José Luis Montoya: «Si me quitan el mar, me matan»

José Luis Montoya, presidente de ADA Mar Menor, en el embarcadero del CAR de Los Narejos, antes de salir a navegar. / Elena Batalla
José Luis Montoya, presidente de ADA Mar Menor, en el embarcadero del CAR de Los Narejos, antes de salir a navegar. / Elena Batalla

«Sentarte en la orilla, cerrar los ojos y oírlo es la medicina que daría a muchos», dice el presidente de ADA Mar Menor

Pepa García
PEPA GARCÍA

José Luis Montoya (Murcia, 1957) es presidente y fundador de la Asociación de Deporte Adaptado Mar Menor (ADA Mar Menor), una organización que nació hace casi tres años, lleva en marcha, «en serio», un par de años y está alojada en el Club Náutico de Lo Pagán, donde sus socios aprenden, disfrutan y entrenan para competir en vela ligera adaptada. Bombero de Murcia 37 años, un accidente doméstico le dejó parapléjico y le alejó de su profesión. «Pero no me impide navegar ni esquiar. Hago más cosas que antes», cuenta con una amplia sonrisa dibujada en el rostro.

-¿Qué papel juega el mar en su vida?

-Si me quitan el mar, me matan. Es lo que me gusta. El olor a salitre del Mar Menor es único y eso te arrastra. A veces, me voy a la zona del Mediterráneo y, solo estar allí viendo el mar, te reconforta. Se te pueden pasar dos horas y ni te das cuentas. Sentarte en la orilla, cerrar los ojos y oírlo, te quita el estrés y todo; es la medicina que daría a mucha gente.

«Si nos cargamos el medio ambiente, nos estamos cargando el futuro»

-¿Por qué sintió la necesidad de crear la asociación de vela adaptada?

-He sido 37 años bombero en Murcia y, debido a un accidente doméstico, hace cinco años tengo una paraplejia, pero no me impide salir a navegar en el Mar Menor o a esquiar en Sierra Nevada. Al revés, estoy haciendo más cosas que antes. Entonces, fundé la Asociación de Deporte Adaptado. Pertenecemos al Club Náutico de Lo Pagán, que mostró mucho interés por tener la vela ligera adaptada, algo pionero en la Región. Y vamos a ser pioneros en España en crear la Escuela Nacional de Vela Adaptada. Está muy avanzada.

-Ahora es un apasionado de la vela, ¿cómo llegó a ella?

-Había navegado con amigos antes de la lesión. Y, estando en el hospital de Parapléjicos de Toledo, mi doctor, gallego, me martirizaba todos los días diciéndome: 'Ya que tienes el Mar Menor al lado, ¿por qué no haces vela?'. Estaba yo para hacer vela; no tenía ganas de nada. Y, cuando volví aquí, hubo un curso de vela en Madrid y me enganché. Aun así, me fastidiaba tener mi licencia en Madrid siendo de Murcia. Y, con mi mujer, pensamos: '¿Por qué no hacemos una asociación de vela adaptada aquí?'. Así, casi sin querer, se fundó. Ya hemos competido en campeonatos de España y Europa y, el año pasado, ganamos la Copa de España en dobles.

-¿Qué objetivos se han marcado?

-Queremos a empezar mucho más en serio. Vamos a ir metiendo a chavales de 13, 14 o 15 años, para que en 4 o 5 años puedan ir a las Olimpiadas. Vamos a enseñarles lo que es la vela adaptada, un deporte precioso, y empezar a curtirlos. Además, va a estar abierta a toda España. Cualquier persona con discapacidad física puede ponerse en contacto con nosotros y practicar vela. Habrá a quien le guste, quien quiera competir o simplemente disfrutar de navegar.

-¿Cómo le ha ayudado la vela a cambiar el chip?

-Todo. En un mes y medio de entrenamiento, recobré toda la potencia abdominal, lumbar, de espalda,... Los beneficios de la vela, que experimenté en mí, son increíbles. De hecho, me puse en contacto con mi médico y se lo dije. Entonces, decidimos darle impulso a la vela adaptada en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. ADA Mar Menor y la UCAM firmamos un convenio de colaboración para llevar el simulador de vela de la universidad a Toledo. Se está haciendo un seguimiento a chavales que lo están usando y los beneficios son fantásticos. En Parapléjicos están encantados. Y los chavales están deseando salir de allí para empezar a venir a los cursos que organicemos en el Mar Menor. Fue muy atinado llevar el simulador allí.

-¿Qué siente a bordo de un barco?

-Te sientes libre, porque eres tú el que dominas, el que peleas contra el viento, las olas... Y, además, el barco que utilizamos (Hansa 303) no se hizo para personas con discapacidad, pero es ideal para que lo manejen una o dos personas. Está muy bien diseñado porque, cuando se tumba, se vuelve a poner de pie solo. Te permite llevarlo solo y prescindir de la ayuda cotidiana. El que prueba, repite.

«Todo pasa por concienciarse de que lo que hacemos al mar es una verdadera locura»

-Y, ¿anímicamente?

-Genial, porque te relacionas con mucha gente y, en el mar, somos todos iguales. Te hace ver que puedes hacer cosas que no te pasaban por la cabeza. Te crece la autoestima porque dominas los elementos después de creer que la vida se había acabado. Se sale eufórico.

-¿Qué proyectos tienen en ADA?

-Además de la Escuela de Vela Adaptada para enseñar a los chavales y no tan chavales, haremos la Semana de la Vela para dar a conocer la navegación, porque no todo es competición. Simplemente salir a navegar, sentir el viento, el sonido de las velas, el agua y tú. Eso es... una maravilla.

-¿Cómo tratamos el mar?

-La única forma de atajar la cantidad de basura y plásticos que acaban en el mar es educación y conciencia. Todo pasa por concienciarse de que lo que hacemos con el mar es una verdadera locura. Hay que ser conscientes del legado que les dejamos a las futuras generaciones.

-De hecho, ya están protestando...

-Afortunadamente sí, lo cual quiere decir que son conscientes de que nos estamos pasando. Si nos cargamos el medio ambiente, nos estamos cargando el futuro, tanto a nivel ambiental como económico. Un turista que venga y vea un mar como el de hace un par de años, incluso el del año pasado, dice: 'Ya no vuelvo'. Ahora, hasta en las zonas más profundas, se ve el fondo. Lo que es menester es que se mantenga así .

-Pero Pacto por el Mar Menor sigue denunciando vertidos.

-Hay que ir eliminando los vertidos poco a poco y si nadie da el follón... El Mar Menor está dando de comer a muchas familias de pescadores y no te puedes cargar su sustento. También hay que pensar en eso y no hacer una cloaca del Mar Menor.

-Los pescadores, ¿están suficientemente concienciados?

-Son los primeros que han avisado siempre de que se nos iba el Mar Menor. Están guardando el huerto donde cultivan. Pero también hay que decir que hay mucho desaprensivo, y no me refiero a los pescadores, que tira baterías o aceite al mar. No obstante, ya se ven caballitos, gallinetas y zorros, que casi habían desaparecido, síntoma de que la mejoría avanza.

-Como bombero, habrá tenido que intervenir en muchos incendios forestales, ¿qué sintió?

-He intervenido en muchos. Treinta y siete años es una vida y da para todo. Estuve en el incendio de Moratalla de 1994, uno de los más gordos que ha habido. Permanecimos allí 4 o 5 días seguidos, que coincidieron con vientos de 80 km/h y nos hacían casi imposible poder dominar el fuego. Lamentablemente, un 90% de los incendios son intencionados. Hubo una época que, sobre el Tiro de Pichón, era raro el día que no teníamos 1 o 2 incendios. Sin duda había intereses urbanísticos. De hecho, en cuanto se dijo que en un terreno forestal quemado no se podía edificar hasta pasados 40 años, se acabaron esos fuegos. Hoy nos hemos concienciado bastante de que hay que respetar nuestros pequeños pulmones.

-¿Prohibiría navegar a motor?

-El motor no lo puedes quitar, pero sí reducirlo. Tengo que decir que están haciendo bastante daño las motos de agua (que nadie se disguste), pero hay aceite por todas partes y se debería controlar más esta actividad. Ya ha habido varios choques con embarcaciones a vela y, muchas veces, las lleva gente que no sabe ni qué tiene entre las piernas.

«Si no se hubiera dado el follón, se hubieran hecho casas hasta en el mar»

-¿Cuidamos la naturaleza?

-Veo que las nuevas generaciones están concienciadas sobre que, como la perdamos, va a ser muy difícil recuperarla. Y, en las escuelas, se debería salir más al monte para crear un vínculo. La naturaleza debe ser sagrada para todos.

-Las autoridades, ¿están a la altura?

-No. Han primado más los intereses económicos que los ecológicos. Hemos visto verdaderas aberraciones. Si no se hubiera dado el follón, hubieran hecho casas hasta en el mar.

-¿Qué pediría a los murcianos?

-Que sean conscientes de lo que podemos dejar a las futuras generaciones, que hay que educar en la ecología a los niños y protestar ante los políticos todo lo que haya que hacerlo para que se impliquen más.

«Salir a navegar en la laguna es algo único»

El Mar Menor, en concreto en San Pedro y su Parque Regional de las Salinas, donde «el clima es único y lo hace apetecible todos los días», es el rincón favorito de este bombero retirado y amante de la vela que es José Luis Montoya. Además, «al contar con los dos mares, aumenta su atractivo. Para mí, es el mejor sitio, algo que adoro y llevo dentro. Cuando me quiero perder un rato, me voy a la zona de las salinas, el puerto de San Pedro o a la zona del Club Náutico de Lo Pagán. Y, ya, salir a navegar en el Mar Menor es algo único.

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