RECONCILIAR AGRICULTURA Y BIODIVERSIDAD

FELIPE BASTIDACIENTÍFICO TITULAR DEL CEBAS-CSIC

El reciente informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), realizado por un comité científico internacional, indica que la naturaleza se está deteriorando de forma alarmante, y que, en gran parte, este deterioro está causado por una reducción de la biodiversidad. Así, el informe considera que un 25% de las especies de animales y plantas están amenazadas con su extinción global y un millón de especies se han extinguido o están ante el peligro inminente de extinguirse en las próximas décadas. El informe también indica que los mayores factores degradativos de la biodiversidad son los cambios en el uso del suelo y el mar, la explotación directa de organismos, el cambio climático y la invasión de especies exóticas. La expansión de la agricultura es el mayor causante del cambio de uso del suelo, con un tercio de la superficie terrestre dedicada a agricultura y ganadería. Según este informe, desde 1970, la producción agrícola ha aumentado y contribuido a la pérdida de biodiversidad y funciones ecosistémicas, y también a la pérdida de carbono orgánico en el suelo (especialmente preocupante en áreas del Sureste español, donde es un limitante de la fertilidad de los suelos).

Al desarrollo de la agricultura se suma el cambio climático. El informe del IPBES resalta que este es un factor directo que está incentivando otros factores de degradación de la naturaleza. Sabemos que los humanos somos causantes del aumento de temperatura con respecto a niveles preindustriales, con un incremento de 0,2ºC por década en los últimos 30 años. Estos aumentos condicionan el mantenimiento de la diversidad y sus funciones en el ecosistema. La pérdida de diversidad en cualquier nivel trófico supondría una alteración importante del funcionamiento de los ecosistemas.

Nos encontramos ante un difícil paradigma: tenemos que promover una agricultura que asegure una alimentación de calidad a la población mundial, pero, a la vez, una agricultura 'sana' para el mantenimiento de la diversidad del medio ambiente y sus funciones. Aquí está el reto y no es nada fácil aunar ambas cuestiones. Producir más y de forma sostenible para el medio ambiente, respetando la biodiversidad.

Probablemente, existe una percepción muy social y pública de la biodiversidad. Así, el mantenimiento de la biodiversidad en el planeta no es solo una cuestión ética de fundamental importancia, sino que es una cuestión crítica para nuestro devenir y el de próximas generaciones, y también tiene una importancia económica muy notable. La biodiversidad sustenta la funcionalidad de los ecosistemas y, con ello, la salud del planeta, pero también es responsable de la producción agraria. El informe del IPBES se refiere mayormente a animales y plantas, pero hay evidencias científicas que indican que la diversidad de otros organismos que no vemos tan fácilmente (bacterias, hongos e invertebrados) en el suelo es vital para su correcto funcionamiento: para que pueda ser sostenible y fértil. Solo manteniendo esa biodiversidad, podremos mantener la salud de los bosques, así como la sostenibilidad de las explotaciones agrarias y, con ello, asegurar la producción de alimentos para la sociedad. No solo sería un desastre natural que la pérdida de especies continuara. Ahora sabemos que los impactos sobre la biota del suelo pueden afectar al funcionamiento de nuestros ecosistemas y a la productividad agraria. Sin embargo, hasta ahora, desafortunadamente, se ha incentivado la expansión de las actividades económicas, descuidando en muchos casos los aspectos medioambientales, su conservación y/o su restauración. Se deberían integrar aspectos económicos, agrarios y ambientales que fomentaran su biodiversidad.

En el grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos del Cebas-CSIC trabajamos a nivel de diversidad microbiana, básicamente el primer eslabón de la cadena trófica. Los microorganismos del suelo son responsables de mantener la fertilidad y generar nutrientes que asimilan las plantas. La pérdida de biodiversidad en el suelo podría comprometer la capacidad de los sistemas agrícolas y naturales para resistir efectos adversos causados por pesticidas, patógenos y cambio climático. Por tanto, debemos ser conscientes de que la naturaleza (y la agricultura es un sistema natural antropizado) requiere de la presencia de estos organismos para funcionar correctamente. Si la agricultura no fomenta dicha diversidad, puede llegar un momento que afecte a la producción y a la seguridad alimentaria. Y esto, además, se va acentuar por el cambio climático.

En el Cebas-CSIC estamos investigando sobre estas cuestiones desde hace años. De hecho, acabamos de formar una red de investigación europea financiada por el CSIC (Programa i-LINK) para abordar los efectos de la agricultura en la biodiversidad del suelo. Somos conscientes de que la agricultura es el motor económico de nuestra región, pero también es necesario un llamamiento para mantener una agricultura de calidad, que considere el mantenimiento de la biodiversidad. Esto será clave si pretendemos que nuestros hijos conozcan el medio ambiente como nosotros lo hemos hecho.