San Javier echa el cierre 50 años después

Un trabajador empuja un carrito para transportar equipaje, este lunes./PABLO SÁNCHEZ / AGM
Un trabajador empuja un carrito para transportar equipaje, este lunes. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

El aeropuerto murciano finalizó este lunes su actividad de vuelos comerciales con la presencia del presidente de Aena, Maurici Lucena, y el coronel director de la Academia General del Aire (AGA), Miguel Ivorra, que asistieron al último aterrizaje y al último despegue

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Camiones de mudanza y cintas de embalaje funcionaban este lunes a pleno rendimiento en San Javier para desmantelar un aeropuerto de punta a punta, desde los mostradores de facturación hasta los carritos de equipajes. Después de 50 años, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) remató este lunes la operación 'mudanza' que comenzó hace una semana con el numerado, etiquetado y traslado a Corvera de todo lo reutilizable. Hace ya varios días que en el acceso a la sala de embarque la Policía Nacional atiende la aduana con la mitad de las líneas de control.

El escueto panel de vuelos del último día de actividad aérea de San Javier permitió al personal dedicarse más al traslado que a la atención del pasaje. Solo un vuelo, a las 10 de la mañana, de ida y vuelta al aeropuerto londinense de Gatwick de la compañía EasyJet ocupó la mañana, por lo que el personal de esta aerolínea terminó de desalojar su oficina y marcharse de San Javier a media mañana. Por la tarde, dos únicos y últimos enlaces, ambos de Ryanair, ocuparon la terminal, el de Bruselas a las 17,25 horas y el de Manchester a las 20,15 horas. Salvo emergencia, ninguna otra gran aeronave volverá a tomar tierra en San Javier.

La plantilla de Aena se traslada casi en su totalidad a Corvera ya que han llegado a un acuerdo con la entidad aeroportuaria

Una jornada de mínimos en un aeropuerto a medio gas, que a medida que corría el reloj se vaciaba de paneles, muebles y personal. «Vamos a por el café, Paco, que hoy es nuestro último desayuno juntos», le decía este lunes amistosamente una operaria del aeródromo a un empleado de la limpieza. La plantilla de Aena se traslada casi en su totalidad a Corvera, ya que tras 15 años de conflictos laborales y manifestaciones con pancartas desde San Javier a Bruselas, han llegado a un acuerdo con la entidad aeroportuaria, que ha indemnizado a cada trabajador con 3.500 euros, según confirman algunos empleados que piden no revelar su identidad. Ni el comité de empresa ni la Plataforma de Defensa del Aeropuerto de San Javier han respondido a las llamadas de este periódico para conocer su situación tras años de tensiones laborales.

Los 450 puestos de trabajo de las empresas auxiliares, desde la seguridad a la cafetería, dependen de los contratos adjudicados por Aena en los lotes de servicios que oferta periódicamente para la licitación privada. Las contratas en vigor continuarán en Corvera hasta su caducidad, cuando tendrán que optar a nuevas subastas. Los que salen peor parados son los contratados por horas y con jornada partida, de modo que «con sueldos de 500 euros no compensa recorrer 30 kilómetros ida y vuelta para trabajar», explica otro empleado que elude dar su nombre.

Confusión en el pasaje

Los pasajeros que aterrizaron este lunes en la pista frente al Mar Menor sabían de antemano que su vuelo de regreso despegará desde otro aeropuerto diferente, aunque con cierta confusión sobre el traslado. «Sí, nos han dicho que este se cierra porque el Ejército quiere tomar la pista», exponía este lunes el brasileño Álvaro Vieira, residente del extrarradio de Londres y reciente propietario de una segunda residencia en La Torre Golf Resort. «Es la segunda vez que venimos y nos parece raro que cierren este aeropuerto, que parece nuevo», explicaba el pasajero del vuelo de salida a Gatwick.

