el Ayuntamiento, la construcción de unos pantalanes, incluso se ha hablado de un posible club náutico... Creo que el Ayuntamiento se ha dado cuenta de lo importante que es el río y de que era un sitio que estaba muerto.

-¿Se sigue tratando con poco respeto, como cuando empezó?

-No. Tengo que reconocer que solo hay suciedad, lamentablemente, los días del Bando de la Huerta y de los festivales, que se tiran botellas y de todo. No veo basuras continuas.

-¿Y en el mar?

-Es lamentable. Ya estáis viendo las basuras que están sacando continuamente. Eso va cada vez peor. Lo del mar es tremendo. ¿Y lo del Mar Menor? Para mí, radicalmente (lo siento mucho por todos los que resultaran perjudicados), deberían de acabar con motores y gasolinas. Se debería de convertir en una laguna para deportes de vela y náuticos. Los daños colaterales, a veces, son necesarios en casos como este, tan importantes. No nos queda más remedio.

-¿Con que sueña?

-Pues lo estamos consiguiendo. Cuando se hablaba del río Segura, siempre alabábamos Blanca, Cieza, Abarán. Igual que hay que ser críticos con el Mar Menor, ahora tenemos que ser positivos con nuestro tramo de río y concienciarnos de que hay que limpiarlo. De que si en Archena está limpio, aquí, que son 20 miserables kilómetros, lo podemos también tener nosotros. Y, ¿por qué no?, soñar con tener algún día una playa fluvial en Murcia, si controlamos los vertidos al 100% todos. Por qué no bajarme con mi toalla al río de mi ciudad a bañarme, como en Aranjuez y en tantos sitios. Ahora hay que decir olé y olé. Lo bonito sería poder ir haciendo una excursión desde Murcia a Guardamar navegando en kayak. Sería una quimera, sería una utopía chulísima.

«En los 90 soñaba con regatas como Oxford y Cambridge»

«El río es mi rincón favorito porque es mi ciudad, a mi me ha dado mucho mi río. Yo empecé en este deporte y vivo y he crecido con el piragüismo en nuestro río. A mí me daba mucha pena cuando veía las posibilidades... Yo soñaba muchas veces con una regata como Oxford y Cambridge, en la medida de nuestras posibilidades. Con que la gente se asomara a los puentes y a las barandillass y nos vieran navegar. Y eso se consiguió en febrero, ¿no? La gente todavía no ha venido en masa, pero se asomaban, nos veían y decían: ¡Qué bonito!, ¡qué chulo, que en Murcia todavía pase como en Sevilla! Lo que pasa es que no es un rincón acogedor como las Norias de Abarán o El Menjú de Cieza, pero es mi río», insiste Quique Gavidia, que no falta un día a su cita con la piragua.

 

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