El Arqua forma en Panamá a técnicos contra los cazatesoros

El director del Museo, Iván Negueruela, imparte el primer curso para que arqueólogos de países hispanoamericanos se anticipen a expoliadores

C. R. CARTAGENA

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua), que tiene su sede en Cartagena, ha impartido en Panamá el primer curso intensivo de especialización en yacimientos sumergidos que reciben técnicos hispanoamericanos. Lo ha hecho con la finalidad de anticiparse a las empresas cazatesoros que rastrean las costas caribeñas y de Suramérica en busca de barcos españoles hundidos con bienes procedentes de sus antiguas colonias.

Es la primera vez desde que surgió la arqueología subacuática, hace medio siglo, que España acomete la defensa de sus barcos por la vía de formar a los gobiernos de los países hispanoamericanos en cuyas aguas se encuentran sumergidos. El Ministerio de Cultura inició su lucha judicial contra los cazatesoros en 1998, lo que permitió que el Tribunal Supremo de Estados Unidos diera en, en diciembre de 2000, la razón a España sobre las fragatas 'Juno' y 'Galga', que estaban siendo expoliadas por la empresa Sea Hunt. En 2007 acudió de nuevo a los tribunales norteamericanos contra Odissey por la fragata 'Mercedes' y también ganó.

Pero, según explica el director del Arqua, Iván Negueruela, «no queremos resignarnos a ir siempre a remolque de lo que los cazatesoros saqueen y llegue a nuestros oídos. Por eso, iniciamos esta segunda vía que complementa a la primera: formar allí, en América, a técnicos con el objetivo de que creen sus propios centros de arqueología subacuática en pocos meses. La estrecha cooperación de aquellos centros con el Museo Nacional de Cartagena será una pésima noticia para los cazatesoros y óptima para nuestros países». El propio director impartió durante la última semana de octubre en la Ciudad de Panamá un curso sobre la gestión del patrimonio arqueológico sumergido a técnicos de aquel país. La elección no fue casual, sino que es la respuesta de España a la petición de ayuda que en marzo de 2015 hizo el Gobierno panameño un galeón, el 'San José', que había sido expoliado en sus costas por una empresa estadounidense entre 2001 y 2003.

«Lo que los cazatesoros habían entregado en 2003 al Gobierno de Panamá era insignificante y en muy mal estado de conservación: apenas 700 monedas de los miles que habían recuperado, todas de cobre e irreconocibles; restos de pequeñas joyas de oro todas ellas sin sus piedras preciosas, un lingote de plata y dos majas de almirez de bronce», según Negueruela, quien propuso a la Dirección General de Bellas Artes el proyecto de formación intensiva destinado a funcionarios panameños. Este curso tendrá una segunda fase en 2017, con una estancia de funcionarios de ese país en el Arqua antes de que creen su propio centro nacional de arqueología subacuática.

Negueruela destacó la receptividad de las autoridades panameñas y la acogida «óptima» a este proyecto español, tanto por parte de los arqueólogos como por los altos cargos del Instituto Nacional de Cultura, el equivalente al Ministerio de Cultura. «El trato recibido no ha podido ser mejor desde cualquier punto que se analice. Igual que nuestra Embajada allí y nuestro Ministerio de Cultura», subrayó el director del Museo Nacional.