De víctimas y verdugos

La exposición 'Chicas nuevas 24 horas'./
La exposición 'Chicas nuevas 24 horas'.

Dos exposiciones de mujeres y sobre mujeres coinciden este verano en el Museo Regional de Arte Moderno de Cartagena

MARA MIRA

La violencia ejercida contra las mujeres golpea fuerte en la Región de Murcia. Un informe del CGPJ, publicado en este mismo periódico, nos sitúa los terceros en el 'ranking' antecedidos por Canarias y Baleares. Urge tomar cartas en el asunto para hacer visible un drama cotidiano trascendido por frías estadísticas. Una línea de trabajo del 'Arte de Género' iza su bandera -blanca y sin colorines- contra estos atropellos pero en pocas ocasiones es posible encontrar dos exposiciones en un mismo lugar y al mismo tiempo que aborden el tema a trapo. Así que, empezando por el final, permítanme que felicite a los programadores del Museo Regional de Arte Moderno (MURAM) al hacer coincidir dos muestras de mujeres y sobre mujeres todo el verano.

La primera, 'Chicas nuevas 24 horas', documenta el negocio de la trata de blancas -prostitutas/esclavas en román paladino- a través de fotografías y textos extraídos de un documental de la directora y actriz Mabel Lozano, quien lleva diez años como activista denunciando un negocio despiadado que proporciona más beneficios que las armas y las drogas. La segunda, 'Donde habita la memoria. Esculturas en busca de voz', recoge la obra de la escultora Concha Martínez Montalvo (Madrid, 1962), quien argumenta su denuncia bajo las premisas de la Tercera Ola del Feminismo.

Más de dos décadas lleva Montalvo creando obras que testimonian los atropellos sociales sufridos por las mujeres: violencia de género, manipulación del cuerpo, bodas de niñas, sexualidad mutilada... Historias de violencia contadas en voz baja que (a)parecen ecos lejanos y que la artista ha clavado en la piedra. Piedra que no lo es. Hablamos de obras escultóricas de cerámica o fina y delicada porcelana blanca: técnica antigua procedente de China que es muy poco utilizada en la actualidad dada su complejidad técnica. En todas me admiran los resultados que logra esta menuda mujer que subvierte a mazazos las primeras cerámicas mientras, en la segunda parte de su propuesta, surgen torsos, manos y bocas de moldes que extrae de cuerpos reales. De estos moldes nacen los negativos de piezas que convierte en positivos con la pasta cerámica blanca cocida a más de mil grados. En la obra central que recorre tres paredes encontramos las formas precisas de torsos menguados del tamaño original en los que podemos seguir la orografía del cuerpo (pezones, ombligo, pubis) para continuar con zonas de piel arrancada, desollamientos en los que laten circuitos mecánicos. Mientras, en otros torsos, encontramos frases lacerantes. La intención, dejar las heridas al aire: dolor, miedo y confusión.

Personalmente me resulta conmovedora su compilación biográfica sobre mujeres asesinadas estos últimos años con la obra 'La voz de las ausentes'. En ella salen cintas blancas de bocas de porcelana. Siguiendo la sugerencia de la filósofa Francisca Pérez Carreño, las doscientas dos muertas se presentan diciendo 'Soy...'. Montalvo trabaja desde la responsabilidad y el compromiso y en su acto de rememoración continuo nos conduce de la negra melancolía al resplandeciente duelo que cura las heridas del alma. Ante estas esculturas que parecen exvotos clavados en la pared del museo, asaltan las ganas de rezar plegarias civiles. Aquí va la mía: No seré (ni serás) sometida.

En la tercera planta, Lozano muestra la fría realidad del comercio del cuerpo y la esclavitud sin escrúpulos. Su obra conduce a la zona pedagógica del museo de forma que hay en la entrada un montón de 'post-its', resultado de un taller, con frases lacerantes de niños. Empatizar con la víctimas y denunciar a los verdugos, ese es el principio.