La movilidad en 2030

MARÍA TERESA CORONADO PARRASECRETARIA DEL COLEGIO OFICIAL DE BIÓLOGOS DE LA REGIÓN

Apesar de que la invención del vehículo con motor eléctrico preceda a la del motor térmico, esto no ha influido en el sesgo de las inversiones en ambas tecnologías.

Justo cuando la extracción del gasóleo deja de ser económicamente viable y se habla de racionar, hemos conseguido una nueva generación de motores diésel (Euro 6d-TEMP) con catalizadores capaces de eliminar las emisiones de NOx o la incorporación de AdBlue entre otras mejoras (Datos del ADAC RDE).

Cada día nos encontramos con una serie de medidas restrictivas sobre las emisiones de la UE (reducción del 37,5% para 2030), el 'curioso' etiquetado incoherente Eco de los automóviles y los nueve sistemas de propulsión del mercado. Así es como pretenden incentivar nuestra elección en la próxima compra. El mercado nos ha llevado de la dicotomía diésel-gasolina al híbrido-eléctrico.

Nadie dudaría de los beneficios de aumentar el porcentaje de híbridos-eléctricos en el parque móvil del país. Quizá se nos olvidó que España es un país deficiente energéticamente o que un enchufe habitual de una vivienda nos proporcionaría una media de 8-10 km/hora. Sin omitir que estamos en el país con más habitantes en pisos de Europa y que el 75% del parque móvil duerme en la calle (Datos Eurostat, 2016).

Las predicciones marcan para 2030 que la mitad de los vehículos vendidos sean eléctricos. El consorcio Grid for Vehicule (G4V) es consciente del mercado que se pretende establecer y tratan de implementar soluciones como la tecnología V2G, que permitiría la recarga de los vehículos en las horas valle, es decir, de menor consumo, y devolver energía en las horas de mayor demanda de las viviendas. Solamente debemos pensar que el consumo medio de un vehículo eléctrico oscila entre 12 y 50 kWh a los 100 km y que el consumo diario medio de un hogar español es de 9 kWh (Datos de Red Eléctrica de España, REE).

Es indudable que cambiar los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables es siempre una opción acertada. Lamentablemente, no se está trabajando en este camino a la velocidad que asciende la demanda energética del país. En 2018, se incrementó solo un 6,3% la generación de electricidad a partir de renovables con respecto al año anterior (Red Eléctrica de España, REE). Nos gustaría pensar que la vía de trabajo del Ministerio será la autosuficiencia energética basada en un incremento de las renovables. Modelo que resultaría sostenible y nos permitiría funcionar con independencia de los mercados y de los recursos externos, debido a que son una fuente inagotable y autóctona de energía. Además de no generar residuos nucleares, cuya gestión supone un alto coste económico-financiero y ambiental. Sin obviar que España ya tiene un alquiler por los residuos nucleares almacenados en La Hague (Normandía, Francia) hasta 2024 de cifras desorbitadas.

El impacto en logística, las nuevas necesidades como la obtención de celdas de litio (extracomunitario a día de hoy) y la deficiencia energética que irá en aumento son algunos de los nuevos retos por resolver.

Lo que nos pueda parecer una sucesión temporal de incoherencias, debería invitarnos a reflexionar sobre el nuevo reto energético al que nos enfrentamos con el nuevo modelo de mercado para el sector de la movilidad.