El viñedo pierde terreno y 'emigra' a otras regiones con más productividad

Un trabajador de una finca yeclana, en plena vendimia, en una fotografía de archivo. / siete días yecla
Un trabajador de una finca yeclana, en plena vendimia, en una fotografía de archivo. / siete días yecla

Yecla es la zona más afectada, con un retroceso del 50%; los expertos hablan de un efecto huida por los derechos de plantación

A. ALONSO / G. LÓPEZYECLA

La viticultura en la Región de Murcia ha perdido terreno, de forma lenta pero constante, en los últimos años. El número de hectáreas cultivadas con viñedos desciende paulatinamente pese a que los vinos se encuentran en uno de sus mejores momentos, pues cosechan premios en medio mundo, se elogia su relación calidad-precio y hay más bodegas en activo que nunca. Según los expertos del sector, la contradicción de ese momento dulce con la disminución de cultivos destinados a la producción de uva está propiciado por dos factores. El primero es el precio que se paga a los agricultores por el kilo de uva, y el segundo, la bajada de producción de los viñedos ante la falta de agua.

Las estadísticas hablan de un efecto huida a otros lugares de los denominados derechos de plantación. Esa escritura permite al propietario de una hectárea de viñedos marcharse a otra zona de España donde tenga más agua para aumentar la producción y que además las bodegas paguen más por el producto que recoge del campo. Pero la plantación de viñedos en España no es libre. Está regulada y establece un máximo de hectáreas destinadas a este cultivo en todo el territorio. Ahora se ha abierto un reparto de un 1% más de derechos de plantación que se están yendo, mayoritariamente, a las grandes denominaciones de origen, donde el precio de la uva es hasta tres y cuatro veces mayor que en la Región.

Según datos aportados por la Consejería de Agricultura, desde 2012 hasta 2018 la hectáreas de viñedos para uva en la Región disminuyeron hasta un 15,2%. Actualmente, hay 22.664 hectáreas destinadas a la viticultura.

Del Amor: «Tenemos que conseguir que los viticultores se queden; es una inversión de futuro»

Llama la atención el caso de la Denominación de Origen Yecla. Desde el año 2000 hasta 2018 se redujeron en un 50% los terrenos de viñedos del término municipal, según datos de la propia DO yeclana. Europa otorgó subvenciones para arrancar viñedos. La idea era regular y mejorar el precio de la uva bajando la oferta del mercado. Pero no se consiguió. El arranque fue aprovechado por muchos agricultores para jubilarse o cambiar a cultivos más productivos con una ayuda bajo el brazo. Fue un buen negocio para algunos, pero no solucionó el problema. En los últimos años, los terrenos dedicados a este tipo de cultivo se fueron trasladando con los derechos de plantación a otras zonas de la geografía española, como La Rioja, Castilla-León y Castilla-La Mancha.

«El coste de la producción de un kilo de uva está en unos 40 céntimos. Los precios que se pagan aquí, en muchos casos, no llegan a esa cantidad», explica Felipe Martínez, enólogo y agricultor yeclano. «Ese mismo kilo de uva se ha abonado a más de un euro en denominaciones de origen como La Rioja durante las últimas campañas. Pero, a más precio, menos competitividad para vender el vino. Es la pescadilla que se muerde la cola», añade el enólogo.

«También es cierto que hay otros factores, como que Yecla es una ciudad industrial y los jóvenes ganan más en el mueble. Los hay que se decantan por otros cultivos como la almendra, el olivar o los frutales, que tienen mejores resultados económicos», afirma Martínez.

Preocupación en el sector

La situación preocupa al sector. El propio consejero de Agricultura, Miguel Ángel del Amor, considera que el actual sistema que permite la movilidad de los derechos de plantación a cualquier zona vitivinícola del país «debería limitarse o dificultarse de alguna manera, ya que hay gente que lo vende por su modo de vida. Hay que conseguir que se queden porque será una inversión de futuro que dará buenos resultados».

El consejero considera que las posibles soluciones pasan por «poner en valor el viñedo de secano» con mejoras en el precio de la uva, y «nuevas estrategias como la celebración de congresos sobre la Monastrell, además de desarrollar la investigación». Precisamente, el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida) está trabajando en la genética de la uva Monastrell, la variedad autóctona única en la zona. «Se trata de investigar en aspectos como la mejora de la producción y darle nuevas características que mejoren a esta variedad que se cultiva exclusivamente en esta parte de España», añade Del Amor. Destaca la importancia del viñedo en la Región porque «contribuye a mantener la población, el paisaje y el tejido social de determinadas zonas de Murcia con pocas alternativas de cultivo, sin olvidar la potente industria bodeguera».

El secretario de la Denominación de Origen de Yecla, Antonio Candela, se queja de «la facilidad que hay en Murcia para irse con las plantaciones a otros lugares. En Castilla-La Mancha se está dificultando ese traslado, pero aquí no». Además del tema de la rentabilidad, Candela también destaca que hay una generación de viticultores que no encuentra relevo en los jóvenes para seguir con algunas explotaciones agrarias. «Las políticas agrarias se hacen desde los despachos, cuando se tienen que gestionar desde el campo. Hay incongruencias en muchos aspectos, y lo que tenemos que hacer es salvaguardar nuestra uva autóctona», asegura este responsable de la Denominación de Origen Yecla, que está «seriamente preocupado con lo que está pasando».

«Es una situación generalizada», afirma el sector en Jumilla

Jumilla es otra de las zonas que pierde viñedos. Los terrenos dedicados a la viticultura también han caído en los últimos años, informan desde la Denominación de Origen. Carolina Martínez, secretaria del Consejo Regulador de la DO Protegida de Jumilla, destaca que «en las reuniones y asambleas en las que coincido con los responsables de otros consejos reguladores de España se pone de manifiesto que se trata de una situación generalizada. Lo que está ocurriendo en la DOP Jumilla es que se está aumentando en número de botellas vendidas y en los últimos 15 años se ha doblado el vino comercializado, llegando a superar las 30 millones de botellas». Añade que «en Jumilla se está afrontando esta situación con una notable madurez. Ahora se embotella más, se comercializa más y se demanda más por parte de los mercados nacional e internacional».

El director de Bodegas