Los Reyes prescinden de Spiderman en Cartagena

Baltasar, Gaspar y, en primer término, Melchor, saludan al público desde el balcón del Palacio Consistorial, por la mañana. / ANTONIO GIL / AGM
Baltasar, Gaspar y, en primer término, Melchor, saludan al público desde el balcón del Palacio Consistorial, por la mañana. / ANTONIO GIL / AGM

Niños y grandes disfrutan de un desfile con algunos parones para repostar miles de caramelos y peluches y lanzarlos al público desde las carrozas

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Ni siquiera un Spiderman de colosal volumen, imposible de llevar por las calles del casco histórico por su tamaño, impidió que los Reyes Magos llegaran a cada recodo del recorrido del desfile para completar la entrega, vía lanzamiento, de 18.000 peluches, 65.000 bolsas de gominolas y tres mil kilos de caramelos. Los organizadores de la Cabalgata tuvieron el buen juicio de retirar el hombre araña hinchable que salió casi al inicio de la comitiva, tras comprobar que incluso en el tramo inicial de la Alameda, que era de los más anchos, su maniobrabilidad era complicada. En la zona peatonal (calles Santa Florentina, Carmen, Sagasta y Mayor, hasta la plaza del Ayuntamiento), el riesgo de que tropezara con la iluminación navideña y con elementos del mobiliario urbano y afectara al público era elevado. Por eso, tras ser transportado lentamente hasta el cruce con la calle Soldado Rosique, con la consiguiente ralentización de la comitiva, Spiderman abandonó la escena para no empañar el brillo del resto de atracciones preparadas a continuación para el disfrute de todos.

El desfile salió de la esquina de la Alameda de San Antón con la calle Francisco de Borja precedido de una gran expectación. Niños y grandes se agolpaban a ambos lados de la calzada para ver pasar a los Reyes y a sus acompañantes. Lo mismo sucedió en el resto del recorrido (Plaza de España, paseo de Alfonso XIII, calle Juan Fernández, plaza de Juan XXIII y en la zona peatonal). No hubo huecos en ninguna calle y el tránsito de viandantes para ocupar lugares preferentes no dio problemas, por la paciencia de todos y gracias a la labor de organización y mediación de los agentes de la Policía Local y del personal de Emergencias destacado en cada rincón. La seguridad estuvo, en todo momento, plenamente garantizada.

La Cabalgata se recuperó de un retraso de 30 minutos, tras retirar un hinchable del superhéroe

Una flotilla de Seat 600 fue lo primero que llamó la atención de los espectadores, al salir como avanzadilla. A continuación, la banda de música 1990 empezó a poner ritmo a la velada. Retirado Spiderman, pasaron las carrozas del Rey León, del Circo, de los gondoleros venecianos y de Papá Noel, que se unió a la fiesta con la figura de un imponente reno al frente de sus ayudantes.

Como siempre, triunfaron los personajes de las últimas creaciones fílmicas, de dibujos animados y de imagen real. Entre ellos destacaron los dinosaurios de gran tamaño montados sobre la carroza de 'Jurassic Park', así como 'Los Increíbles', sobre su propia plataforma móvil. A pie, los personajes de Peppa Pig y de Disney (Goofy, Pluto y los demás) tuvieron que atender las peticiones de los niños, saludarles y darles, por supuesto, algunos caramelos.

Entre los hinchables que pudieron completar el desfile estuvieron un 'minion', amarillo personaje de la película homónima, y sobre todo, dos osos polares llevados por dos expertos, cuyos movimientos adelante y atrás impresionaron al público. También el paso de una enorme estrella de la anunciación fue muy aplaudido.

La banda sonora musical de la Cabalgata se nutrió de los villancicos tradicionales orquestados por instrumentos de viento y los tambores de las agrupaciones. También sonaron los últimos éxitos del momento. En este ámbito destacaron los gaiteros celticues, ataviados de piratas, y un grupo de percusionistas con ritmos afrocaribeños. La fanfarria resultante no dio respiro al público durante todo el recorrido.

