El mayor de los Mossos, con el Rey

El jefe de los Mossos, Miquel Esquius (d), abraza a varios miembros de la Policía Nacional durante el acto de entrega de despachos a la LXVIII promoción de la carrera judicial que ha presidido el Rey este martes en Madrid./EFE
El jefe de los Mossos, Miquel Esquius (d), abraza a varios miembros de la Policía Nacional durante el acto de entrega de despachos a la LXVIII promoción de la carrera judicial que ha presidido el Rey este martes en Madrid. / EFE

El jefe de la policía catalana, nombrado por Quim Torra, participa en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces en Madrid

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Sonriente, tranquilo y transmitiendo una sensación de normalidad con sus compañeros de la Policía Nacional, quienes no escatimaron en buenas palabras hacia el comisario Miquel Esquius. El jefe de los Mossos d'Esquadra, nombrado en julio pasado por el presidente de la Generalitat Quim Torra, fue uno de los invitados estrella al acto del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) celebrado esta mañana en la sede de la Real Academia Española, en Madrid, y que ha estado presidido por el Rey.

El mayor Esquius, barcelonés de 55 años, 32 de ellos en el cuerpo policial autonómico, ha asistido a la entrega de los despachos a la nueva promoción de jueces, que han sido formados en la Escuela Judicial de Barcelona. El sustituto de Ferrán López, quien fuera el jefe operativo de los Mossos durante la etapa en la que se aplicó el artículo 155 de la Constitución como respuesta al desafío independentista, se ha mostrado muy cercano no solo a los comisarios e inspectores de la Policía Nacional presentes en el acto -ha estado el jefe superior en Cataluña, el comisario José Antonio Togores-, sino al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien le ha saludado de forma efusiva.

Fuentes del entorno de Esquius han señalado que con su presencia ha querido transmitir «normalidad institucional y entre administraciones». Un gesto que trata de alejar la sospechosa «pasividad» de la policía catalana en las últimas actuaciones de los llamados CDR (Comités de Defensa de la República) en la autopista AP-7, con cortes y levantamientos de barrera de varios peajes a principios de diciembre. Uno hechos que investiga la Fiscalía Superior de Cataluña por si la actuación de los Mossos «no se orientó a disuadir ni a utilizar la fuerza imprescindible y proporcional para restablecer el orden jurídico».

Precisamente, otro frente abierto para la policía catalana es la situación procesal del que fuera mayor con el expresidente Carles Puigdemont. Se trata de Josep Lluís Trapero, a quien la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide once años de cárcel por un delito de rebelión por su participación activa en el 'procés'. Un procedimiento judicial que, como es lógico, «preocupa» en el entorno del mayor Esquius.

 

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