Achraf lideraba desde Campos del Río el 'frente de cárceles' del yihadismo

Mohamed Achraf. / efe
Mohamed Achraf. / efe

La operación contra el proselitismo, que coordina el juez Pedraz, abortará la salida en libertad de uno de los internos más radicales

RICARDO FERNÁNDEZ y ALICIA NEGRE

Mohamed Achraf, uno de los reclusos de perfil islamista más radical, tendría que ir haciéndose a la idea de que el ansiado sueño de recuperar una libertad que ya rozaba con la punta de los dedos se ha esfumado. El interno de la prisión de Campos del Río -también conocida como Murcia II- se encuentra en el centro de una operación antiyihadista que coordina el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, según han confirmado a 'La Verdad' fuentes conocedoras de la intervención.

Las diligencias apuntan a este preso marroquí como el principal líder de un grupo de destacados islamistas, entre ellos dos condenados por los atentados del 11-M en Madrid, que habían constituido lo que los investigadores denominan un 'frente de cárceles' para captar, adoctrinar y radicalizar a otros internos y empujarlos a hacer la Yihad.

Dentro de esta investigación, que se ha encomendado a los agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil, se enmarca el registro que se ejecutó en la celda de Achraf a lo largo de la jornada del pasado lunes, siempre según las mismas fuentes, en busca de pruebas que puedan apuntalar la sospecha de que el interno estaba desarrollando una labor de proselitismo tras las rejas de esta cárcel. El resultado de esa intervención no ha trascendido hasta el momento.

El grupo estaba integrado por dos terroristas que participaron en la masacre del 11-M en Madrid

Achraf es uno de los internos más conocidos de cuantos están siendo investigados en estas diligencias, pero no el único, pues también están en la diana del juez Pedraz otros islamistas tan destacados como Jamal Zougam y Hassan El Haski, autores de la masacre del 11-M. Mientras Zougam está condenado a más de 40.000 años de cárcel por esos atentados, El Haski fue sentenciado en su día a 14 años de prisión por el Supremo y a otros 10 en Marruecos, donde debe ser extraditado tras cumplir condena en España.

Por lo que respecta a Achraf, su puesta en libertad -tal como desveló 'La Verdad' la pasada semana- estaba prevista para dentro de solo diez días, en concreto, el 14 de octubre, que es cuando formalmente cumplirá por completo la pena de catorce años que en su día se le impuso como máximo líder del grupo terrorista Mártires para Marruecos.

Un riesgo muy elevado

La inminente salida a la calle de este marroquí, cuyo verdadero nombre es el de Abderrahmane Tahiri, había hecho sonar las alertas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que se habían movilizado para evitar que pudiera vagar a su antojo por el país debido al potencial riesgo que ello podría entrañar. De hecho, no existe dato alguno que apunte a que su larga estancia en prisión le haya servido para reeducarse. Al contrario, acumula un gran número de partes por incidentes y en Instituciones Penitenciarias existe la certeza de que nunca ha renunciado a la lucha contra los infieles y a impulsar la Yihad, principalmente mediante la captación y radicalización de otros internos.

Ya en su día montó un entramado integrista «cohesionado, permanente, estable y estructurado» desde la cárcel de Topas (Salamanca), donde estuvo preso, y su gran obsesión era volar la Audiencia Nacional mediante un camión cargado de explosivos, que sería guiado por terroristas suicidas. Sin embargo, y aunque llegó a hablar de estos planes a alguno de sus más estrechos colaboradores, nunca habría llegado a dar los pasos precisos para ese atentado.

Achraf también mantuvo una intensa relación epistolar con reclusos de otros centros penitenciarios, y en una de las cartas intervenidas se podía leer: «He creado un nuevo grupo. Están dispuestos a morir por Alá en cualquier momento. Solo falta que salgan, y nosotros también. Hombres tenemos, armas también».

Una de las opciones que barajaban las Fuerzas de Seguridad ante su inminente liberación era la de proceder a su repatriación en el acto a Marruecos.

Sin embargo, la operación que en estos momentos se está desarrollando bajo la coordinación del magistrado Santiago Pedraz ha cambiado drásticamente el panorama. De hecho, fuentes próximas a estas diligencias han confirmado que el más que probable encausamiento del recluso islamista por esta investigación va a provocar que desde ahora permanezca encarcelado de forma preventiva.

La Guardia Civil ha efectuado hasta el momento unos 25 registros en celdas de otros tantos reclusos de toda España, que además han sido interrogados sobre sus supuestas labores proselitistas. La operación, denominada 'Escribano', sigue abierta y se enmarca en el plan contra la radicalización puesto en marcha en 2014 por Instituciones Penitenciarias. La intervención policial se ha desarrollado en 17 prisiones del país; en concreto, en las de Las Palmas II, Teixeiro, Estremera, Villena, Algeciras, El Puerto de Santamaría III, Ocaña I, Zuera, Mansilla de las Mulas, Soto del Real, Huelva, Murcia II, Mallorca, Valencia, Albolote, Córdoba y Villabona.

Funcionarios amenazados

Fuentes próximas a la investigación señalan que Mohamed Achraf dirigía, desde prisión, un grupo disperso de internos yihadistas con planes concretos de radicalización y captación de otros reclusos, pero también de actuación contra objetivos concretos, como funcionarios de Instituciones Penitenciarias, según información difundida ayer por Efe.

Contaban con su propia iconografía y eslogan y estaban estructurados, con órdenes precisas de actuación en los patios y métodos de formación y de entrenamiento. «Bastante disciplinados y organizados», añadieron las fuentes. El Ministerio del Interior informó de que el programa de control de los procesos de radicalización llevado a cabo por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha sido clave para identificar a estos internos. Alrededor de 250 reclusos están sometidos a seguimiento y una veintena participan de forma voluntaria en un programa para desengancharse de las conductas violentas. Se trata de la primera operación de estas características en Europa contra un entramado afín al Daesh cuya actividad se desarrolla íntegramente en el ámbito penitenciario.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos