UNA SOLA SALUD: ZOOEYIA VS. ZOONOSIS

ANTONIO SÁNCHEZ LÓPEZPROFESOR TITULAR DE LA FACULTAD DE VETERINARIA DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA

La interdependencia entre la salud humana, la sanidad animal y los ecosistemas compartidos se manifiesta también en el espacio doméstico. En la Unión Europea existen más de 80 millones de hogares en los que vive, al menos, un animal de compañía. En España, los casi 20 millones de mascotas censados se distribuyen en el 40% de los hogares y el perro es la mascota preferida, con un censo superior a 5 millones, seguida del gato, con más de 2 millones de animales registrados.

Más allá de la compañía, los beneficios que proporcionan las mascotas alcanzan a la mejora de la salud humana. Dicho concepto ha sido designado con el término 'zooeyia' (del griego 'zoon', animal, e 'Hygeia', salud) e incorpora la modificación de diferentes factores de riesgo. Así, se ha descrito que el contacto con animales de compañía presenta un impacto positivo sobre la presión arterial, la actividad física, el abandono del tabaco y la obesidad, al tiempo que se han demostrado efectos positivos en el tratamiento del estrés, la depresión y la integración social. La consideración de las mascotas como miembros de la familia se traduce en el incremento de la hormona oxitocina en los propietarios, mecanismo neuroendocrino que explicaría los beneficios físicos y psíquicos asociados a la convivencia con animales.

Al mismo tiempo, debe considerarse la existencia de infecciones e infestaciones que compartimos de forma natural con los animales (zoonosis: del griego 'zoon', animal, y 'nosis', enfermedad). Entre el total de agentes patógenos que afectan al ser humano, el 60% presentan carácter zoonósico. En este sentido, se han enumerado al menos 70 patógenos asociados a las mascotas que pueden transmitirse potencialmente por contacto directo e indirecto.

A pesar de lo llamativo de las cifras teóricas, en nuestra realidad sanitaria, la probabilidad de contraer una zoonosis asociada a las mascotas es baja. No obstante, la importancia cualitativa de las zoonosis se evidencia en distintos grupos de riesgo como son: mujeres gestantes, menores de 5 y mayores de 65 años, pacientes inmunodeprimidos por corticoterapia, quimioterapia, radioterapia, sida, esplenectomía, trasplantes, etc.

La presencia de personas encuadradas en algún grupo de riesgo no supone una contraindicación para la tenencia de mascotas tradicionales, máxime teniendo en cuenta que los beneficios citados son muy deseables en estos colectivos; si bien, en estos casos, deberán recomendarse especialmente medidas higiénicas y de manejo en el hogar. Distinta consideración merecen las mascotas no tradicionales como roedores, hurones, reptiles, anfibios y pequeños patos o pollos. Para estas especies, tal y como recomienda la Academia Americana de Pediatría, debería evitarse la cohabitación con menores de 5 años y personas inmunodeprimidas.

Entre los dueños de mascotas consultados, tanto el nivel de conocimiento como el de preocupación por las zoonosis son escasos, no existiendo diferencias entre los hogares con y sin personas incluidas en los grupos de riesgo. En las encuestas realizadas en nuestro entorno, igual que en el resto de los países occidentales, la mayoría de los propietarios refiere que la información relativa a las zoonosis se la ha proporcionado el veterinario. Pese a que dicha comunicación es una realidad, el desconocimiento del estado de salud de todos los miembros del hogar puede comprometer la transmisión de información. En consecuencia, la coordinación interprofesional en el ámbito de la salud representa la garantía de que los beneficios aportados por nuestras mascotas sigan siendo muy superiores a los posibles riesgos.