Susto por un incendio que arrasó 300 metros de un vivero de El Esparragal

Dos bomberos refrescan el terreno quemado. /NACHO GARCÍA / AGM
Dos bomberos refrescan el terreno quemado. / NACHO GARCÍA / AGM

El gerente sostiene que el fuego que quemó once olivos y decenas de maceteros se debió «a una colilla mal apagada»

JORGE GARCÍA BADÍA y RAÚL HERNÁNDEZ

Era tan densa la columna de humo que salía del vivero que tuvo que cortarse al tráfico el Camino de los Fructuosos, por el que se accede a casas de campo en la pedanía de El Esparragal. «El foco del fuego estaba al lado de una balsa», explicaba a 'La Verdad' uno de los once bomberos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) del Ayuntamiento de Murcia, que ayer sofocaron un incendio que redujo a cenizas, al menos, once olivos centenarios, cerca de 200 maceteros, varios palés y una carretilla elevadora que estaba en desuso.

Los propios empleados de Viveros Murcia fueron los que alertaron del incendio sobre las 12.30 horas. «No podíamos ver nada», precisaba un bombero sobre las dificultades que se encontraron al llegar a este vivero de producción y mantenimiento, que dista varios cientos de metros de la sede comercial de la empresa. «Se había formado una nube densa de hidrocarburos, fruto de la combustión de palés, olivos y muchos maceteros de plástico». De hecho, la columna de humo se divisaba desde varios kilómetros de distancia, en poblaciones limítrofes como Santomera. Los tres camiones del SEIS contaron con el apoyo de la Guardia Civil y Policía Local. Este último cuerpo resaltó la «rápida intervención de los bomberos», que evitó que el fuego se propagase por las instalaciones, que lindan con una plantación con cientos de limoneros. «Han pillado el fuego y han evitado que se descontrolase», afirmó agradecido uno de los empleados.

«Solo se han calcinado entre 250 y 300 metros cuadrados de superficie», detalló a este diario el mando que estaba al frente de las tres dotaciones de bomberos desplazadas.

Fuentes del SEIS indicaron que la supuesta causa del fuego apunta a una quema incontrolada de rastrojos. Sin embargo, Ángel Espín, gerente de Viveros Murcia, subrayó que «eso es totalmente incierto, porque aquí nadie estaba quemando nada». Espín aseguró que sospechaba que las llamas fueron desatadas «por una colilla mal apagada». También avanzó que al estar prohibido fumar en las instalaciones se ha abierto una investigación interna para aclarar qué empleado pudo hacerlo en esa zona.

El gerente estimó el coste de los daños sufridos por la empresa entre 10.000 y 15.000 euros, puesto que solo el valor de cada olivo centenario oscila de 450 a 2.800 euros. «Es la primera vez que nos pasa esto y espero que sea la última».

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