También mencionaba -equivocadamente- razones militares para el traslado la pareja de jubilados Whitney y Jule, del condado de Surrey, al sur de Londres. «Tenemos casa en Torrevieja y desde hace 11 años volamos por San Javier porque es mucho más cómodo, pero ya a partir de ahora iremos al aeropuerto de Alicante», explica el pensionista británico, que esperaba la llegada de su hijo «para ir juntos a cazar jabalíes a Moratalla».

Para la australiana Fiona Gallina, con billete de vuelta Corvera-Garwick para la próxima semana, «ese lío de los aeropuertos es raro. Le preguntaré a mi primo, que vive en Cartagena». En el mismo error sobre la prioridad militar cayeron este lunes los Gardner, la pareja formada por Andrew y Sully que tienen casa en La Manga desde hace 12 años: «Parece ser que el Ejército reclama la pista», comentaba este lunes, resignado a «hacer unos kilómetros más para llegar al nuevo aeropuerto». «Todo esto es lioso», arrugaba este lunes el entrecejo el turista británico, encantado con «el cielo azul del Mar Menor, porque llevamos dos semanas sin ver el sol en Londres».

Los últimos clientes de las empresas de alquiler de coches también recibían la indicación clara de devolver el vehículo en Corvera. «Me destrozan con este cambio», protestaba este lunes el argentino Héctor Muñoz, recién llegado de Londres. «Hasta ahora era perfecto porque cogíamos el ferry desde La Manga y después un coche de alquiler», comentaba en el mostrador de GoldCar, la primera firma de 'rent a car' en el aeropuerto. Solo en enero, plena temporada baja, mantiene en alquiler una flota de 1.200 vehículos, que ya no saldrán de San Javier. «Nuestros clientes se mueven desde Cabo Roig y La Zenia hasta La Manga y Mojácar, pero en Corvera nos bajan las perspectivas porque hay menos vuelos», explican en la oficina de GoldCar. El 95% de su clientela procede de los pasajes aéreos, al igual que Centauro, con una sede mayor en la carretera del aeropuerto, desde donde salen al mes 300 coches de alquiler. «Todas las empresas de 'rent a car' nos vamos a Corvera, pero allí no tenemos más reservas programadas», explica el supervisor de la oficina, Juan José Giménez. «El lavadero de coches que hay al lado, la gasolinera, las cafeterías, todos los negocios de la zona lo van a notar», comenta otro empleado de la empresa. Enormes camiones con dos pisos de coches trasladaban este lunes la flota de alquiler hacia el interior.

Preocupación en los taxis

Los gestos de mayor preocupación se encontraban este lunes en la parada de taxis. Las 18 licencias que operan en el municipio de San Javier ven su futuro como un abismo. «El aeropuerto era el 70% de nuestros ingresos», explica uno de los taxistas más jóvenes, ya que alguno lleva 35 años trasladando pasajeros, y otros han comprado el coche, la licencia y una plaza en la parada hace escasos tres años. «Una inversión que no sé si podré recuperar», afirma.

Defienden que «todos los turistas del aeropuerto se quedan por la costa, a un máximo de 20 kilómetros de las playas, y van a trasladar el aeropuerto al interior». Saben que hoy, martes, «estaremos en las paradas de San Javier mirándonos las caras. Nos dejan trabajar, pero otra cosa es que podamos comer», se quejan los taxistas, aunque el portavoz del gremio, José Luis Pascual, presidente de Unión Radio Taxi Mar Menor, hace hincapié en que «esto no se ha terminado, porque el trabajo no se acaba, solo lo trasladan, así que tenemos derecho a que vayan seis licencias al día». Sobre la oposición de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento de Murcia a que participen en los traslados de pasajeros en Corvera, Pascual asegura que «ellos presionan para sumar, pero nosotros para que no nos resten. Tenemos derecho».

El presidente de los taxistas anima a «no caer en el desánimo, no vamos a mendigar, solo queremos trabajar», pero los trabajadores del taxi hacían este lunes sus propias cábalas: «Esto va a ser un negocio de dos meses, solo para el verano, pero cómo pagas la hipoteca y el coche el resto del año», explica uno de los más jóvenes.

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