Las carrozas con los Reyes Magos fueron lo más festejado por menudos y crecidos asistentes. Melchor iba en una 'conducida' por aves del paraíso, la de Gaspar la 'llevaba' un camello y la de Baltasar tenía una gran pirámide en vanguardia.

Peluches y dulces para todos

Además de la admiración y el deseo de ver a los monarcas, lo que despertó más entusiasmo es poder recibir de sus manos y de las de sus pajes la catarata de regalos y dulces que lanzaron en todas direcciones. «Eso obliga a repostar y, por tanto, a hacer algunas paradas técnicas, pero cumplimos con el horario previsto», comentó uno de los organizadores, como disculpa a algunos de los huecos que se crearon entre carrozas, y que dieron lugar a unos vacíos poco estéticos durante varios momentos.

El desfile concluyó poco antes de las diez de la noche, tras una última etapa por la zona peatonal en la que la marcha fue más apresurada que en la primera mitad. Así, ni siquiera el hombre araña, versión hinchable, pudo impedir el desarrollo de la cabalgata. Tras remontar media hora de retraso, los últimos participantes llegaron con treinta minutos de adelanto sobre el horario previsto a la Plaza del Ayuntamiento.

Después de solucionar el problema creado por el superhéroe inflable, el personal municipal de la organización del desfile confesó que era más grande de lo que se había previsto y que por eso no se tenía pensado que diera problemas. Los reflejos de actuar con anticipación permitieron evitar incidentes como el que creó un globo igualmente voluminoso con la forma de un cerdo. Fue en 2014, cuando el desfile empezaba en la Plaza del Ayuntamiento, y se intentó que pasara por la calle Mayor, con el consiguiente 'tapón' para la comitiva y ante el temor del público. «Esta vez, se ha visto con antelación y se han tomado medidas preventivas», indicó uno de los operarios.

«Papá, Melchor me ha sonreído»

Melchor se atusa el bigote, se mesa la barba blanca, mira a una niña con gafas de color que está aupada a hombros de su padre y la señala con el dedo en señal de que la ha visto. «Papá, me ha sonreído, el rey mago me ha sonreído», grita Carolina, de seis años. Como ella, cientos de pequeños vieron llegar ayer a los Monarcas de Oriente al puerto. El cortejo cumplió con el horario oficial y desembarcó quince minutos antes del mediodía. El recorrido llevó a la comitiva por Héroes de Cavile con la escolta de los pajes y los animados villancicos y las tonadillas festivas tocados por la Agrupación Musical Cartagena.

Tras estrechar manos, repartir besos y abrazos y hacer carantoñas a muchos niños, los Reyes visitaron el Belén Viviente y presentaron sus respetos en el Nacimiento.

A continuación, Gaspar, Melchor y Baltasar subieron a saludar desde el balcón principal del Palacio Consistorial y se tomaron un leve respiro tras periplo matinal que empezó a las nueve. Con su séquito acudieron a visitar a niños y ancianos para alegarles las fechas festivas en los centros sociales y en las salas de hospitalización en las que se encuentran durante estos días.

Sin embargo, a las doce y media ocuparon los tronos habilitados en un escenario montado ante la puerta principal del Ayuntamiento. Por allí pasaron niños y niñas de todas las edades, desde pequeños de apenas dos o tres años, hasta quienes pese a tener cerca la preadolescencia todavía guardan en su corazón la alegría de recibir hoy los regalos que han pedido.

Los Reyes Magos fueron participes de confidencias, de juramentos de que este año sus pequeños interlocutores han sido buenos y merecen lo que han pedido. También de solicitudes de última hora para cambiar o aumentar el listado de presentes que incluyeron en sus cartas días atrás. Alrededor de las dos de la tarde, la recepción real concluyó y todos se pudieron retirar a comer para preparar la cabalgata de por la tarde.

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