Un hostelero de Cartagena facilitó a la red cientos de identidades falsas para las apuestas fraudulentas

El tenista catalán Marc Fornell disputa un partido, en una imagen de archivo. / rfet
El tenista catalán Marc Fornell disputa un partido, en una imagen de archivo. / rfet

El sospechoso tenía una íntima amistad con el presunto líder de la trama, el tenista catalán, y está acusado de prestarle cuentas que habría abierto con DNI robados

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Las casas de apuestas más grandes del mundo, como BET365, Betfair, William Hill y 888Sport, han desarrollado sofisticados sistemas de detección del fraude, pues no en vano se juegan muchos millones de euros en este asunto. Una de las principales consecuencias de estos exhaustivos controles consiste en que, a la menor sospecha, la cuenta desde la que se realizan las apuestas puede ser bloqueada e incluso el dinero puede ser retenido, impidiendo que pueda ser cobrado. Y, como resulta lógico suponer, uno de los indicios más evidentes de un presunto fraude es que el apostador pueda ser relacionado de alguna forma con el entorno de los deportistas de quienes depende el resultado de una competición o un partido. También se tiene muy en cuenta que una misma persona tenga un elevadísimo índice de aciertos en sus predicciones y, por supuesto, que haya un gran número de jugadores que se juegan mucho dinero a la vez al mismo concepto, sobre todo cuando se trata de un acontecimiento deportivo bastante irrelevante, como lo es la categoría ITF Futures de tenis.

Todas estas trabas han hecho aflorar desde hace años un floreciente mercado ilícito de cuentas electrónicas desde las cuales se pueden realizar apuestas, sobre las cuales existe un intenso tráfico comercial. Y la trama de presuntos amaños en el tenis, desmantelada el pasado octubre, no parece que fuera una excepción en este sentido, ya que necesitaba de cientos de posiciones, creadas con identidades prestadas o sustraídas para poder operar.

Las averiguaciones de la Guardia Civil han permitido descubrir el papel fundamental que, en este aspecto, jugaba presuntamente un hostelero de Cartagena, M. L .C., quien fue arrestado como sospechoso de crear ilegalmente cientos de cuentas para apuestas, que seguidamente vendía a la organización delictiva o que cambiaba por información privilegiada sobre los amaños.

Dos vías bien distintas

Una de las fórmulas que M. L. C. utilizaba en apariencia para crear esas posiciones electrónicas era utilizar la identidad de amigos y familiares, bien con su consentimiento o sin él, hasta el extremo de haber llegado a abrir una cuenta en Skrill a nombre de su abuela para poder percibir las ganancias de las apuestas.

Sin embargo, los agentes también han recabado infinidad de pruebas que apuntan a que, con el fin de desarrollar estas presuntas actividades ilícitas, estaría comprando a 30 euros los datos de DNI robados por integrantes de otra organización delictiva. Así, a modo de ejemplo, en una conversación interceptada el 12 de abril pasado con uno de los presuntos líderes de la trama de amaños, el tenista Marc Fornell, este le dice que va a necesitar unas treinta, con otras tantas identidades diferentes, con el fin de que tanto él como su novia puedan apostar en el torneo de Majadahonda (Madrid).

El intenso flujo de llamadas entre Fornell y este hostelero, que hablan casi a diario, demuestra a juicio de los investigadores la amistad existente entre ambos. Ese elevado grado de confianza hace que el cartagenero llegue a confesarle que se ha planteado cerrar su restaurante y dedicarse solo al negocio de crear cuentas, aunque admite que el negocio le permite justificar los beneficios que le generan las apuestas y algunas inversiones, como adquirir una vivienda.

Aunque el juez de la Audiencia Nacional lo dejó en libertad en octubre, sigue encausado por presuntos delitos de corrupción entre particulares, usurpación de estado civil, estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.